Terrorismo fársico en El teniente. Y lo que el gato se llevó

lunes, 4 de octubre de 2004
México, D F, 4 de octubre (apro)- En Irlanda del Norte transcurre “El teniente y lo que el gato se llevó”, donde un terrorista se dedica a matar y torturar a vendedores de droga e ingleses Pero el mundo de este terrorista se derrumba cuando se entera de que su gato ha muerto En la obra de Martin McDonagh, bajo la dirección de José Caballero que se presenta en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, el gato es el pretexto para representar a personajes que tienen más amor y compasión por un animal que por los mismos seres humanos Las actuaciones van por cuenta de Héctor Bonilla, Rafael Sánchez Navarro, Juan Manuel Bernal, Bruno Bichir, Verónica Merchant, Roberto Ríos Raki, Sergio Bonilla, Ignacio Ferreira, Fernando Bonilla y Américo del Río El Teniente y lo que le gato se llevó es la segunda parte de una trilogía que empezó con La reina de Leenean --que también se estrenó en México en el 2001, y que tuvo cuatro premios Tony cuando estuvo en Broadway La influencia del autor viene de las películas de Quentin Tarantino, de ahí el predominio de lo fársico en los personajes, quienes se presentan como seres desquiciados, terroristas mediocres, y todo ello a manera de cómic, lo cual convierte el patetismo de sus personajes en una comedia divertida Para Héctor Bonilla elegir una obra como esta tiene que ver primero con el texto; y es que el autor, para algunos críticos, dramaturgos e incluso actores, está siendo considerado como el “Shakespeare” de la nueva generación, es decir, un fenómeno mundial, pues con apenas 32 años ya escribió tres obras que se han representado en diferentes partes del mundo El célebre actor encuentra también “una congruencia entre forma y fondo, porque una obra fársica depende de la exposición de la risa simplemente y no anhela otra cosa”, así que para él la puesta tiene una “estructura perfecta, cada personaje tiene una misión que cumplir, para que el autor cuente su anécdota” De acuerdo con Bonilla, es importante la circunstancia particular de trabajar con un grupo de actores que son sus amigos, y con un productor de la estatura de Rafael Sánchez Navarro El elenco logró conjuntarlo así mismo con sus hijos, lo cual le parece “una delicia” Aunque el terrorismo está lejos del contexto mexicano, dice, lo que sí se tiene cerca es la violencia cotidiana: “Es una corriente la actitud catártica para la reflexión, estamos sobre-informados, y este bombardeo hace que nos bloqueemos, y la obra es para que recapacitemos, sobre lo que ocurre a nuestro alrededor” La única mujer en la obra es la actriz Verónica Merchant, quien también la hace de terrorista: para ella, llegar a consumar su personaje tuvo que llevarla a una búsqueda interior de su parte masculina Sin embargo, lo más difícil para la actriz fue encontrar el “desparpajo y el impudor” representado en escena Cuenta que la violencia que se ve en la obra la “tenemos todos, yo creo que es parte del ser humano” No le fue difícil, señala, sobre todo “porque en esta ciudad todo mundo está con la paranoia” El escenógrafo Philippe Amand lleva el trabajo a un foro semivacío con tres pantallas donde se van cambiando los cuadros, dependiendo del lugar que se desarrolle la escena Las funciones son de viernes a domingo

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