El PAN, examen y definiciones

viernes, 19 de noviembre de 2004
México, D F, 18 de noviembre (apro)- El Partido Acción Nacional (PAN) se ha desbarrancado, política y electoralmente Si se le quita su historia de lucha por la democracia, el espíritu que guió a sus fundadores hasta la década de los setenta, es un cascarón que se aproxima al perredismo, que ya es mucho decir Tal como está, a cuatro años de ganar formalmente las elecciones presidenciales, es de prever que su participación en el 2006 será poco más que testimonial, si acaso haciéndole el trabajo sucio al PRI y a Roberto Madrazo, con tal de evitar a toda costa que triunfe al que más teme, Andrés Manuel López Obrador El PAN enfrenta hoy una crisis sorda todavía y que se intensificará en la medida en que las varias expresiones que conviven en su interior --“tribus”, si se usa la palabra aborrecible que se le atribuye exclusivamente a los perredistas-- definan al sucesor de Luis Felipe Bravo Mena, en marzo del próximo año, y se seleccione a su candidato presidencial, hacia finales también del 2005 De hecho, el combate interno entre los panistas ya se abrió, acicateados por los fracasos electorales del domingo en cuatro estados y la ratificación de los triunfos del PRI en Veracruz, Oaxaca y Tijuana, Baja California Dos dirigentes, Germán Martínez y Manuel Espino, contrapuestos en su concepción y acción de la política, ya se registraron como aspirantes a la presidencia de su partido Pronto, en el curso de los próximos días, lo harán el expriista Juan José Rodríguez Prats, probablemente Ana Teresa Aranda, directora del DIF, y el exgobernador jalisciense Alberto Cárdenas Jiménez, quien de participar será el casi seguro sucesor de Bravo Mena Por eso el registro de otros aspirantes, como Gerardo de los Cobos, presidente del PAN en Guanajuato, no deja de ser una tomadura de pelo, y el de Francisco Barrio, coordinador de la diputación federal panista, es una entelequia, porque acabará el sexenio cobrando su dieta como diputado federal bajo la sombra de la ineptitud La deliberación interna sobre el futuro del PAN es un asunto que rebasa a los propios militantes de este partido político que, como los demás, es una entidad de interés público conforme a lo que establece la Constitución y, sobre todo, porque lo que más urge en México son instituciones fuertes, capaces de dar certidumbre a la sociedad Los diferentes diagnósticos que deberán hacer los aspirantes a la presidencia del PAN, y las propuestas que formulen para su futuro, deben ser analizados por los ciudadanos, igual que en su momento --probablemente también en marzo-- los que hagan los aspirantes en el PRD y también, casi en las mismas fechas, quienes busquen suceder en el PRI a Madrazo Es un lugar común hablar de la crisis de los partidos políticos, fenómeno mundial, pero los ciudadanos deben asumir que, aun cuando le sean repugnantes, se trata de las instituciones de las cuales surgen la representación legislativa y los servidores públicos en los tres niveles de gobierno, y aun cuando se emitan sólo los votos de los candidatos --y uno más-- habrá de surgir la autoridad Por eso es de enorme relevancia lo que ocurre en el PAN, uno de cuyos candidatos, Germán Martínez, ha comenzado a hacer un diagnóstico que es, inclusive, más crudo que el de sus propios adversarios Prueba de ello es el artículo que publicó, el 31 de octubre, en el semanario Proceso, cuyos primeros dos párrafos son demoledores: La brújula en el PAN no funciona El rumbo, el horizonte de país que proponemos los panistas a los mexicanos, está deslavado Nuestras banderas, con muy poco decoro, ondean en un mitin junto con las del PRI en la actual campaña electoral en Tlaxcala Uno de nuestros candidatos en Sinaloa exhibe cercanía con narcotraficantes En el gobierno federal se calcula y vacila, sobre todo desde la Secretaría de Salud, con la defensa de la vida Se disculpan frivolidades El partido se abre --¿prostituye?— de par en par a oportunistas y se cierra a ciudadanos con compromiso y liderazgo sociales La fuente orientadora del PAN está atrofiada Su discurso distinto y distinguible tiene sordina Al parecer, los panistas sólo estamos encaminados por el apetito de ganar la Presidencia de la República en el 2006 Debemos recordar que caminar si horizontes es deambular Aun a riesgo de ser criticado de tremendista, sobre todo al interior de su partido, Martínez Cázares ha comenzado a dibujar un diagnóstico del PAN y de sus evidentes desviaciones doctrinarias, que lo mismo implican recoger el cascajo político del PRI --antes exclusivo del PRD-- y recurrir a instrumentos corporativos de los que Guanajuato --precisamente cuna de buena parte de la nueva alta burocracia-- es el mejor ejemplo Martínez, quien se dice representante del panismo doctrinario de Carlos Castillo Peraza, no tardará en señalar lo que es evidente en el PAN, si es que es sincero su diagnóstico: El amplio nivel de penetración de la Organización Nacional del Yunque, entidad secreta y juramentada que penetró estratégicamente ese partido y que lo ha desviado de sus propósitos fundacionales La discusión interna, y entre los ciudadanos, sobre esta organización secreta y sus militantes llegará inevitablemente, y entonces tendrán que asumirse posiciones al respecto, porque --tal como lo han dicho otros panistas, como el senador Felipe de Jesús Vicencio Álvarez-- se contrapone a los propósitos de un partido político abierto Las definiciones que ha tomado Germán Martínez abren la posibilidad de un debate que incumbe a toda la sociedad, porque las decisiones que están tomando los panistas en el país, en los estados y municipios que gobiernan, afectan a los mexicanos, y entre esos militantes se encuentran muchos --decenas, cientos, miles-- que tienen como prioridad, no el PAN, sino la organización y sus propósitos que --vale decir-- conspiran contra la democracia Comentarios: delgado@procesocommx

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