Hidalgo, reedición del dedazo

sábado, 9 de octubre de 2004
* Sosa Castelán, en lista de espera Pachuca, Hgo , 8 de octubre (apro)- El fantasma de los acuerdos cupulares volvió a reaparecer en la elección del candidato del Revolucionario Institucional a la gubernatura cuando se le creía ya parte del pasado, sin embargo, esa es la paradoja, sostiene el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Pablo Vargas González, porque en realidad el viejo tricolor y el nuevo PRI son casi idénticos, sin cambios profundos, donde la directiva sigue teniendo el control de las decisiones, y a las bases se les margina en casi todo, aunque estén presentes en el discurso La protesta por la designación del legislador federal Miguel Ángel Osorio Chong provocó la ira de varios de los exprecandidatos, que no aceptaron la imposición Estos últimos en realidad pertenecían al grupo de quienes no tenían mucho que pelear y en realidad sólo buscaban cotos de poder o negociar alguna posición futura dentro del partido Desde el domingo 3 de octubre, cuando la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI, presidida por Gonzalo Badillo Ortiz, le entregó la constancia de candidato a Osorio Chong, apareció el discurso que negaba el dedazo Las postulación del exsecretario de Gobierno, asegura el funcionario priísta, se dio “en el marco de absoluta unidad que caracteriza a la militancia tricolor de Hidalgo”, donde además se acepta que la candidatura única del todavía diputado federal canceló al mismo tiempo la convención de delegados que se tenía planeada Sin embargo, días antes, fue del conocimiento público la protesta del procurador Juan Manuel Sepúlveda Fayad, ante lo desaseado del proceso interno La carta leída por el entonces precandidato a la gubernatura, revela la designación que ya se había cocinado semanas antes: “Cuando acudí al llamado de mi partido para participar en el proceso de selección de candidato a gobernador, lo hice consciente del enorme reto que ello implicaba, como miembro del partido que abandera las aspiraciones de la mayoría de los hidalguenses, pero también en que en lo personal, como político, me imponía “Por ello, desde la primera reunión con los aspirantes y la dirigencia de mi partido planteé, por un lado, la necesidad de atender de manera prioritaria la elaboración de un programa, y sobre esa base que atendiera las demandas más sentidas de la sociedad, proceder a la elección del candidato, cuidando en todo momento que este proceso contribuyera a elevar la vida democrática de nuestro estado y, por el otro, como político, en lo personal, asumí un compromiso público de congruencia: buscar por encima de intereses personales, los superiores del estado; ello implicaba desde luego estar en disposición de conciliar y coincidir en la búsqueda de un proyecto común, en el que desde luego estaba implícita la posibilidad de ceder mi legítima pretensión de ser gobernador, pero ello desde luego en aras de satisfacer los reclamos más sentidos de la sociedad “Con esta premisa, en los tiempos que el cumplimiento de mis obligaciones como procurador, y con las limitantes de mis recursos económicos personales, me entrevisté con diversas personas y grupos a quienes, además de mi programa de gobierno, les empeñé mi palabra de pelear hasta el límite de mis posibilidades por la consecución de los valores en los que creo, y de no traicionar de forma alguna la norma que ha guiado mi conducta en toda mi carrera pública, la congruencia, la congruencia entre lo que se piensa y lo que se dice, pero sobre todo con lo que se hace “Por todo ello, no puedo seguir validando, con mi participación, un pretendido proceso de selección del candidato cuando existen tantas evidencias de que el candidato ya fue electo desde hace mucho tiempo” Aunque más tibia, a la protesta del procurador siguió del senador Ernesto Gil Elorduy, quien estaba en la terna que tenía amplias posibilidades de pelear la nominación al gobierno hidalguense Todas estas expresiones fueron reducidas o desconocidas por la dirigencia priista, e incluso algunos de los exprecandidatos, desde el alcalde pachuqueño, Alberto Meléndez Apodaca, hasta el senador Esteban Ángeles Cerón, no vieron nada anómalo aunque fuese en contra de sus intereses En una entrevista en la estación XENQ de Tulancingo, este último expresaría lo siguiente, el 1 de octubre, cuando aún no se conocía el nombre del abanderado: “Sobre el particular, no comparto la opinión de quienes dicen que estas denuncias son sólo ‘respetables puntos de vista’, o que a estas denuncias se les pueda considerar como ‘naturales de cualquier proceso político’ “No, no se trata de cualquier proceso político, se trata del proceso político más importante para los hidalguenses, con quienes los priistas, tenemos el mayor de nuestros compromisos “Que no se nos olvide que se trata, ni más ni menos, de la renovación de los poderes Ejecutivo y Legislativo, lo que implica para el PRI no sólo la oportunidad, sino también la obligación ética y política de llevar a cabo nuestro proceso interno en términos de legalidad, transparencia y equidad democrática, que permitan fortalecer a nuestro partido y a no poner en riesgo la unidad que todos estamos obligados a preservar si queremos ganar el próximo 20 de febrero “Considero que los hechos denunciados en la prensa deben ser investigados a fondo por el presidente del CDE del PRI, a efecto de deslindar con toda precisión la actitud del gobernador Núñez Soto, y aclarar cualquier sospecha de manipulación del proceso en aras de la supuesta imposición de un aspirante” Sin embargo, pese a los reclamos, el proceso llegó a su fin tres días después al ser presentado Miguel Ángel Osorio Chong como “candidato de unidad” Más adelante, Esteban Ángeles definiría que nadie, salvo la convención de delegados que nunca se dio, definiría a su candidato “Al candidato del PRI lo elegirán los delegados a la convención de manera soberana y comprometida, concientes de que tendrán la grave responsabilidad de tomar una decisión fundamental y trascendente para los hidalguenses durante los próximos seis años” Todavía, más tarde, remató diciendo que finalmente se retiró del proceso interno al ver que las circunstancias no le resultaban favorables, “por lo cual tomé la decisión de no registrarme como precandidato y evitar poner en riesgo la unidad del partido y el triunfo del priismo el próximo 20 de febrero” Nuevo PRI, igual al viejo Con el proceso de selección de candidato a través de la convención de delegados, que sería un proceso inédito en la entidad, apunta Pablo Vargas González, se saldría de todos los convencionalismos en los mecanismos de elección interna Al abrir el proceso de esta forma, los candidatos estarían en pasarela y, de repente, cancelar este método, “deja muchas opciones que pensar”, y explica: La candidatura de unidad, agrega, en realidad se conformó sin que hayan sido los propios precandidatos los que influyeran en ello Reitera que en la designación participaron unos cuantos “y ni siquiera del estado de Hidalgo” Vargas González considera que la convención de delegados no era en realidad nada malo, sin embargo, todo se quedó a medias Así, poco antes que se diera conocer la candidatura de “unidad”, en las calles de colonias y barrios, lo mismo que en los 84 ayuntamientos, los aspirantes a delegados se encontraban cooptando simpatizantes para apoyar su candidatura, ya sea por medio de promesas o exaltando los beneficios de los que goza la población por obras del PRI Y ante el dilema de la designación del candidato sin fisuras y la convención de delegados, optó por la primera Astuta maniobra Pese a lo controvertido que resultó la designación del candidato a la gubernatura, hay quienes piensan que se logró evitar el “choque de trenes” que se vislumbraba entre Osorio Chong y Gerardo Sosa Castelán, que hubiera provocado inconformidad y hasta voto de castigo de llegar al final de la convención de delegados La maniobra fue elegir a Osorio Chong abanderado y poner en “lista de espera” a Gerardo Sosa en la presidencia del PRI El cálculo fue correcto porque en ese sentido se logró cohesionar al partido, el que sin duda se enfila a ganar los comicios del próximo 20 de febrero A Osorio Chong, siguiendo la misma ruta trazada por Manuel Ángel Núñez Soto, se le hizo una carrera política al vapor, porque al igual que el actual mandatario, luego de estar poco más de un año como diputado federal, lo hicieron candidato a la gubernatura Sosa Castelán, quien había descalificado el proceso interno y hasta amagó con inquietar a su partido en caso de no recibir la nominación, al rendir protesta como presidente del RI estatal, recompuso sus palabras “En la política tiene que haber pasión, pero también la mesura indispensable para no perder la congruencia” Y aunque todos sabían que el candidato ya estaba definido desde antes, muy pocos se atrevieron a hablar, menos cuando tenían para sí concesiones de poder que capitalizarían posteriormente, por no decir en otros seis años

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