Fox, claro que no es juez

viernes, 26 de septiembre de 2003
México, D F, 25 de septiembre (apro)- Tiene razón el ciudadano presidente Vicente Fox: como titular del Ejecutivo y para cumplir con su responsabilidad debe reunirse con los actores políticos, sociales, intelectuales, religiosos, empresariales y cualquier otra expresión de la sociedad mexicana El diálogo es instrumento fundamental de la política y ésta es indispensable para la gobernabilidad de una nación que, sin apego a la legalidad, va al garete Pero esta es, precisamente, la legalidad, la parte que Fox no tomó en cuenta al reunirse clandestinamente, el sábado 20, con el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, investigado por lavado de dinero por la Procuraduría General de la República (PGR) a raíz de una denuncia formalmente ratificada Al cabo de un cruce de comunicados de la Presidencia de la República y de la propia Arquidiócesis de Guadalajara, sólo hasta el jueves Fox habló al respecto para responder a la elemental pregunta de por qué se reunió a hurtadillas con un personaje sujeto a investigación, así sea un príncipe de la Iglesia católica Fox dijo, en una charla con la prensa que lo acompañó a Nueva York, que no es juez y que, como presidente de la República, su obligación de dialogar con los actores políticos, entre ellos Sandoval, el guerrero cruzado que busca llevar a los altares a su antecesor, Juan Jesús Posadas Ocampo "Los temas tratados con él no tienen que ver con nada de especulación alrededor de negociaciones o de aplicación de la ley de manera parcial", aclaró Fox, al reiterar que para su gobierno el cumplimiento del marco legal es una obligación constitucional y uno de los compromisos más importantes que tiene como presidente de la República Pero de hacerle caso, Fox tendría que pasarse todo el tiempo recibiendo a presuntos responsables de un delito, que harían una fila interminable para explicarle que las acusaciones en su contra son producto de una conspiración perversa y que son víctimas de los enemigos de su causa, la de cada quien, y la justicia terminaría por anteponer la contemplación de esas quejas a la indispensable investigación para encontrar la verdad jurídica El encuentro entre Fox y Sandoval Iñiguez es, otra vez, un mensaje de oprobio a la sociedad mexicana y al estado de derecho, indispensable en toda democracia Deja, además, en entredicho a los responsables, constitucional y legalmente, de investigar delitos --el procurador Rafael Macedo-- y de custodiar la vigencia de la legalidad, el secretario de Gobernación, Santiago Creel El propio secretario particular del presidente de la República, Alfonso Durazo, quien es además su vocero, no se enteró de la reunión sino hasta que era un hecho consumado, del cual dio cuenta mediante un boletín de prensa, que trató de contrarrestar las declaraciones de un arrogante cardenal, que horas antes había hecho público un arreglo con Fox Sandoval, con una actitud sobrada, declaró el sábado por la tarde que con Fox había convenido que la investigación en su contra estaría resuelta en un máximo de dos semanas, y que también habría indagatorias contra quien promovió la denuncia, por supuesto el exsecretario de Gobernación, Jorge Carpizo Tamaño desafío hizo que Macedo, un hombre que como militar es institucional y respetuoso del jefe supremo de las Fuerzas Armadas, planteara inclusive su eventual renuncia como procurador, en vista de la evidente transa para frenar las investigaciones Lo grave del encuentro entre Fox y Sandoval, con motivo del festejo prematuro del onomástico de la madre del presidente, es precisamente que los resultados de las investigaciones ya están sujetos a la sospecha Si efectivamente Sandoval es inocente y fue víctima de una campaña perversa por parte de Carpizo, quedará la sospecha de que hubo un arreglo al margen de la ley en el caso, algo altamente probable Y esto será un duro golpe al estado de derecho En ese caso no le quedará otra al procurador que presentar su renuncia y, además, decir de frente a la sociedad los motivos de su dimisión Y en ese caso, Creel tendría que hacer exactamente lo mismo, salvo que le gane su ansia de ser candidato presidencial Quedaría lo contrario: que al margen del desliz de Fox, la PGR profundice en las investigaciones y acredite que, en efecto, Sandoval incurrió en el delito, por el que deberá ser procesado, aun en contra de una insurgencia de la Iglesia católica Por bien de la democracia, que gracias a todos se edifica, lo mejor sería lo segundo Y no tanto porque sea motivo de júbilo el procesamiento de un cura, sino porque se antepondría el derecho a los arreglos extralegales Ello sería también un duro golpe a la nación --la Iglesia católica en entredicho--, pero los daños al Estado serían menos costosos Nadie por encima de la ley Comentarios: delgado@procesocommx

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