El voto de Dios

jueves, 4 de noviembre de 2004
México, DF, 3 de noviembre (apro) - Cuando Dios vota en contra es muy difícil ganar Quizá esto fue lo que pasó en las elecciones presidenciales de este 2 de noviembre, en que los norteamericanos votaron por quien se ha erigido como la espada de Dios en contra de la maldad representada en el pueblo árabe, por los matrimonios entre homosexuales y por millones de pobres que pululan en las calles del imperio Además de las irregularidades que ya comienzan a mostrarse en algunos sectores que fueron presionados para votar y del decimonónico sistema electoral que produce más desconfianzas que certezas, el voto mayoritario de los estadunidenses por el inefable George W Bush tuvo tras de sí una campaña de miedo que alcanzó la razón de los votantes Fue la moral más conservadora la que movió a miles de votantes de algunos estados que están en contra del matrimonio entre los homosexuales Fue el voto de los sectores más conservadores el que dio la victoria a Bush Pero sobre todo fue el miedo a la perversa figura de Osama Bin Laden lo que motivó a los votantes a elegir a quien se ha erigido como el mensajero de Dios para detener el mal encarnado en los árabes La elección en Estados Unidos poco tiene que aportarle a la democracia mundial La campaña fue dispendiosa como pocas veces; las propuestas económicas de los candidatos eran poco atractivas para los votantes nuevos porque en realidad ambos ofrecían más de lo mismo El sistema electoral sigue siendo el más atrasado del mundo, pues carece de un padrón nacional, no tiene un sistema de registro uniforme, sino que cada estado lo maneja a su antojo, pues cada uno establece sus reglas y mecanismo de voto Y sobre todo no existe una autoridad electoral capaz de detectar los sufragios irregulares –votos falsos, de muertos, coartados, etcétera--, que se denunciaron en varios estados Pero más allá de lo terrenal, una de las lecciones que nos ofrece el proceso electoral norteamericano es que la mayoría de los estadunidenses sigue estando sujeta a la influencia de la moral y la ética religiosa al momento de tomar sus decisiones más importantes Cosa más alejada de la razón política De acuerdo con las primeras encuestas que se levantaron a “boca de urna”, la mayoría de quienes votaron a favor de Bush confesaron que lo hicieron por temor a un nuevo ataque del terrorismo árabe encarnado en Osama Bin Laden quien, curiosamente, tras una larga ausencia en los medios de información, a pocos días de la elección envió un mensaje autentificado por la Casa Blanca, en el cual amenazaba nuevamente con atacar a la Unión Norteamericana “Nos quieren enseñar a vender mole”, fue una de las tantas expresiones que se escucharon en México cuando se dio la noticia de la nueva “aparición” de Osama en las televisoras estadunidenses ¡Qué casualidad que días antes del mensaje el propio gobierno encabezado por Bush dijo que había información de que el terrorismo árabe intentaba atacar a Estados Unidos! Lo que escucharon los norteamericano en la televisión fue, en realidad, el mensaje de Dios diciéndoles que era preferible tener a un hombre fuerte capaz de enfrentar al mal, antes que a un nuevo gobernante que actuara con prudencia antes de tomar una decisión errónea como la de invadir Irak Ante una elección cerrada, los republicanos encabezados por Bush tomaron como bandera de la cruzada electoral la imagen de Osama y la incrustaron en el corazón ciudadano con una flecha impregnada de miedo El ciudadano norteamericano, conservador por historia –no existe un partido liberal como le llaman eufemísticamente a la izquierda--, simplemente se inclinó hacia donde Dios le marcaba el camino De nada sirvieron los llamados a tomar conciencia por parte de artistas, cantantes y cineastas como Michel Moore, que por varios meses intentaron convencer a la mayoría del peligro que representa para el mundo que un presidente inculto, ignorante y estúpido como Bush tuviera en sus manos el poder Nada pudieron hacer en contra de la tradición conservadora y moralista que tiene el pueblo norteamericano, la cual está empapada de lugares comunes como la leyenda de “Dios es verdad”, que lleva estampada en sus billetes y monedas Hoy la mayoría de la sociedad estadunidense mostró que puede más el miedo –provocado por su propio presidente a través de Osama--, que pesan más los valores más conservadores, que es preferible escuchar la promesa de una mejoría económica, que votar por un cambio Dios votó en Estados Unidos y que el mundo se aguante a los designios divinos que seguramente Bush utilizará para seguir con su política de expansión imperial, disfrazada bajo el manto de la justicia santa en su nueva cruzada contra los musulmanes del siglo XXI, llamados terroristas

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