Calendario maya, clave en el pronóstico de huracanes

lunes, 8 de noviembre de 2004
* El arqueólogo yucateco Robertos Moguel impugna teorías clásicas Mérida, Yuc , 8 de noviembre (apro)- Aunque son muchos los investigadores que tienen por concluida la discusión del calendario maya, el arqueólogo yucateco José Román Robertos Moguel ha insistido, durante los últimos años, en afirmar que en este referente histórico se han interpretado erróneamente algunas simbologías El investigador sostiene que existen evidentes incongruencias en la interpretación realizada por el alemán Goodman, el yucateco Juan Martínez Hernández y norteamericano Eric Thompson, que ha sido la versión más difundida sobre el contenido del calendario maya Esta interpretación ha dado origen al término GMT para definir el método, que ha sido reconocido no sólo por cientos de investigadores de la cultura maya, y que también es utilizado en los más altos círculos académicos para explicar el contenido del tiempo Para entrar en detalle, refiere que, por ejemplo, el Diccionario Calepino de Motul dice: “(El mes) Yaxkín es el estío (otoño), de esta tierra (Yucatán)”, sin embargo, la correlación de las fechas mayas con las occidentales que siguen los investigadores de esa cultura, ponen el otoño o estío en diversas épocas del año, debido a un error que se ha transmitido desde los estudios de Goodman, Martínez y Thompson Fin del mundo, el 2012 Recuerda que el mes Yaxkín, según el testimonio de Fray Diego de Landa (el principal cronista de la cultura maya en la época colonial), ocurría en tiempo de la Conquista en el mes de noviembre, pero la GMT se atreve a dar una fecha del “fin del mundo” en un día 4 Ahau del mes 3 Kankín, interpretado como el 21 de diciembre de 2012, pese a que Landa mismo dice que el mes Kankín debe caer abril El arqueólogo responde que esta inconsistencia se debe a que los “ilustres investigadores” de la GMT proyectan las fechas del periodo clásico de la cultura maya al posclásico, e incluso a los tiempos actuales y al futuro Algo para lo que los investigadores tradicionales no tienen una respuesta satisfactoria es el porqué los años mayas en el periodo clásico comenzaban con los días Akbal, Lamat, Ben y Etznab, y en tiempos de la Conquista lo hacían en los días Kan, Muluc, Ix y Cauac, destaca Para responder a esta incógnita, los investigadores tradicionales se han apoyado en la suposición de que el calendario habría sido corregido, como ocurrió con el calendario occidental, “cuando los mayas se dieron cuenta que había errores de tiempo acumulados”, pese a que todos insisten en que “el calendario maya es el más exacto que ha inventado la humanidad”, recalca Robertos Otro error que lamenta es que Thompson haya establecido una fecha era o inicio del calendario maya, en un día 4 Ahau 8 Cumkú (13 de agosto de 3,114 aC), cuando en realidad el mes Cumkú debe ocurrir, según Landa, entre los meses de junio y julio, nunca en agosto Pero más lamentable aún, subraya, es el engaño o autoengaño de Schele y Fraidel (otros arqueólogos posteriores a GMT), quienes incluso hicieron una pseudolectura jeroglífica de estelas mayas, como la C de la zona arqueológica Quiriguá, en las que supuestamente se dice que el calendario maya empezó precisamente en la fecha en que dice Thompson De acuerdo con los cálculos matemáticos de Robertos Moguel confirmados por la cosmografía, dan como resultado una articulación lógica que explica los cambios de los días con los que iniciaban los años mayas y, más aún, que aplicados al calendario, dan con precisión los meses, como los establece Landa, para cualquier fecha que se busque, de tal manera que el mes Yaxkín caiga siempre en noviembre; Kankín en abril, y Cumkú entre junio y julio, y ocurra lo mismo con los demás meses mayas La médula del asunto se encuentra en que de alguna manera, que debió ser la observación del cielo y de cálculos matemáticos simples, detalla, los mayas concluyeron que el año sideral no es de 36525 días, como el juliano, ni de 36525636, como el gregoriano que actualmente usamos, y que tiene un error acumulado que, en menos de 300 años, habrá que corregir, sino de 3652674734, que tenía una auto-corrección cada 54 años, y que había que ajustar por fracciones casi inapreciables cada mil 460 años, cambiando los juegos de días con los que empezaban los años, a los que los mayas llamaban “cargadores” A partir de este cálculo preciso del tiempo que tarda la Tierra en dar la vuelta al Sol, Robertos Moguel desarrolló una serie de tablas en las que es posible encontrar cualquier fecha de “cuenta larga” inscrita en las estelas mayas o calcular las actuales, según las cuales el año maya comienza inmediatamente después que el Sol pasa por el cenit en el trópico de Cáncer, durante julio, como dice Landa, aunque de manera imprecisa el fraile señala el día 16 de ese mes, cuando estaba en uso el calendario juliano El problema de este nuevo cálculo es que al confrontarlo con la información de las estelas, derrumba la lectura epigráfica calendárica, ya que el glifo que se tiene por “katún” (ciclo de 20 años) es correcto; el del “tun” queda demostrado que su lectura es la de “haab”, año de 365 días; mientras que la de “uinal” es la que corresponde al “tun”, que no es de 360 días, como se ha dicho, sino un ciclo de cuatro años “haab” de 365 días La correlación de Robertos parte de las fuentes etnográficas documentales más antiguas que conocemos, como el Códice de Dresde, los libros de los chilambalames, y en especial de la “Relación de las cosas de Yucatán” de Landa, de donde a partir de la fecha de la fundación de Mérida sacó sus cálculos día por día, a partir de una nueva interpretación de la llamada “Rueda de los Katunes”, al aplicarle la secuencia de los números sagrados del “Bucxok”, o cuenta de los días del Chilam Balam de Maní Tras sus estudios, el arqueólogo llegó a la conclusión de que la fecha era de los mayas o “inicio del mundo”, habría sido el 20 de julio de 3,937 aC en la fecha 1 Imix 1 Pop, de donde arranca también el “Bucxok”, de tal manera que los días iniciales o “cargadores” de año se habrían desplazado en el principio con los días mayas Imix, Cimi, Chuen, Cib; seguidos de Ik, Manik, Eb, Cabán; continuado con Akbal, Lamat, Ben, Etznab (en el clásico), pasando a Kan, Muluc, Ix, Cauac (en el posclásico y la Conquista), y siendo actualmente Chicchán, Oc, Men, Ahau, que son los finales Con los resultados obtenidos, Robertos Moguel considera que el calendario maya podría ser un instrumento importante para pronosticar huracanes Diagnóstico de males Por ejemplo, cita que curiosamente el huracán Gilberto, que azotó la Península de Yucatán el 14 de septiembre de 1988, de acuerdo con su interpretación del calendario, ocurrió en una fecha 1Ik (“Ik” significa viento en maya, e “Ikal”, huracán) Y el huracán Isidoro, que también azotó la Península el 22 de septiembre del 2002, fue en una fecha “Ik”, de acuerdo con el mismo calendario maya Sus estimaciones también señalan que los mayas pudieron diagnosticar algunos padecimientos congénitos, con base en el uso de calendario Sin embargo, Robertos Moguel se queja de que todo el trabajo realizado carece de la difusión suficiente, ya que se contrapone a las viejas y conocidas tesis sobre el calendario maya Dice que aceptar alguna de sus propuestas echaría por tierra lo que se ha establecido sobre muchas cosas de la cultura maya, por lo que círculos académicos, como los del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), que han rechazado siquiera la posibilidad de entrar a un debate sobre la viabilidad de su proyecto Comenta que investigadores y catedráticos de la UADY, como Alfonso Lacadena García-Gallo, encargado de la analizar la tesis de Román Robertos, le han dicho que la discusión, en ese tema, está cerrada Otro arqueólogo, Rafael Cobos, también catedrático de la Facultad de Antropología, considera que el trabajo “carece de suficiente bibliografía en inglés”, a pesar que la propuesta es inédita En un intento de difundir los alcances de su trabajo, Robertos Moguel publicó un folleto denominado “Nueva y verdadera interpretación del calendario maya”; además, ha habilitado una página de Internet (yucasnet)

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