Isabel, la última mujer de Lucio Cabañas, cuenta su historia

domingo, 31 de agosto de 2003
Con el objetivo de pedirle al gobierno de Guerrero y al de la república una indemnización por las vejaciones y violaciones a las que fue sometida, Isabel Anaya Nava, la última mujer de Lucio Cabañas, decide romper un silencio de décadas y cuenta a Proceso, en su edición de este domingo 31 de agosto, la historia de su relación con el guerrillero y las torturas que sufrió por ésta Isabel relató al semanario que sólo tenía trece años de edad cuando se enamoró de Cabañas Barrientos, 20 años mayor que ella Se integró a la Brigada del Ajusticiamiento del Partido de los Pobres, donde sólo permaneció cinco meses Su embarazo la obligó a separarse de su amante y refugiarse con la familia de éste en una casa de Acapulco Detenida junto con su pequeña hija, fue torturada por Mario Arturo Acosta Chaparro en el Campo Militar Número Uno, según relató la misma Isabel a Proceso A mediados de 1976, Isabel fue liberada por intervención del gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, quien después la violó "Para Figueroa fue un desquite, porque me imagino que pensó: 'Le chingué la vieja a Lucio', porque de esa manera actuó; de una manera muy baja", contó Isabel Actualmente establecida en Chilpancingo, casada con un teniente coronel con quien tiene tres hijos, Isabel Anaya se considera víctima del Partido Revolucionario Institucional (PRI) "Fue el gobierno que más me dañó; fue más opresor que Porfirio Díaz", acusa La exguerrillera explicó a Proceso, en su edición de este domingo 31 de agosto, que "si no habíamos salido a dar la cara, había sido por temor, porque el gobierno nos ha abatido, nos ha lastimado" Sin embargo, ahora considera: "si realmente hay un cambio, que lo haya para las personas cuyos derechos fueron violados"

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