Análisis político: El aberrante lenguaje político

viernes, 8 de agosto de 2003
México, D F, 7 de agosto (apro)- Injusta para la sociedad, por la distracción que implica para los servidores públicos, la prematura discusión sobre la sucesión presidencial exhibe un conjunto de expresiones que revelan hasta qué punto padecemos todavía un gran atraso político en México Se trata de un conjunto de palabras --en realidad categorías de análisis-- que se empleaban para interpretar acontecimientos y comportamientos vinculados a los regímenes priistas, pero que la alternancia no ha sido capaz de desterrar Hoy todo el mundo sigue usando la expresión “destape” para identificar el legítimo derecho de cualquier personaje para aspirar a cualquier cargo, como si todavía prevaleciera el “tapadismo” que implicaba, en el presidencialismo autoritario, ser uno de los aspirantes a ser designado al margen de cualquier mecanismo democrático Si bien todavía a nivel estatal y municipal se ejerce esta facultad que riñe con los principios democráticos, que todos deberíamos procurar robustecer, hablar de “destape” para la Presidencia de la República resulta extemporáneo, porque las condiciones políticas del país impiden una decisión tan aborrecible, aun cuando Vicente Fox lo pretendiera y, al menos a mí me queda claro, no lo quiere Acompañan a la expresión de “destape” otras igualmente horribles, como la “cargada”, acuñada por los priistas para identificar la conducta abyecta --para hacerse de cargos y chambas al margen de las aptitudes-- con el “bueno”; es decir, el “destapado” por “dedazo” “El “palomeo” es otra de las expresiones arraigadas entre nuestra pobre clase política, que involucra a todos los partidos políticos y que reproducimos irreflexiblemente los medios de difusión, que explica otra de las facultades antidemocráticas del presidencialismo imperial: designar por “dedazo” a quien ocupe o aspire a ocupar algún cargo de representación popular Los “amarres”, que significa en el lenguaje de los priistas –e impuesto a la sociedad-- asegurar algo, es otro de los términos, a los que se han sumado otros de nuestra nueva circunstancia política, como el “cochinito”, que sirve para explicar el acopio de recursos económicos de manera subrepticia, aportación de los adversarios de la perredista Rosario Robles Fox ha hecho también su aportación a este conjunto de términos espantosos con los “amigos”, que ahora se hacen llamar quienes se aglutinan en torno a un prospecto de candidato Se entiende que el uso de estos terminajos obedece a que se mantienen las prácticas que les dan nombre, pero quizá en la medida en que evitemos pronunciarlos podamos contribuir a que las mismas desaparezcan, algo que puede parecer un acto de ingenuidad en un contexto político en el que lo que faltan son ideas En el lenguaje de muchos periodistas ya no aparece habitualmente la expresión “chayote” o “chayo”, debido a que son cada vez más los que repudiamos esa inmoral práctica de recibir dinero de personajes de la política para ocultar, escamotear y/o manipular información Igual ocurre con la “payola”, el pago subrepticio que las empresas discográficas suelen proporcionar a directivos radiofónicos para la programación de canciones que incrementen la venta de discos Una democracia, como la que comenzamos a edificar en México, no puede estar plagada de términos y expresiones de un tiempo político autoritario Una aportación, desde la ciudadanía, es repudiar su uso como vía para contrarrestar la práctica Comentarios: delgado@procesocommx

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