Ser militar, ser viejo... una vergüenza

domingo, 21 de septiembre de 2003
El sistema de seguridad social militar se encuentra en crisis, sobre todo después de que el presidente Vicente Fox decidió no aumentar las pensiones de los militares retirados, los cuales, en su mayoría, sufren penurias y malos tratos, sin importar su grado GUADALAJARA, JAL- El artículo 23 de la ley del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas de México (ISSFAM) establece que los haberes de retiro y las pensiones se incrementarán al mismo tiempo y en igual proporción en que aumenten los salarios de los militares en activo, pero las actuales autoridades civiles y militares no cumplen con esa disposición Por ello existe un gran descontento en la mayoría de los militares retirados, dice el general Jesús Esquinca Gurrusquieta, presidente de la Alianza Nacional Revolucionaria que aglutina al mayor número de oficiales, jefes y generales en retiro Explica que actualmente se elabora un recurso jurídico para hacer valer lo que señala la ley Recuerda que hace unos meses, el presidente Vicente Fox vetó algunos artículos de la nueva ley del ISSFAM, que entró en vigor el 9 de agosto, con lo que se anuló el aumento de casi 100% que el Congreso había autorizado a las pensiones de los militares Se calcula que actualmente hay casi 64 mil militares retirados, si se suman las tres ramas de las Fuerzas Armadas El capitán "rebelde" En abril de 1992, el secretario de la Defensa Nacional, general Antonio Riviello Bazán, decidió renovar la tecnología de transmisiones militares, por lo que ordenó seleccionar a los oficiales que serían enviados para recibir cursos de especialización en Rochester, Nueva York, sede de la empresa Harris, que dota de equipo militar a varios ejércitos de América Latina El capitán Alfredo Pilar Rodríguez fue uno los oficiales seleccionados, pues desde 1987, cuando se graduó de la Escuela Militar de Ingenieros como primer lugar en su generación, se había distinguido por su capacidad Pero en esos días el capitán sufría un fuerte dolor en los ojos, que en ocasiones le hacía perder la vista, por lo que solicitó a sus superiores quedarse en el país para recibir atención médica La orden de viajar a Estados Unidos se mantuvo Cuando llegó al aeropuerto de la Ciudad de México para tomar el avión, era vigilado por dos agentes de inteligencia militar, quienes se le acercaron para decirle que si no viajaba, lo arrestarían Se subió al avión con una maleta, en la que llevaba lo necesario para las próximas semanas, pero sin dinero en los bolsillos, pues esa mañana se enteró de que, como castigo por no querer viajar, le habían cancelado los viáticos Durante su estancia en Rochester, la molestia en los ojos siguió Al regresar, a principios de julio, acudió al oftalmólogo del Hospital Central Militar Se le diagnosticó "retinosis pigmentaria avanzada", enfermedad de origen genético, por lo cual, según los reglamentos militares, quedaba inutilizado para seguir en servicio Recuerda el capitán Pilar Rodríguez: "Me entregaron un certificado de inutilidad en primera categoría, a pesar de que México es uno de los países garantes de la Carta de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, en la que se especifica que no se debe discriminar a personas con capacidades diferentes" Como resultado del diagnóstico, el capitán -que perdió la vista a los 37 años de edad- quedó "a disposición de su esposa", según el parte militar correspondiente En octubre de 1993, se le extendió su boleta de retiro, con derecho a 60% de su sueldo Su pensión es de casi 5 mil pesos al mes por 21 años de servicio Cuando fue retirado del Ejército, se inscribió en la licenciatura en sistemas en la Universidad Autónoma de Guadalajara, que terminó en cuatro años A pesar de su ceguera, consiguió trabajo en Banca Serfín meses antes de que fuera adquirida por el grupo español Santander Cuando los nuevos dueños se enteraron de que el encargado de la red del sistema nacional era ciego, lo mandaron a España para que le hicieran una serie de análisis, que confirmaron que no tenía remedio Fue despedido, pero recibe una pensión que le ayuda a solventar sus gastos personales, pues se divorció tras las diferencias que surgieron cuando fue separado del Ejército En su taller de "Diagnóstico de fuentes", que imparte desde hace tres años a los alumnos de quinto y sexto semestres del Conalep en Guadalajara, el capitán Pilar Rodríguez encontró una forma de aprovechar sus conocimientos en el manejo de los sistemas de computación Explica que con sus alumnos prepara un proyecto para transformar energía solar en eléctrica, el cual será enviado a concurso para buscar una beca del Conacyt Cuenta que hace unos meses habló a un programa de radio en el que participaba el procurador general de la República, el general Rafael Macedo de la Concha, y contó su situación El procurador le respondió que "sería un honor" que se incorporara a su equipo Fue tal su entusiasmo cuando se comunicó con María de los Ángeles Fromow, fiscal encargada de delitos electorales, que viajó a la Ciudad de México Pero pasaron los días, los gastos aumentaron y en la PGR no le daban lo prometido por Macedo Se le acabó el dinero y decidió regresar a Guadalajara, pero antes se comunicó con la doctora Fromow, quien le aseguró que le llamarían Nunca lo hicieron Por eso, poco después, se comunicó al programa de radio Fox Contigo, y dijo que era falso el discurso presidencial en el sentido de que en el gobierno federal se dan oportunidades a los discapacitados El 18 de marzo último, en el cruce de la calle de Sebastián Bach y avenida Patria, de Guadalajara, una camioneta lo atropelló El "accidente", recuerda, fue extraño, ya que la camioneta tenía dos carriles para transitar, no respetó el alto y disminuyó la marcha para luego arrancarse Se le dislocó un hombro, que le fue acomodado por paramédicos de la Cruz Verde Atribuye el "accidente" a sus críticas a los funcionarios de la Secretaría de la Defensa Nacional desde que se violaron sus derechos por la forma como fue pasado a retiro En 1999, entregó la documentación de su caso al presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, durante un foro en Guadalajara Meses después, un funcionario de la visitaduría que llevaba su caso le llamó por teléfono: "Me dijo: Oiga, capitán, usted sabe cómo está la situación con el Ejército, nosotros estamos conscientes de que se violaron sus derechos humanos, pero no podemos hacer algo en virtud de que todavía se le tiene mucho respeto al Ejército, ¿qué usted no tiene miedo?" Viuda en el abandono El sargento Alberto Montoya estaba a punto de cumplir cinco años en el Ejército cuando fue trasladado de su base en la 15 Zona Militar en Guadalajara a Monterrey, Nuevo León Pocas semanas después, en febrero de 1987, cuando inspeccionaba las antenas de comunicaciones militares de la Séptima Zona Militar, recibió una descarga de alto voltaje que lo mató Su esposa, Guadalupe Miramontes, a los 22 años se convirtió en viuda con siete meses de embarazo y una niña de dos años El parto fue con cesárea, pero no se le permitió que recibiera atención en algún hospital militar Al provenir de una familia de escasos recursos, Guadalupe tuvo que comenzar a trabajar Durante más de un año estuvo viajando desde Guadalajara a las oficinas del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFAM) en la Ciudad de México para que le reconocieran sus derechos y los de las niñas como deudos de un militar muerto en servicio Tras la muerte de su marido, buscó pero no recibió ningún tipo de ayuda ni orientación oficial sobre a qué tenía derecho como viuda Fueron los compañeros de su esposo los que la orientaron Ahora, 16 años después del accidente, recibe una pensión de 2 mil 500 pesos al mes Dice Guadalupe: "No hay asesoramiento adecuado a los deudos Cuando alguien fallece, su familia queda a la deriva En el ISSFAM te entregan un formato en el que preguntan si deseas el servicio médico; si dices que sí, te dicen que te harán un descuento; es cuando muchos se confunden y dicen que no, pues piensan que les van a descontar mucho cuando de por sí la pensión es pequeña" Por ello, su segunda hija nunca ha recibido atención médica en hospitales militares, ni cuando a los dos meses tuvo neumonía ni cuando ya adolescente se le detectó una endometriosis y le tuvieron que extirpar la matriz y los ovarios Sordos y artríticos "Pensiones pequeñas, las de la tropa", asegura el subteniente Agustín Albarrán, quien durante 31 años estuvo en Transmisiones Militares En septiembre de 1989, cuando estaba en su base de la 15 Zona Militar en Zapopan, un rayo que cayó en las antenas lo dejó sordo Lo mismo les sucedió a otros cinco operadores "Es un zumbido en los oídos que crece, disminuye, pero no se va, ahí está, es un ruido que no deja oír bien Lo padezco desde que cayó aquel rayo cuando estaba recibiendo señales de telegrafía Es un trauma auditivo irreversible" Este hombre de 61 años recuerda que adquirió varias enfermedades en el Ejército Por ejemplo, se lesionó la rodilla durante una rutina de ejercicios Una operación en los meniscos en el hospital militar de Guadalajara no lo dejó del todo bien y ahora camina con una cojera visible Pasó a retiro en 1991, con grado de subteniente, y desde entonces su pensión es de 3 mil pesos al mes por 31 años de carrera Por ello, ha trabajado desde bodeguero en un almacén de frutas hasta guardia de seguridad en una empresa de lácteos Recuerda que otros de sus compañeros han pasado por peores circunstancias Por ejemplo, hace dos años murió el sargento Rubén de la Cruz García en un pueblo de Jalisco, olvidado por sus amigos, inutilizado de por vida, pues fue retirado del Ejército por padecer artritis, que le inmovilizó las manos, le deformó los dedos y lentamente le causó la muerte Esta enfermedad es, con la sordera, de las más comunes entre quienes trabajan en Transmisiones Militares, dice el sargento Gumaro Flores Hernández, retirado hace 13 años del servicio activo "La artritis se origina porque cuando se manejan las llaves telegráficas se hace durante varias horas; se calientan las manos y uno, al no saber las consecuencias, se las moja Al poco tiempo vienen las consecuencias Nos pasábamos horas transmitiendo, había ocasiones en que los volúmenes de tráfico hacían que estuviéramos desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde sin parar; luego regresábamos para otro turno de 12 horas, descansábamos y regresábamos para turno de 24 horas Estaba uno expuesto día y noche a los ruidos, al calentamiento de las manos y a la luz blanca del cristal líquido de las pantallas del teletipo" El sargento Flores, a sus 54 años, tiene pérdida auditiva paulatina en el oído derecho, lo cual ocasionó, en 1990, que lo pasaran a retiro

Comentarios