Presenta Schulenburg su libro "Memorias del último Abad de Guadalupe"

jueves, 22 de mayo de 2003
México, D F (apro)- En medio de palabras dignas de encomio y un reclamo último por haber dejado en el tintero muchas cosas acerca de su renuncia como último abad de la Basílica de Guadalupe, monseñor Guillermo Schulenburg presentó su libro Memorias del último abad de Guadalupe En el momento en que Shulenmburg agradecía la presencia de los personajes que asistieron a la presentación, irrumpió un fanático para reprochar al exabad el haber convocado a una reunión de ricos El sujeto, joven de escasos 26 años, portaba una cartulina con consignas en contra de la grey católica y los más de 500 asistentes a la presentación de las memorias del último abad de Guadalupe: monseñor Guillermo Schulenburg Ante empresarios, políticos e industriales, cerca de una docena de personalidades resaltaron la labor de Schulenburg a lo largo de más de 33 años al frente del más importante templo católico de México y América Latina En el presidium lo mismo había banqueros y representantes del Episcopado Mexicano También investigadores e historiadores, arquitectos y editores De la grey política sólo Mario Moya Palencia, exsecretario de Gobernación durante la etapa en que se inició la construcción de la Basílica Fausto Zapata otro de los invitados brillo por su ausencia A lo largo de dos horas y media en que se prolongó la presentación de sus memorias --que no una autobiografía--, monseñor Carlos Warnholtz, representante de la actual rectoría que maneja la Basílica pidió a Schulenburg que escriba otro libro, pero ahora sobre su renuncia a la abadía en donde podría incluir todos “top secrets” que aun guarda en su memoria a los 88 años, 33 de los cuales trabajó como abad del santuario mariano Para el prelado es de suma importancia no sólo saber cómo llegó en tiempos del Papa Juan XXIII, sino cómo salió El tema de su renuncia no se incluye a lo largo de los 24 capítulos de que constan sus memorias Warnholtz Bustillos dijo que quien critica a monseñor Schulenburg, no lo conoce Recordó que el último abad de Guadalupe –ahora la responsabilidad corre a cargo de una rectoría-- sólo mencionó que su renuncia, el 16 de septiembre de 1996, fue por haber cumplido 80 años, lo que a nadie convenció y guardo para sí las verdaderas razones de su dimisión El representante de la Basílica, apuntó que Schulenburg no dejó deudas ni números rojos en las arcas de ese templo Por el contrario, liquidó todos los pasivos, adeudos; dólares y moneda nacional por cantidades no reveladas ahora, y el recuerdo de las tradicionales conferencias dominicales que ofrecía al termino del a misa dominical en la Basílica y que ahora las pasaron a la Catedral Metropolitana Warnholtz Bustillos reprobó que se siga atendiendo un concepto equivocado de Schulenburg, al extremo que las actuales autoridades eclesiásticas traten de borrar su gestión, su obra y todo el legado que dejó a lo largo de 33 años como abad de la Basílica El representante del Episcopado, al hacer uso de la palabra, monseñor Abelardo Alvarado precisó que todos sus comentarios eran a título personal, y subrayó que las memorias del último abad de Guadalupe no responden a un afán protagonista, sino a los testimonios de un actor de primera línea Todos los integrantes del presidium que hicieron uso de la palabra encomiaron a lo largo de dos horas y media la labor de Schulenburg, no sólo en la edificación de la Basílica, sino en el haber dejado los cimientos para avanzar en la reanudación de relaciones entre el Estado mexicano y el Vaticano Mario Moya Palencia, exsecretario de Gobernación, y quien se dijo ser uno de los primeros enterados en el proyecto de construcción del nuevo templo, recordó la labor de Schulenburg para concretar las políticas poblacionales de la época y la buena relación del Estado mexicano con la Iglesia católica Por su parte, el historiador e investigador Javier Noger reprobó abiertamente la controversia inútil y tolvaneras que lo llevaron a su dimisión al frente de la abadía, en 1996 Schulenburg no creía en la canonización de Juan Diego Con su renuncia concluyeron 242 años de abadía Guadalupana El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, a su vez, encomió la visión de monseñor en la construcción del máximo templo católico de América Latina, en donde se puede escuchar ocho misas simultáneas ante la misma imagen de la Guadalupana y presenciar el paso continuo de miles y miles de peregrinos sin que se trastorne la ceremonia El arquitecto prolongó sus aseveraciones técnicas acerca de la Basílica, al extremó de que monseñor Schulenburg empezó a dormitar Miguel Angel Porrúa, representante de la editorial que hoy sacó a circulación las memorias del último abad de Guadalupe afirmó que como editor está de plácemes por el poder de convocatoria del abad emérito, más allá de las frecuentes polémicas mediáticas En su oportunidad Schulenburg se concretó a agradecer “a los que están y a los que ya no están” los apoyos recibidos a lo largo de 33 años al frente de la Basílica de Guadalupe 21/05/03

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