Nepotismo

lunes, 4 de octubre de 2004
México, D F, 4 de octubre (apro)- “Nepotismo: modalidad de corrupción política consistente en situar los gobernantes civiles o eclesiásticos a sus familiares, legítimos o naturales, en altos cargos políticos o administrativos”– Diccionario Impredecibles por ambiciosos vivientes: inquieto hasta el enojo, por si alguno que lo ejerza o lo disfrute o tenga que sufrir las consecuencias del nefasto y funesto nepotismo diere en la peregrina idea de que se debe a mi persona, escribo la presente Paso, porque no me queda otro remedio, que los estudiosos del tema, juzgando los escasos restos de mi obra que las tormentas del tiempo dejaron a flote, hayan dicho que soy, como historiador, un escritor frío y seco, falto de relieve e imaginación y monótono Puede que sea así, pero tengan en cuenta que los informes de mis conciudadanos sobre mi persona que han llegado a ustedes, lectores, me reconocen como uno de los hombres más honrados de la época que me tocó vivir, por eso, nada más pensar que haya alguno que crea que el vicio del nepotismo así se denomina por mis pensamientos y acciones, hace que me convulsione en el estrecho nicho en el que me ha confinado la memoria histórica ¡Qué disparate! Recuerden o entérense los que lo han olvidado o lo ignoran, que el calificativo nepotismo se debe a los papas, sobre todo a Sixto IV que, lo hicieran buen número de antecesores y sucesores en tal cargo, por rodearse de gente de sus confianzas para poder defender, conservar y, en lo posible, extender su poder e influencia en lo terreno, repartió entre sus parientes los altos cargos de la curia, principalmente entre sus sobrinos (nipotes en italiano) ¡Ah! Por el mal que causaron al cristianismo, ¡malhayan sean los papas que practicaron el vicio del nepotismo! Vean por qué Con el tran-trán de los europeos en el tiempo y pasar así de la época medieval al Renacimiento, punto clave de la modernidad e impulsora de lo que ustedes, estimados lectores, llaman globalización, se agudizaron las luchas por el poder y el dinero entre una Iglesia rica y fastuosa, una nobleza en decadencia y cada vez más pobre y una burguesía en auge y cada vez más rica y a la que convenía en sus intereses, si no una clerecía pobre, por lo menos lo más barata posible Y así se llegó a la Reforma, en la que los europeos, a los gritos de: “Viva el Papa” y “Muera el Papa” delimitaron los campos respectivos, según sus preferencias, enconaron sus diferencias e intentaron resolver sus contradicciones con crueles guerras En esta situación de crisis social, no sólo los enemigos de la Iglesia católica que, como es natural, no perdían ocasión ni pretexto para atacarla, sino incluso muchos de sus partidarios, hicieron objeto de duras críticas a la práctica papal del nepotismo, lo que contribuyó no poco al desprestigio y al debilitamiento del poder e influencia en lo terrenal de la institución que presidían Ante este claro antecedente de lo funesto y nefasto del vicio del nepotismo, me extraña que en esa su ineluctable globalización, que se presume democrática en su mayoría y en la que no se ignora y se comprueba que el poder es proclive a la corrupción, hecho que ha desprestigiado y sigue desprestigiando a la política, políticos y partidos, no falten osados políticos y partidos que, echando mano a eso del derecho de los ciudadanos y manipulando que en la democracia todo lo que es legal, aunque sea inmoral, es legítimo, por cierto hecho que como cáncer está comiendo los principios democráticos, tomen decisiones que sospechosamente tienen apariencia de nepotismo ¡Qué estulticia! ¿No tendrán en cuenta tales políticos y partidos aquello de “no hagas cosas buenas que parezcan malas”, o el “no es suficiente que la mujer del César sea honesta, tiene también que parecerlo” ¿Lo harán por ser estúpidamente arrogantes, por cínicos, o ignorantes? Ustedes, estimados lectores, ¿Qué piensan al respecto? ¿Pero qué estoy haciendo? Perdón por haberme desviado de lo que verdaderamente me interesaba y me sigue interesando, que es deslindar responsabilidades y dejar bien claro que el nefasto, funesto y nefando nepotismo, para nada tiene que ver con mi honrada persona Si con esta carta lo he conseguido, con ello me doy por satisfecho, pues así podré continuar disfrutando tranquilamente de mi eterno descanso en el estrecho nicho en que me ha confinado la historia, pues les juro que en verdad no me mueve la menor intención de continuar historiando los hechos humanos Sin más y con mis más sinceros deseos de lo mejor para todos ustedes, vivientes CORNELIO NEPOTE

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