Matrimonio de homosexuales

martes, 5 de agosto de 2003
Nuestro Código civil, por supuesto el vigente en el Distrito Federal, no contiene una definición del matrimonio aunque la implica Su art 140, insinúa que se trata de un pacto entre personas de distinto sexo al señalar que “Sólo pueden celebrar esponsales el hombre que ha cumplido dieciséis años y la mujer que ha cumplido catorce” Los esponsales, claro está, son simples promesas de contraer matrimonio que, curiosamente, no obligan a celebrarlo (art 142) aunque sí pueden generar responsabilidades de resarcimiento de los gastos que la otra parte hubiere hecho con motivo del matrimonio proyectado Sin embargo, al establecer las obligaciones principales nacidas del matrimonio, el Código se limita a decir que ”Los cónyuges están obligados a contribuir cada uno por su parte a los fines del matrimonio y a socorrerse mutuamente” (art 162) y en la segunda parte agrega que “Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos Por lo que toca al matrimonio, este derecho será ejercido de común acuerdo por los cónyuges” Con lo que la finalidad de la procreación, que se había considerado como esencial al matrimonio, no lo es Claro que no será esencial, pero casi siempre es la más importante Aparece otra disposición imperativa en el art siguiente cuando ordena que los cónyuges vivan juntos en el domicilio conyugal, obligación que si se produce un motivo suficiente (el previsto en el segundo párrafo del art 163, que se refiere a los casos derivados de traslados de domicilio a país extranjero, “a no ser que lo haga en servicio público o social; o se establezca en lugar insalubre e indecoroso”), puede ser superada mediante una autorización de los tribunales Eso significa que en el matrimonio las obligaciones principales de los cónyuges son vivir juntos y, sobre todo, ayudarse mutuamente pero ni siquiera es condición el tener hijos De otra manera, no sería válido el matrimonio por causa de muerte, ni el de ancianos (cualquiera que sea el concepto de ancianidad que me resisto a aceptar camine junto al de senectud que una vieja asociación que facilita servicios gratis de transportes y museos, nos atribuye a los mayores de sesenta años) Y aunque constituya impedimento para el matrimonio la impotencia incurable para la cópula (art 156-VIII), que también se puede dar entre homosexuales, no lo constituye en cambio la incapacidad para tener hijos Todo esto viene a cuento a propósito de la crítica papal en contra de los matrimonios entre homosexuales Ya Leonardo Boff, el bravo brasileño que dio nacimiento a la Teología de la Libertación para liberarse enseguida de los hábitos acaba de decir que “no corresponde a la Iglesia católica juzgar la naturaleza de la homosexualidad” y afirma también que “El Papa Juan Pablo II comete una equivocación al ubicar la homosexualidad como desvío de la naturaleza y al impedir que dos personas del mismo sexo puedan ejercer una relación de amor” (LA JORNADA, nota de agencia, 2 de agosto) Si el matrimonio en lo esencial es vivir juntos y ayudarse mutuamente, las dos condiciones se pueden dar y se dan con frecuencia con particular emoción, en una relación de personas del mismo sexo Nadie es homosexual por decisión personal (aunque no falten algunos que se adhieran por simples motivos de conducta) y negarles la posibilidad de la unión legítima me parece una aberración natural y jurídica Como abogado no se me puede olvidar que en el mundo del trabajo, es indispensable atribuir derechos a las parejas de tal manera que si muere el titular de la relación laboral o queda plenamente incapacitado, su compañera o compañero tendrá derechos que no se pueden desconocer A principios del siglo XX era muy criticado en el exterior nuestro Código civil nacido en el año de 1928 porque sancionaba el concubinato Hoy ya el mundo ha superado ampliamente ese prejuicio Pero el tema no se agota en cuestiones matrimoniales por sí mismas Problemas anexos, que tal vez no me atrevería a sugerir aquí, al menos sus soluciones, serían los derivados de los derechos sucesorios en la escala de la herencia legítima Se podrían encontrar otros No soy quien para dar consejos en estos niveles de conducta Pero me parece que la Iglesia católica mantiene políticas esencialmente equivocadas y sustancialmente violables, cuando prohíbe a los miembros del culto las relaciones sexuales o la unión con intención de permanencia de personas del mismo sexo De lo primero, las Iglesias protestantes han demostrado que matrimonio y dedicación intensa al servicio de la Iglesia no se oponen en absoluto Y lo segundo, esto es, la unión homosexual, no es más que un fenómeno de la naturaleza y la madre naturaleza es muy sabia para imponer sus reglas de juego Y para superar, dicho sea de paso, cualquier obstáculo artificial que la ley o unas discutibles reglas de moral pretendan imponer

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