Los abusos

domingo, 17 de agosto de 2003
Víctimas del asedio sexual por parte de los sacerdotes, y tratadas como simples "sirvientas", las monjas mexicanas comienzan a integrarse a un movimiento internacional de protesta contra el abuso de la autoridad masculina en la iglesia Católica, movimiento que se ha estrellado contra el férreo silencio del Vaticano, publica Proceso, en su edición de este domingo 17 de agosto En entrevista con el semanario, la exreligiosa Pilar Sánchez, ahora activa defensora de los derechos humanos de las monjas mexicanas, señala algunas de las privaciones que padecen éstas sólo por responder a su llamado religioso "A las mujeres nos está negado acceder al sacerdocio La participación en actividades rituales, ministeriales y administrativas es sólo para unos cuantos Aquí también quedan excluidos los hombres casados y los homosexuales Esa centralización es un abuso", manifiesta Pilar Sánchez a Proceso Pese a las numerosas historias de abuso por parte de los sacerdotes contra las religiosas, existen pocas demandas civiles contra los ellos, y es que, dice Sánchez, "hay un aspecto psicológico que las inhibe Para la Iglesia, las monjas son una especie de sirvientas cuya función es obedecer" Aunque las organizaciones de monjas han remitido reportes sobre los abusos al Vaticano, las autoridades religiosas guardan silencio, y hacen lo mismo frente a los informes de "sínodos sombra" que realizan las religiosas de manera paralela a los efectuados por sacerdotes y obispos, dice la exmonja al semanario Las religiosas, sin embargo, parecen no estar dispuestas a dejar que esta lucha, que cada vez sube su tono de protesta, se apague y como muestra de ello, el año pasado enviaron un reporte general a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en espera de que este organismo internacional pueda hacer algo contra el abuso que cotidianamente sufren por parte de sus correligionarios, dice Pilar Sánchez a Proceso en su edición de este domingo 17 de agosto

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