Con una variante de "la tiradita", atracan a mexicanos en Estocolmo

martes, 3 de junio de 2003
*Falsos policías les pidieron que mostraran su dinero y luego se los cambiaron Estocolmo, Suecia (apro) - Frente a uno de los cines más populares del centro de la ciudad le pidieron que tomara una foto Y como si estuvieran en el Distrito Federal, un grupo de grabadores y de logística de la Presidencia de México se vieron envueltos en el robo más increíble de mil 500 dólares con los que pagarían su hotel y las comidas de dos días A César Pérez, de logística presidencial, se le hizo raro que el hombre de tez morena les pidiera una foto precisamente del cine adornado con carteles de mujeres atractivas "Nunca me imaginé qué iba a pasar", confiesa ahora al repetir por enésima vez la historia a los reporteros, que no se cansan de escucharla con bromas de "machetazo a caballo de espadas", entre muchas otras De pronto, recuerda, el hombre le pidió que se acercara un poco más hacia donde estaba la puerta de acceso al cine "Es que da coraje, vienes de la ‘catedral del robo’ y nos vieron la cara donde menos esperábamos", dice un reportero mientras escucha de nuevo a César repetir la historia con un dejo de resignación "Como a un metro me dijo que si le cambiaba unos billetes y abrió su cartera Entonces aparecieron otros dos hombres y gritaron: ‘Somos policías, ¿qué está pasando?’ Nos agarraron del brazo para que no escapáramos y nos metieron a la entrada del cine Era de día, como las cuatro o cuatro y media de la tarde y pasaba mucha gente", dice ahora con asombro César, el más afectado, pues le robaron mil 300 dólares, con los que iba apagar el hotel César, bajito y de bigote oscuro, vuelve a recordar la escena: "Nos dijeron que qué estábamos haciendo y si estábamos comprando algo, luego nos pidieron que les mostráramos los pasaportes Se los enseñamos, pero de inmediato nos pidieron que les enseñáramos el dinero" Mario Cedillo, encargado de grabar todos los discursos del presidente, también reconstruyó la escena: "Nos preguntaron que estábamos haciendo y si cambiábamos dinero Hablaban en inglés y César era quien les respondía" Este vuelve a recordar: "Les enseñé como 900 coronas y las tallaron como en una piedra para ver si eran verdaderos Luego me dijeron: ‘los dólares, los dólares’ Saque el sobre amarillo donde estaban los que traía y se los mostré Uno de ellos me habló de repente y voltee para ver qué quería, pero después ya no separé la vista del dinero; el policía abrió los billetes como si fueran baraja y los guardó en el sobre También a Cedillo le pidió lo mismo y nunca vi nada raro" --Fue como magia --dice una reportera --Nunca vi nada asienta con tristeza César y prosigue "Nos dijeron que guardáramos el dinero y que tuviéramos cuidado Nos fuimos, pero en el camino nos siguió un hombre que hablaba a gritos por un teléfono celular Nos metimos a comer y ya no lo vimos" Fue entonces que uno de los asaltados se dio cuenta que le hacía falta dinero --¡Cómo crees, si hasta a mí me regresaron todo! --reviró César, divertido, a su compañero Dice que sacó del bolsillo el sobre y lo primero que vio fue un billete de 50 dólares, luego uno de 20 y luego sólo de un dólar; 30 billetes más de un dólar "Nunca vi que los cambiara", insiste ante la expresión de la reportera que no se cansa de explicar el robo como un acto de magia Era la tarde soleada del domingo cuando César, Mario y otro de sus compañeros se dieron cuenta que los habían robado de la manera más increíble Se trataba de una variante de la “tiradita”, es decir, cuando los ladrones, en grupo, ‘tiran’ dinero al paso de su víctima, y la invitan a repartírselo a condición de que entregue los billetes verdaderos que trae; luego desaparecen, y cuando el timado busca su ‘recompensa’, con asombro descubre que sólo se trataba de recortes de papel enrollado "Pues sí, cómo vas a desconfiar de un lugar así, la cuna de los derechos humanos, de la legalidad y de la confianza", insiste un reportero cuando escucha la historia de César Una vez que denunció el hurto a las autoridades de Estocolmo para que el administrativo de la Presidencia no le vaya a descontar el dinero de su salario, César insiste una vez más: "Quién sabe cómo le hicieron, pero nunca vi cuando cambiaron el dinero, me dejaron puros billetes de a un dólar y a la mejor hasta son falsos" "Es que fue como de magia", insiste la reportera mientras otro tercia: "Ya ni en México te hubieran asaltado con un truco tan viejo, pero ni modo, te vieron la cara de extranjero" 02/06/03

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