Islas Galápagos, bajo amenaza de polución turística

lunes, 29 de noviembre de 2004
Islas Galapagos, Ecuador(apro) - El gobierno ecuatoriano intenta crear una fundación internacional para preservar el ecosistema de las Islas Galápagos, y racionalizar así la construcción inmobiliaria, que atenta con desplegar en el archipiélago una suerte de centro Caribe del Cono Sur La señal de alarma ha sido dada por el inicio de la edificación de mansiones de fin de semana, conseguida por familias adineradas del continente Resulta que millonarios ecuatorianos reinterpretan la ley que hasta ahora sólo permitía hacerlo al millar de autóctonos, abriendo las puertas a la proliferación de hoteles y residencias financiadas con capitales extranjeros Esa presión inmobiliaria sobre la armonía del medio ambiente se dispara con el incremento del turismo que, de ser selectivo y para círculos de alta capacidad de consumo, se está convirtiendo en masivo y de acceso para gente de ingresos medios “Hasta hace muy poco los turistas llegaban en barco o en avión, pero se alojaban en cruceros para recorrer las islas; el aumento de su afluencia está produciendo el cambio, que vengan y también se instalen en nuestros hoteles y búngalows”, estima René Heyer, gerente suizo del Royal Palm Hotel, una cadena con base en Londres, que dispone de un hotel en la Isla Santa Cruz , una de las 19 de las Galápagos Explosión turística Las cifras actuales de cien mil turistas al año, que aportan 130 millones de dólares a Ecuador por visitar este archipiélago volcánico y su reserva marina en pleno Océano Pacífico, crece sin parar Según Fabian Valdivieso, ministro de Ambiente, esa perspectiva es un riesgo para el desarrollo sustentable Con el fin de neutralizar las acechanzas, “y después no tener que salir como los bomberos a apagar incendios”, la política de su gobierno consiste en “buscar el equilibrio entre la conservación de la ecología y el crecimiento económico” Por ello aspiran a “reunir cien millones de dólares en cinco años, y con el apoyo de ONU --y también de UNESCO, que ha decretado las Galápagos Patrimonio Mundial de la Humanidad--, constituir un fondo que nos ayude a preservar la riqueza de la flora y de la fauna, y controlar la explosión turística” Salvaguardar la herencia ecológica de estos islotes a mil kilómetros del continente, que maravillaron al escritor Herman Melville, e influyeran a su vez en el científico Charles Darwin, al elaborar su teoría de la selección natural y evolución de las especies, parece una tarea difícil y plagada de escollos El propio Centro de Investigaciones Científicas Darwin, creado en Bélgica hacia 1964 pero con sede en la Isla Santa Cruz, donde también tiene su cuartel general el Parque Nacional Galápagos, no aciertan con los remedios para solucionar el verdadero conflicto que se ha gestado entre los imperativos turísticos, y mantener una de las reservas únicas en el globo para ciertas plantas y animales de tierra y mar En lo que va de 2004, dos directores han renunciado y ninguna personalidad de idoneidad mundial parece animarse a tomar las riendas del centro más prestigioso del planeta para la protección de especies Islas de las Tortugas Gigantes, como las denominaron los primeros navegantes españoles hace cinco siglos, estos vestigios volcánicos de la cordilleras de los Andes en el Océano Pacífico, acogen la retaguardia de biosfera más alucinante que pueda imaginarse en un hábitat de vegetación endémica, túneles de lava y animales prehistoricos Palacios en Isabela La limpieza de sus aguas y la virginidad de sus playas se conjugan con la ausencia de animales depredadores, aparejando un sitio ideal para un turismo de observación, entre otros, de insectos, iguanas, tortugas centenarias, lagartijas, pingüinos, lobos y leones y marinos, y aves, como pelicanos, pinzones, flamingos, piqueros, gavilanes y gaviotas, algas y corales ¿Acabará con ese paraíso la explosión inmobiliaria? Es lo que teme Marcelo Montesdeoca, inspector de Aduanas, quien revisa a los pasajeros que no entren y salgan de Galápagos con productos vegetales y animales, y así prevenir la introducción de nuevas especies y organismos en la islas “Si esto sigue así, puede terminar como Miami”, aventura, al confirmar que dos de las familias más ricas de Ecuador han desembarcado en la mayor de la islas, Isabela, y comenzando a construir despampanantes palacios, lo que hasta ahora estaba vedado Ramiro Jaramillo, guía de excursiones marinas, oriundo del archipiélago, testimonia que la especulación inmobiliaria ha comenzado a reinar, donde los terrenos han multiplicado su valor por diez en los últimos tres lustros, al admitir, incluso, que extranjeros se estén organizando para comprar parcelas en las costas, con el objetivo de levantar hoteles o residencias “Aquí los descendientes viven de la pesca, de las plantaciones de café, o del turismo, pero la crisis económica obliga a muchos a vender sus propiedades para subsistir, y ahí está el peligro : que eso sea aprovechado por los capitales foráneos”, concluye

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