Nuevas evidencias del golpe de Echeverría contra Excélsior

miércoles, 17 de septiembre de 2003
*Clave, la confesión de Jorge Velasco, antiguo cooperativista *Testimonios y documentos en ‘Tiempo de saber’, de Julio Scherer México, D F, 16 de septiembre (apro)- “Luis Echeverría, el secretario de Gobernación, estaba en lo suyo Maestro del doble rostro, se hizo de una imagen: el deber Entrada la madrugada mantenía el cuerpo inclinado sobre los documentos de una administración al gusto del presidente Horas después, aún tibio el sol, volvía al trabajo como si la fatiga le fuera ajena” Así retrata Jorge Velasco, un antiguo cooperativista de Excélsior, al expresidente Luis Echeverría Alvarez Sigue: “Sus siete hijos eran muy unidos, y su esposa, doña Esther Zuno, que enseñaba a bailar a grupos de niñas, era considerada un ejemplo de buen trato y armonía interior Era, además, la celosa cuidadora de un huerto hermoso Su padre, el general José Guadalupe Zuno, era la antítesis del yerno: el viejo jalisciense entregaba los ojos a sus interlocutores y peleaba de frente Había sido de izquierda y mantenía una actitud escandalosa” El testimonio de Velasco, clave para demostrar la autoría del golpe por parte de Echeverría a Excélsior, uno de los diarios más importantes del mundo en 1976, lo recoge Julio Scherer García en su nuevo libro Tiempo de saber Prensa y poder en México Scherer García fue director de Excélsior del 31 agosto de 1968 al 8 de julio de 1976 De lo que vivió en aquellos años, de las injurias y calumnias de que fue víctima, de las traiciones, de las presiones brutales del poder político contra el periodismo libre, ha dejado ya algunos testimonios estremecedores Pero inacabada como es, la historia con sus historias siempre está por conocerse En Tiempo de saber Prensa y poder en México, en coautoría con Carlos Monsiváis, el fundador de Proceso desnuda --con su estilo impecable-- los juegos perversos a los que recurrieron los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría para acabar con el diario mexicano de mayor prestigio e influencia de su tiempo Lo hace a partir de sus propios recuerdos y de los testimonios documentales de Jorge Velasco, un antiguo cooperativista de Excélsior, voz clave en su texto Carlos Monsiváis completa el volumen con un recuento pormenorizado de las falsedades y atropellos que han salpicado las relaciones entre la prensa y el poder, desde el siglo XIX hasta nuestros días La confesión de Velasco confirma lo que nunca ha querido reconocer Echeverría La evidencia que proporciona el personaje clave de Tiempo de saber Prensa y poder en México conforma el perfil del expresidente que planeó, financió y dirigió el golpe El fundador de Proceso explica: “Hombre de orden, Jorge Velasco conservó los documentos de la época y la bitácora de aquellas jornadas Algún día servirá todo esto, pensaba Y así lo expresó, como al azar, en nuestras conversaciones insólitas “Le pedí que detallara los acontecimientos Me dijo que sí Precisé, para escapar a cualquier equívoco, que me contara para hacer públicas sus palabras y reflexiones Me dijo que sí Le ofrecí lo que tenía para él, lealtad “Trabajamos juntos y atamos cabos El trío –Díaz Ordaz, Echeverría y Moya-- minó Excélsior No veía con buenos ojos su desempeño y jugó el juego perverso del poder en su propio tablero: fomentar el desánimo, sembrar la discordia, destruir paulatinamente “Por aquella época circularon libros sin madre, nacidos del viento, sin registro ante la ley, sin derechos de autor, sin una editorial responsable, anónimos Su difusión fue limitada, pero llegaron adonde debían llegar, al corazón de los conflictos envenenados: la libertad de expresión, la guerrilla, la matanza del 2 de octubre El lenguaje brutal en que fueron concebidos y escritos acusa un ánimo de linchamiento Pululan por ahí seres despreciables que deben ser destruidos, transmitía su lenguaje falsamente sibilino “Los libros se llaman: El ‘Excélsior’ de Scherer; Danny, el sobrino del Tío Sam Biopsia de un cínico; El móndrigo y Qué poca mad…era la de José Santos Valdés Los firmantes: Efrén Aguirre, Eugenio Ibarra, ‘El Móndrigo’ y Prudencio Godines Jr “El relato de Jorge Velasco me conduce y las palabras se van haciendo a sus recuerdos Ocurrió algo parecido a una simbiosis entre dos antiguos contendientes No hay una idea de más ni de menos en la crónica, un invento, alguna conjetura gratuita, acaso la luz cargada o disminuida en alguna escena o algún personaje La historia aquí reseñada es historia en la vida de Velasco” Un ejemplo de cómo se construyó el complot: “Echeverría abrió el juego para nosotros, los expulsados de Excélsior Habría dinero para mantenernos en la lucha contra la pandilla hasta su destrucción final Recuperaríamos nuestro patrimonio y salvaríamos un periódico a la deriva sin la mancuerna inolvidable: Gilberto y Rodrigo, que así empezábamos a llamarlos, sin el don, porque eran nuestros “Como primera medida alquilamos una oficina en el décimo piso, despacho 1013, del edificio San Antonio (polvo por el temblor de 1985), marcado con el número 64 de la avenida Juárez, a unas cuadras de Excélsior Gobernación cubriría la renta, el sueldo de la secretaria, el teléfono, la papelería, el alcohol cuando hiciera falta, que no hay como un trago para humedecer el alma “Los viernes, días de pago en la caja de la cooperativa, serían también días de pago en el despacho de San Antonio Todo proveería Gobernación: percepciones, vacaciones, gratificaciones trimestrales, licencias por enfermedad, la recompensa de fin de año El licenciado Rojo Reyes, funcionario a la orden del titular de Gobernación, se encargaba hasta donde podía de nuestro bienestar “De los 37 expulsados, 13 no cobraban, 24 sí “Éramos del no: Carlos Álvarez, Armando Borrego, Oliverio Duque, Félix Escobedo, Octavio Figueroa, Carlos Freyre, Raúl Beethoven Lomelí, Jesús Moreno, Bernardo Ponce, Arnulfo Rodríguez, Aurelio Silva, Guillermo Velasco y Jorge Velasco “Teníamos recursos o nos sobraba el dinero, como a don Bernardo, propietario de una mansión en Tecamachalco; o contábamos con influencias como Arnulfo Rodríguez, “Viborillas”, y Raúl Beethoven Lomelí; o nos iniciábamos en un nuevo trabajo, como Oliverio Duque, mi hermano Guillermo y yo “Eran del sí: Martha E Alarcón, Fulvio Baroni, Salvador Cedeño, Ricardo Chávez, Alfredo Domínguez, Rafael Escobedo, Luis Garmendia, Tomás García, Alberto Gutiérrez, Raúl Gutiérrez, Óscar Guzmán, Enrique Jiménez, Evodio López, Guillermo López, Pablo López, Héctor Minués, Adolfo Ortega, Gilberto Rodríguez, Raúl Rodríguez, Luis Rojas, Pedro Salinas, Ladislao Santoyo, Juan Tenorio y Luis Urrutia “No hubo problema, reclamo alguno por las listas antagónicas O cobraban los del ‘sí’ o el grupo se desintegraba No había de otra Nos unía una causa y un impulso: la salvación de la cooperativa “A Rojo Reyes yo le llamaba ‘el perfecto secretario’ De corta estatura, rebasado por la moda, sin un rasgo propio, la voz confidencial era su habla Presuroso, los minutos marcaban su tiempo Susurraba: ‘Son instrucciones, señor…’ La verdad a flote, contada por uno de los protagonistas

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