¡Pobre Iglesia!

miércoles, 24 de septiembre de 2003
México, D F, 23 de septiembre (apro)- Mal anda la Iglesia católica, envuelta en todo tipo de escándalos, no sólo en México, sino alrededor del mundo entero, como lo demuestran los casos de los curas pederastas en Estados Unidos, y el de los sacerdotes que abusaron sexualmente de monjas en África, sin olvidar las acusaciones contra el padre Marcial Maciel, el superior de los Legionarios de Cristo En México, no hace mucho surgió el pleito entre el entonces abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg, y el cardenal y arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, aparentemente por la veracidad de las apariciones guadalupanas, pero en realidad por ver quién administraba las cuantiosas limosnas del santuario más concurrido del país Y después surgió el asunto de la venta de los derechos para explotar comercialmente la imagen de la Virgen de Guadalupe y de San Juan Diego a una empresa privada, en el que también estuvo involucrado el cardenal Rivera Pero, sin duda, el que se ha llevado el primer lugar es el otro cardenal mexicano, el de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, empecinado en demostrar, sin pruebas, que la muerte de su antecesor, Juan Jesús Posadas Ocampo, se debió a un complot en el que intervino, de una u otra manera, el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari Fruto de su empecinamiento es su pleito a muerte con el exprocurador y exsecretario de Gobernación, Jorge Carpizo, defensor de la teoría de que la muerte de Posadas Ocampo se debió a una confusión entre narcotraficantes Y a manos de Carpizo fue a dar un documento anónimo, en el que se trata de documentar la relación de Posadas Ocampo y Sandoval con el narcotráfico y el consecuente lavado de dinero Ese documento dio pie a la investigación que actualmente lleva a cabo la Procuraduría General de la República, para comprobar la veracidad de los datos que contiene Por ello resultó sospechosa la reacción de Sandoval y otros altos prelados al conocerse que el cardenal era investigado por presunto lavado de dinero, y más desastrosa resultó su decisión de reunirse en privado en el rancho San Cristóbal con el presidente Vicente Fox, para hablar precisamente sobre ese tema Si finalmente la Procuraduría informa que no encontró nada en contra de Sandoval, seguramente serán pocos los que creerán en esa declaración de inocencia, pues la atribuirán a las presiones de la Iglesia al gobierno y, en concreto, sobre el presidente Fox Así, Sandoval se convertirá en un cardenal bajo permanente sospecha

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