Encuentros y desencuentros binacionales

viernes, 12 de noviembre de 2004
México, D F, 11 de noviembre (apro)- En esta semana, a unos días de que fuera reelegido George Bush, una delegación de funcionarios de su primer círculo participó en la reunión de la Comisión Binacional México-Estados Unidos con el equipo más cercano del presidente Vicente Fox, en la ciudad de México El encuentro tiene un amplio significado porque parece que le inyecta nuevos bríos a la relación entre ambas naciones, la cual no ha estado exenta de dificultades De entrada, Bush dejó en el gobierno mexicano la esperanza de retomar el tema migratorio Aunque es justo acotar que, si bien no alcanzó el brío con que México demandaba la “big enchilada” --que fue la demanda del entonces canciller Jorge Castañeda--, se abre la puerta a la probabilidad de impulsar el programa de trabajadores temporales, que propuso el exgobernador texano Colin Powell, secretario de Estado estadunidense, y Tom Ridge, secretario de Seguridad del Interior de aquel país, abrieron la posibilidad de que el tema sea abordado en breve, ahora que el Partido Republicano, al que pertenece Bush, tendrá mayoría parlamentaria Más allá de la pista temática de la reunión de la Comisión Binacional, se registraron dos sucesos que prendieron focos de atención a esta reunión elite de ambos gobiernos, incluso, los obligó a atender las demandas informativas de los reporteros que asistieron a cubrirlos El primero: lo vulnerable que fue la seguridad del Consulado de México en Los Ángeles, donde un hombre originario de Jalisco ingreso armado, tomó como rehén a una empleada y después fue abatido por un tiro de la policía angelina Un segundo suceso: el muy extraño y presunto asalto que sufrió Carlos del Villar Aguilar, agregado jurídico del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en la embajada de aquel país en México, cuando pretendía abordar su vehículo --con placas diplomáticas-- en el estacionamiento subterráneo de un centro comercial en Polanco La relación de ambos países, de encuentros y desencuentros, también ha vivido episodios de alta tensión, que ha llevado a contaminar la agenda común de ambos países Hace unos días, por ejemplo, se cumplieron 20 años de un episodio que pasó de noche, que fue el operativo mediante el cual se descubrió el rancho El Búfalo, en la zona centro-sur del estado de Chihuahua, donde enormes extensiones y centros de procesamiento del enervante fueron descubiertos Este hecho tuvo un amplio impacto en el desarrollo de este fenómeno delictivo, pero también enfrentó, como nunca antes en la relación diplomática y política entre ambas naciones, ya que de este descubrimiento, se registró --en febrero de 1985-- el secuestro y el homicidio del agente de la DEA, Enrique Camarena Hace unos días, en entrevista, el embajador Leonardo French, entonces portavoz de la embajada mexicana en Washington, recordaba la repercusión que este suceso tuvo en las relaciones, y cómo se emprendió una presión estadunidense Rememoró que hubo dos temas que marcaron la tensión en la agenda: el caso Contadora y el del narcotráfico y la política en México, a partir del caso Camarena Recordó que incluso pasaron años y no había una reunión, como las que cotidianamente tienen representantes diplomáticos de ambos países en México o en Washington, en la que no dejara de reclamarse la resolución del caso Camarena, a la par que se acusaba al primer círculo del gobierno de Miguel de la Madrid de estar vinculado y alentar las actividades del narcotráfico French dijo que existía una irritación estadunidense que se traducía en reacciones agresivas y hostiles, que se canalizaban contra la embajada mexicana en Washington, encabezada entonces por el embajador Jorge Espinosa de los Reyes, ya sea por medio de los funcionarios o periodistas de aquel país El diplomático también recordaba que eso frenó muchos temas de la agenda y la volvió una relación tensa y difícil Fue hasta que en 1986 o 1987 el canciller Bernardo Sepúlveda --a quien le atribuye un estricto apego a los principios del derecho internacional-- propuso al entonces secretario de Estado, George Schultz, que debían “compartimentalizar” el caso Camarena del resto de los temas de la agenda binacional, para no seguir contaminando la relación Se pidió que el caso del agente de la DEA se discutiera en el canal de comunicación de la DEA, el FBI y la PGR Hoy no existe la tensión en la relación binacional que se vivió hace 20 años, pero sí es momento propicio para recapitular los escenarios de ambos momentos y tomar las experiencias de ambas para mantener una relación fructífera entre ambos países

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