Pierde la Iglesia católica influencia entre sus feligreses
* Una encuesta de la ENAH revela que los mexicanos no están dispuestos a seguir al pie de la letra lo que le dicten los jerarcas
México, D F, 26 de agosto (apro)- La sociedad mexicana rechaza que los ministros de culto opinen sobre cuestiones electorales o que se utilicen símbolos religiosos en las campañas políticas, revelaron investigaciones realizadas por especialistas, según las cuales la Iglesia católica ha perdido capacidad de influir sobre las decisiones de sus feligreses
Según la encuesta “Valores religiosos y comportamiento sociopolítico”, aplicada en los años 1997, 2000 y 2003 por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, los mexicanos tienen un desarrollo muy alto del laicismo y la separación de Estado–Iglesia, lo que no significa que sea un pueblo antirreligioso
A pesar de que el 97 por ciento de los mexicanos dijo tener una creencia religiosa, las investigaciones revelan que la sociedad se comporta al margen de lo que exigen sus ministros de culto Así, los habitantes se divorcian y se vuelven a casar; tienen relaciones sexuales prematrimoniales; usan anticonceptivos; practican abortos, y los homosexuales tienen parejas estables
En el marco de la jornada de trabajo “El campo religioso y lo político” realizada en la UNAM, el antropólogo de la ENAH, Elio Mansferrer Kan, mencionó que la jerarquía católica “está obligada a aceptar el escrutinio de la sociedad”
Explicó que en las encuestas aplicadas a entre 400 y 500 participantes de la zona metropolitana de la Ciudad de México, sólo un dos por ciento señaló que tomaría en cuenta lo que su Iglesia dictara en materia política Más aún, el 20 por ciento de los entrevistados advirtió que en este terreno haría lo contrario a lo que se le marcara, como una especie de castigo a sus ministros de culto
Según Mansferrer, “los mexicanos opinan que la Iglesia debe preocuparse por temas como los pobres, la desocupación, los migrantes, pero la cuestión se complica cuando aparecen los ministros de culto apoyando a un candidato en la cuestión electoral”
El especialista afirmó que “México es un país de masas, donde éstas han construido la historia Ante ello, la Iglesia católica debe preguntarse qué hará, por ejemplo, frente a la desobediencia de dos o tres millones de feligreses que se vuelven a casar, mientras sus sacerdotes, en la realidad, tienen algún tipo de comportamiento sexual”
Añadió que, por ello, “en pleno siglo XXI la Iglesia enfrenta el desafío de adaptarse a los cambios, al tiempo que la sociedad mexicana tendrá que establecer otra forma de relación con los ministros de culto”
En el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, Mansferrer agregó que “en la actualidad, si las iglesias no convencen a los feligreses con sus planteamientos, éstos se irán con otra opción, pues vivimos en el marco de un mercado religioso libre”
Por otro lado, dijo que, “en términos antropológicos, la Constitución no se reformó en 1992 en materia religiosa, sino mucho antes, en 1979, cuando la sociedad mexicana, con la aparición pública del Papa Juan Pablo II, definió una nueva forma de relación entre el Estado y las iglesias”
En esa ocasión, señaló, “el Papa circuló por las calles de México con ropa religiosa y ofreció misas, a pesar de estar prohibido por las leyes mexicanas Sin embargo, salieron a aclamarlo millones de feligreses”
Entonces, agregó, “la formulación hacia el nuevo milenio debe darse en el marco de una reforma del Estado”