Elecciones

lunes, 15 de noviembre de 2004
México, D F, 15 de noviembre (apro)- “Tenemos la mejor democracia que se puede comprar con dinero”: dicho popular estadunidense Distinguidos ciudadanos de los USA: sabido el resultado de las últimas elecciones en su país, ustedes perdonarán la osadía de la presente, ya que la misma sirve, según mi leal saber y entender, para cuestionar el epígrafe que la encabeza Puede que me equivoque, pero también puede que no, por lo tanto les ruego que hagan a un lado la molestia que pueda causarles; y lean y juzguen lo escrito Gracias por su atención Bien Si su dicho: “Tenemos la mejor democracia que se puede comprar con dinero” es verdad, triste es; triste porque hay hechos, como el resultado final de su última elección, que muestran y demuestran o bien que no es suficiente el dinero para comprar lo mejor en el mercado político; o bien que ustedes, mis distinguidos, por lo que sea y averiguarlo es su problema, son unos pésimos y lamentables consumidores, compradores de las opciones que les ofrece el mismo ¿Por qué lo digo? Vean Ustedes siempre han presumido, se jactan y hasta alardean de que todos y cada uno de los estadunidenses es un denodado paladín de la democracia, ardiente amante de la igualdad, intrépido defensor de la tolerancia, esforzado abogado de la pluralidad y, por añadidura, poseedor de un sentido pragmático sin paralelo en sus acciones ¡Qué bueno! ¡Carajo! ¿Entonces por qué en esa su última elección su voto no hizo triunfar esas tan magníficas cualidades de las que presumen? Por favor, no se molesten por la pregunta Reflexionen Tantos dólares que invirtieron, que les costó 3 mil 900 millones, según las noticias, lo que la hace la más cara de las elecciones de toda su historia política, sólo les ha servido, a juzgar por su patético resultado, en el mejor de los casos para exhibir a su tan cacareado pragmatismo como miope, en incapaz de ver más allá de la punta de la nariz; en el peor, para descubrir que su pragmatismo sin paralelo, lo es por ser muy capaz de sacrificar su también tan cacareada fe a la libertad, igualdad, tolerancia y respeto a la pluralidad, todas ellas, según ustedes, mis distinguidos, virtudes neta y eminentemente estadunidenses ¿Qué les pasa? Pues según mi humilde opinión, su voto mayoritario, fue un voto de confianza que, paradójicamente, legitima lo contrario de no poco de lo que se jactan y alardean Piensen Por principio de cuentas, es innegable que GW Bush es integrante, vocero y defensor a ultranza de los poderosos intereses petroleros, los que, según señaló John Strachey en su libro “El fin del imperio”, son los que más y más fácilmente pueden arrastrar --¡y arrastran!-- a los USA a lo que tanto repugna, rechazan y estigmatizan los estadunidenses del común: EL IMPERIALISMO A lo que hay que añadir, ahí está el ejemplo de la brutal guerra de agresión y posterior ocupación de Irak que lo confirma, que es muy capaz de servirse de la mentira para extenderlos y afianzarlos Agreguen que su arrogancia les hace confundir liderazgo con imposición, colaboración con subordinación a la fuerza y hasta forzada como lo demuestran su proclividad a las decisiones unilaterales y sus amenazas de todo tipo a los que no las aceptan sumisamente Tal vez, digo, las insistentes referencias de G W Bush a la indiscutible e indiscutida grandeza de los USA, su constante recordatorio a las amenazas que la acechan y sus reiteradas llamadas a defenderla halague, excite, exacerbe y exalte su patriotismo, mis distinguidos ¡Qué bueno! ¡Pero cuidado! Recuerden que Hitler hizo lo mismo… y que también llegó al poder democráticamente Bueno Considero que lo expuesto confirma la intención de la presente al demostrar que el dinero no es suficiente para ser un buen comprador, que para serlo hace falta un poco de gracia y otra cosita ¿Cuál será? Por el indiscutible poderío de los USA, por su hegemonía en este nuestro mundo en globalización desenfrenada y, por lo tanto, por las inevitables consecuencias de sus decisiones y lecciones para el mismo, mis distinguidos, espero que no consideren una insoportable injerencia a la presente De despedida, les aseguro que aunque no soy ni me parezco en nada a su célebre tío, cuentan con mi afecto y consideración EL TIO LOLO

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