Escape a Canadá

domingo, 17 de octubre de 2004
Jeremy Hinzman, soldado raso que desertó del ejército estadunidense llegó a territorio canadiense el pasado 2 de enero en compañía de su esposa Nga Nguyen, y Liam, su hijo de dos años y medio de edad para tramitar en Toronto, Canadá, su solicitud de “refugiado”, cuenta Proceso en su edición que circula a partir de este domingo 17 de octubre “A mí nadie me iba a obligar a convertirme en un criminal Por eso renuncie y no por temor a la muerte o a los combates de guerra”, dijo Jeremy al dar sus argumentos para desertar Pero él no es el único, en marzo hizo lo mismo Brandon Hughey; en abril los siguió David Sanders; en julio otro apenas identificado como “Jonathan”; y hace unas cuantas semanas dos soldados más El pasado 15 de marzo el sargento Camilo Mejia, de 28 años de edad, se presentó ante los medios de comunicación para informar que desobedecería la orden de reintegrarse en su unidad del ejército en Irak, donde ya había pasado ocho meses El pasado 21 de mayo, Mejía fue sentenciado a un año de prisión militar Jeffrey House, el abogado que representa a estos soldados en la Corte Federal de Refugiados de Canadá, piensa que, en cierto modo, que la historia se repite “Cuando la guerra en Vietnam, a Canadá llegaron unos 50 mil soldados de Estados Unidos que desertaron en protesta por la ilegalidad de esa intervención Yo soy uno de ellos Aquí nos dieron refugio Muchos regresaron al país (Estados Unidos) cuando el presidente Jimmy Carter ofreció una amnistía Pero otros nos quedamos en señal de protesta por ese espíritu imperialista que sigue habiendo en la Casa Blanca”, comenta House en entrevista con Proceso, en su número 1459 de este domingo 17 de octubre

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