La "operación siglo XX"

jueves, 11 de septiembre de 2003
Santiago de Chile, 8 de septiembre (apro) - El domingo 7 de septiembre de 1986, cuando eran las 18:35 horas, la comitiva presidencial que trasladaba al general Augusto Pinochet hacia Santiago desde su residencia de descanso ubicada en el cajón del Maipú --distante 60 kilómetros de la capital hacia la cordillera de Los Andes--, fue interceptada en su trayectoria por una casa rodante atravesada en el camino De inmediato, fue atacada por francotiradores apostados en los cerros con tiros de fusil M-16, lanzacohetes LOW y granadas de fabricación casera El lugar elegido para el magnicidio, tenía un gran barranco por un lado del camino y un empinado cerro por el otro La comitiva estaba formada por dos automóviles blindados y dos de seguridad, más dos motocicletas de carabineros en la vanguardia para abrir paso El primer auto llevaba a carabineros armados; el segundo al general Pinochet, a su nieto de 9 años y a su edecán; más atrás se desplazaban dos autos más con personal militar de seguridad y un último blindado como alternativa Los vecinos estaban acostumbrados al bullicio del dispositivo de seguridad en un recorrido veloz y serpenteante por el camino que rodea los cerros por un lado, y que en tramos limita al otro lado con una pendiente hacia el río Maipo En su rumbo, todos los autos debían detenerse En esa ocasión, se escuchó el estruendo de las granadas en el momento en que el capitán Mac-Lean, que comandaba el primer vehículo de seguridad, gritaba “¡Emboscada! ¡Emboscada!”; mientras el general se agachaba y cubría a su nieto En cuestión de minutos se desarrolló una sangrienta batalla en la que murieron cinco miembros de la comitiva de Pinochet La rápida reacción del conductor del Mercedes Benz que llevaba al general --quien retrocedió escabulléndose del ataque--, permitió que Pinochet escapara ileso, salvo por algunas astillas incrustadas en sus piernas y una herida en la mano Fue la denominada “Operación Siglo XX”, concebida en la cúpula del Partido Comunista con el apoyo del Gobierno de Cuba, y planificada y ejecutada por el Frente Patriótico “Manuel Rodríguez” (FPMR), brazo armado del Partido Comunista (PC) El objetivo de la misión era asesinar al general Augusto Pinochet, quien tenía 13 años en el poder La idea se había gestado dos años antes Los participantes realizaron entrenamiento militar en el exterior, básicamente en países de Europa Oriental Para el año 1980, los militantes del PC que vivían en Chile tenían claro que para derrocar a Pinochet no bastaba el trabajo político, y ya se hablaba de preparar cuadros militares, según explicó Jorge Schindler, en ese entonces militante del Partido Comunista, recién exiliado en Alemania “Con este concepto, no me sorprendió cuando la dirección del PC en Moscú anunció su política de Rebelión Popular por el año 1982, lo que significaba un cambio en 180 grados en lo que había sido la tradición de lucha del PC por la vía pacífica”, recordó “La tía está muy enferma” El 5 de septiembre de 1986, Schindler recibió una llamada desde Moscú Era el compañero Constantin, encargado militar y de seguridad del PC chileno “Debía transmitir a un contacto en México el siguiente mensaje: “la tía está muy enferma” Esta era ni más ni menos, la orden en clave, para llevar adelante el atentado contra el dictador”, relató a Apro Desde México dicho mensaje fue retransmitido a Santiago “por el compañero Raúl” La decisión de realizar este atentado en el Cajón del Maipo se tomó en mayo de 1986 La jefatura de la misión fue encomendada a José Joaquín Valenzuela Levi, el comandante “Ernesto”, de 28 años, y uno de los más preparados para acciones de alto riesgo Primero se pretendía hacer explotar el automóvil presidencial, al modo en que la ETA asesinó en 1973 al primer ministro español Luis Carrera Blanco Para ello, se arrendó una “amasandería” al borde del camino y se construyó un túnel de 18 metros que llegaba al centro de la carretera A fines de julio, se descartó esta opción porque –dada la rapidez con que avanzaba la comitiva presidencial-- requería mucha precisión y el riesgo de fallar era elevado Se comenzó a gestar un plan alterno, al cual se integró Cecilia Magni Camino, la “comandante Tamara”, y César Bunster, a cargo de montar la infraestructura En un mes y medio el plan estaba en marcha Los miembros del comando ya contaban con una casona arrendada, amplia y bien decorada, provista de piscina y cancha de tenis Fue “el cuartel” Además contaban con varios vehículos, entre ellos la citada casa rodante Los comandantes del FPMR eran jóvenes de “buena familia” y educación privilegiada Habían asumido la tarea de ser “el brazo armado del pueblo” en un momento en que arreciaba el descontento popular por la permanencia de Pinochet en el poder y por las acciones represivas, que no cesaban Inspirados en las palabras de Allende “superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse”, estaban dispuestos a dar su vida por alcanzar sus objetivos, como lo demostraron la veintena de jóvenes, mujeres y hombres, que se sumaron a la etapa final de “Operación Siglo XX”, acuartelándose en la casa de La Obra El frentista Marcial Moraga asumió las tareas logísticas y de transporte de armas, para lo cual montaron un taller mecánico como fachada En los primeros días de septiembre se distribuyeron los armamentos: 22 fusiles M-16, 3 subametralladoras SHE, 11 lanzacohetes LOW; pistolas, municiones y explosivos que se ocultaron en un túnel construido previamente Sin embargo, la operación se postergó una semana por un cambio de planes en el usual trayecto de la comitiva En ese momento, algunos frentistas dejaron el “cuartel” y –simulando ser monjes de una secta bautista-- se alojaron en el barrio residencial de San Alfonso, a tres kilómetros de la residencia de Pinochet, anclada en el caserío del Melocotón Bajo este disfraz, efectuaron su preparación para operar como “fusileros” Cuarenta y ocho horas antes de la fecha estipulada, los miembros del FPMR que formaban parte de la misión, repasaron las últimas instrucciones y escucharon el himno del movimiento, así como las últimas palabras de Salvador Allende Dos mujeres que simularon ser esquiadoras y se hospedaron en otra casa residencial, fueron las encargadas de alertar el paso de la comitiva mediante una llamada telefónica La operación estaba integrada por cuatro grupos: uno encargado de interrumpir el paso de la comitiva mediante el cierre de la calzada con una casa rodante; otro que debía destruir los dos primeros vehículos de la comitiva; un tercero ubicado en un terraplén de mayor altura, encargado de apoyar las acciones de los dos primeros, y un cuarto grupo encargado de bloquear el camino de regreso a El Melocotón Según el parte de guerra del FPMR, “un vehículo del Frente persigue a la comitiva mientras otro le cierra el paso, cruzando una casa rodante y lanzando una ráfaga de subametralladora al primer vehículo (…) Mientras, dos unidades disparan contra los vehículos y cinco escoltas mueren El vehículo de Pinochet huye, algunos escapan por el barranco hacia el río y otros se refugian, pasando por muertos, debajo de los vehículos sin prestar resistencia” “Ojo por ojo” Pinochet se salvó gracias a que los cohetes LOW que se dirigían a él no explotaron, dado que la distancia en que fueron disparados era muy corta para que estallaran Así, luego de que un lanzacohetes impactó su vidrio, el vehículo dio una vuelta en U y regresó a El Melocotón Los participantes de la "Operación Siglo XX" abandonaron el lugar en tres autos, sorteando el control policial en medio de la confusión existente El gobierno militar decretó Estado de Sitio, mientras la Central Nacional de Inteligencia (CNI) realizó una respuesta “ojo por ojo” En esta avanzada represiva se torturó, interrogó y asesinó a miembros de organizaciones de izquierda o posibles implicados Las víctimas fueron Felipe Rivera, Gastón Vidaurrazaga, Abraham Muskablit y el periodista José Carrasco Un cuarto seleccionado logró evadirse, alertando a gritos a los vecinos cuando llegaron a buscarlo El fiscal militar Fernando Torres Silva, cerró la investigación del caso en noviembre de 1989, con la detención de nueve de los 25 combatientes que participaron directamente, pidiendo pena de muerte para todos Seis de ellos recuperaron su libertad en una espectacular fuga desde la cárcel pública, en 1990 De acuerdo con Schindler, “tras el fracaso de esta operación, la política militar que quiso implantar el PC chileno a través del Frente Patriótico ‘Manuel Rodríguez’, se alteró radicalmente, terminando con la división del Frente y su desarticulación posterior”

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