La sombra de Salinas

jueves, 25 de septiembre de 2003
México, D F, 24 de septiembre (apro)- Cada vez que en México se escucha que Carlos Salinas de Gortari ha regresado a la disputa por el poder, la mayoría de la población y de los sectores políticos suele reaccionar con miedo en sus distintos matices: con protestas públicas, con la advertencia de que vendrá una nueva etapa de corrupción, pero sobre todo, de temor a una nueva ola de violencia en las cúpulas de poder Hace un par de años el periodista francés Jean Francois Boyer publicó el libro "La Guerra Perdida contra las Drogas", donde reveló una parte de la historia de la familia Salinas poco difundida en la opinión pública, pero bien registrada en las oficinas de seguridad de Estados Unidos, la cual bien podría considerarse como el origen del temor que provoca el regreso de los Salinas a la cúpula del poder político De acuerdo con la información publicada en México y otros países, y que retoma Boyer, desde que el jerarca de la familia, Raúl Salinas Lozano, fue secretario de Comercio en la administración de Adolfo López Mateos, se estableció una relación estrecha con quien sería el formador de los principales narcotraficantes mexicanos: el tamaulipeco Juan Nepomuceno Guerra Juan N Guerra, fue por varias décadas el principal traficante de tabaco y licor en el norte del país, principalmente en Tamaulipas, donde se trazaron las primeras líneas del tráfico ilegal de drogas Este personaje formó en sus filas a Juan García Ábrego, y ayudó a crear las redes para el ingreso de la cocaína a México desde Colombia y su entrada a Estados Unidos Fue con "Don Neto" con quien Salinas Lozano pactó la entrada ilegal de mercancías, sostiene el periodista francés, acuerdo que más tarde retomarían sus hijos Carlos y Raúl, según estima el político tabasqueño Humberto Hernández Haddad En varias ocasiones Hernández Haddad ha sostenido que según el expediente integrado por el gobierno suizo sobre las investigaciones de Raúl Salinas, en 1989 Raúl Salinas Lozano, padre de Carlos Salinas, se reunió con Juan Nepomuceno Guerra y su sobrino Juan García Ábrego, para hacer un pacto y establecer en Villahermosa la sede financiera del cártel del Golfo "Así se estableció que la protección política estaría a cargo de Salinas Lozano; la logística de distribución de narcóticos, de García Ábrego, y la de servicios financieros fuese responsabilidad de Carlos Cabal Peniche", dijo recientemente en una mesa de discusión sobre la influencia de la familia Salinas en la política mexicana Es bien sabido que Tabasco es ahora el centro de operaciones de Roberto Madrazo Pintado, el dirigente nacional del PRI, y aspirante a la Presidencia de la República Y como en política las formas son fondo, la relación de Madrazo, Salinas y Elba Esther Gordillo toma vigencia en estos días en que el expresidente ha retomado su papel protagónico en los medios Si tomamos en consideración todos estos datos, bien se podría afirmar que la familia Salinas ha tenido en sus manos los principales lazos del tráfico de estupefacientes en México durante los últimos 40 años Eso es lo que provoca el miedo de su regreso al poder político Cuando Salinas asumió la Presidencia de la República en 1988, las arcas del gobierno estaban vacías por las recurrentes crisis de los gobiernos de Miguel de la Madrid y José López Portillo Frente a esta crisis ?dice Boyer-- fue que Salinas decidió inyectar al erario público dinero proveniente del narcotráfico, hecho que hace la diferencia entre México y Colombia, ya que mientras en el país sudamericano los grandes traficantes jamás pudieron meterse en el poder público, en México pasaron a formar parte del Estado creando la "narco-economía", el sueño de todo narcotraficante El doctor John Saxe-Fernández, investigador de la UNAM, reseña en su libro "La Compra-Venta de México", la forma en que desde Estados Unidos el presidente George Bush supo esto y se perdonó a Salinas con tal de llegar a la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte "La prensa mexicana informó el 21 de mayo de 1995 que el narcotráfico que penetró a niveles nunca vistos en la economía y la política mexicanas en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, fue posible gracias a la complicidad del gobierno republicano que buscaba sacar adelante el TLC", sostiene Saxe-Fernández Otra información proveniente del periódico texano Houston Chronicle del 9 de marzo de 1995, revela otra nueva fuente de impunidad para los Salinas: la familia Bush Resulta que Jeb Bush, gobernador de Florida y hermano del actual presidente de Estados Unidos, George W Bush, es amigo cercano de Raúl Salinas de Gortari, a quien invitó varias veces a pasar unas vacaciones en Miami George y Jeb Bush son amigos de los políticos mexicanos, uno de ellos el gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, a quien de acuerdo con un informe del FBI publicado en "Proceso", se le investiga también por narcotráfico Las ramificaciones de la familia Salinas son muchas y se extienden a las zonas oscuras donde los medios de comunicación no alcanzan a vislumbrar Por eso es tan sospechoso el interés del expresidente en la privatización del sector energético donde se ha visto ya involucrado el amigo íntimo de Salinas, el francés Joseph Marie Cordoba Montoya Aun así, lo que se alcanza a ver es que Carlos Salinas de Gortari tiene mucha historia negra que le pise --por ejemplo, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu--, y esa es la sombra que le hace producir temor en la gente: el miedo al regreso de lo más lóbrego del poder: la corrupción y descomposición de las instituciones que se dieron en su gobierno y que aún padecemos como una penitencia Comentarios jgolmos@procesocommx

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