En riesgo, ciertas especies de roedores y aves, en Cozumel

sábado, 30 de agosto de 2003
Cancún, Q R, 29 de agosto (apro)- El reconocido problema de la proliferación de boas constrictor mantiene prácticamente sin otro tipo de fauna silvestre a la isla, al grado que hay signos de la desaparición de algunas especies de roedores y aves endémicas, advirtió el investigador Alfredo Cuarón, director del proyecto ecológico sobre conservación de fauna y flora de Cozumel, impulsado por el Centro de Investigación de Ecosistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Como se ha señalado antes, la introducción de boas a la isla ocurrió en 1971, cuando los cineastas Felipe Cazals y Julián Pastor rodaron aquí la cinta “El jardín de Isabel”, y abandonaron en la selva a los animales salvajes que trajeron para ambientar las escenas Entre otros, liberaron pecaríes de collar blanco, tarántulas, iguanas verdes y otras especies exóticas para la zona El proyecto de rescate de la fauna silvestre de la zona ha costado unos cuatro millones de pesos hasta su segunda etapa, pero la cifra podría ascender hasta los 10 millones Cozumel, que significa “tierra de golondrinas”, ha sufrido la merma de, precisamente, esas especies de aves, entre otras, el pizote, el ocofaisán, el toxistoma o cuitlacoche, y de un pequeño roedor parecido a un ratón de patas blancas, que pasó de ser abundante a prácticamente inexistente De 40 mil trampas colocadas para dar con uno de esos roedores, ninguna ha funcionado De acuerdo con el investigador, el proyecto incluye la grabación de un documental a cargo de Nacional Geographic, que destinó para tal efecto a camarógrafos e investigadores en un equipo de 12 personas La historia de este cambio ambiental es reciente, de unos 30 años, y es, literalmente, de película Abandonados en esta isla durante 1971, varios ejemplares de boas constrictor se convirtieron, por su capacidad reproductiva y la ausencia de depredadores naturales, en la amenaza para la fauna endémica de Cozumel, de acuerdo también con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge De acuerdo con testimonios de isleños de entre 50 y 80 años, antes de 1971 nunca se registró la presencia de alguna boa Las investigaciones hechas hasta ahora indican que entre 1989 y 1990, el entonces gobernador Miguel Borge Martín declaró que la abundancia de boas causaba ya para entonces efectos negativos en la fauna de la isla, y se mencionó por primera vez la necesidad de algún programa para erradicarlas Los investigadores destacan en su trabajo que, a pesar de que esa especie de boa es conocida en la Península de Yucatán, ningún herpetólogo había hecho antes el registro de alguna de esas serpientes en la isla de Cozumel desde el siglo XIX La primera publicación que consigna la presencia de boas constrictor en la isla data de 1991 Actualmente, los investigadores consideran que aumentó notablemente la presencia de boas, en contraste con la merma indeterminada de otras especies de aves, roedores y otros animales endémicos que les sirven de alimento Las especies registradas midieron un promedio de 15 metros y se ubicaron en varios puntos de El Cedral, al noreste de la isla y aún cerca de la carretera transversal De ese trabajo se desprende la premisa de que otras especies silvestres, como aves, anfibios, reptiles y mamíferos pequeños, han visto disminuir su población como efecto de la introducción de la boa y por la ausencia de depredadores naturales para esa especie

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