Estados Unidos: La revolución de los neocons

lunes, 8 de noviembre de 2004
San Francisco, Cal , 8 de noviembre (apro)- Los neoconservadores impulsados por George Bush amenazan con impulsar una “revolución moral” sin precedente, durante los próximos cuatro años más de pesadilla que le esperan al mundo y a la mitad de estadunidenses demócratas que no votaron por la reelección del “enviado de Dios” para dirigir los destinos del universo Exultantes, los victoriosos neocons --como se le conoce a los seguidores fundamentalistas religiosos que apoyan a Bush-- empiezan a diseñar la agenda empezando por la enmienda constitucional para prohibir el matrimonio entre homosexuales aprobado por once estados de la Unión Americana Bush ganó con un contundente resultado, nada menos que 58 millones y medio de personas aprobaron su gestión y le ofrecieron el aval para un nuevo periodo Es el presidente más votado de la reciente historia de la Unión Americana, pero sería bueno analizar a los votantes que engordaron las urnas del miedo Principalmente existió la movilización del voto evangelista, protestante y cristiano renacido en el cinturón bíblico de Estados Unidos El Republicano se ha convertido en partido único, ahora que controla el Ejecutivo, Legislativo y Judicial Por tanto, Bush continuará con un sistema fiscal basado en gravar los ingresos de los trabajadores y no el de los empresarios; seguirá reforzando el control y el recorte de libertades civiles; someterá a los países árabes a la misma pesadilla del invasor bajo el pretexto de “llevar la democracia” a esos países ricos en petróleo La expansión del imperio sólo acaba de comenzar; en el punto de mira están: Irán o Corea del Norte En cuestiones domésticas, Bush intentará cambiar la Constitución para prohibir el aborto bajo el programa de los neocons llamado “interrupción de la vida infantil”, que defiende a los embriones como personas Privatizará el Seguro Social y las pensiones El sueño del Bush-cristiano-renacido es llevar a la sociedad estadunidense a tiempos de la vida victoriana del siglo XIX, bajo el principio decimonónico de libre mercado, moralidad y valores éticos Las líneas maestras de los neocons para transformar a Estados Unidos y el mundo apuntan a personas clave dentro del organigrama de los halcones de la administración Por supuesto, Colin Powell termina su etapa de secretario de Estado, por haber criticado a su presidente que ante los ojos fundamentalistas cristianos es un ser perfecto, es “el elegido” Continuarán en el gobierno los siguientes neocons: la dura consejera de Seguridad, Condoleezza Rice; el ideólogo de la invasión a Irak, Paul Wolfowitz, subsecretario de Defensa; el cuestionado secretario de Defensa, Donald Rumsfeld y, claro, el evangelista Dick Cheney; padre de una hija lesbiana y ferviente impulsor a cambiar la Constitución para prohibir el matrimonio entre parejas del mismo sexo, y el fiscal ultra John Ashcroft, quien ordenó a sus subalternos tapar las impúdicas estatuas desnudas que están en el Ministerio de Justicia La “revolución” que se avecina, como dijo Richard Viguerie, un conservador destacado en el Partido Republicano, empieza por impulsar una agenda conservadora a gran escala: “¿Si no lo hacemos ahora, entonces cuándo?” Y claro, asegura que los “votantes de los valores” esperan una respuesta contundente de su presidente; de lo contrario, no volverán a apoyar al Partido Republicano: “No deben olvidar por qué llegaron al poder; por tanto, los valores conservadores deben pasar a ser lo más importante del gobierno”, dijo a The New York Times Los neocons se oponen a la investigación con células madre que, en California, el gobernator Arnold Shwarzenegger apoya --gracias a su progresista esposa pariente de los Kennedy--, y a que los habitantes del estado demócrata aprobaron, bajo la propuesta 71, un presupuesto de 3 mil millones de dólares para dicho proyecto Los neocons, en cambio, consideran que las células madre son “niños”, y por eso prefirieron tirar esos embriones congelados que usarlos para ayudar a los enfermos de Parkinson o diabetes En la agenda de este ejército silencioso pero efectivo, está antes que nada cambiar al anciano presidente del Tribunal Supremo que, a sus 80 años, padece un cáncer de tiroides y estaría ya en las últimas Este viejecito que ahora pone cara de “venerable” --como Pinochet--, hace 40 años se sentó a las puertas de un colegio electoral de Phoenix, Arizona, para interrogar a todos los hispanos y votantes negros, una serie de puntos sobre Constitución y religión A todos los que no contestaban correctamente, sencillamente les negaba su derecho a sufragar Pero los neocons ya tienen listo a su sustituto, y para ello existen dos candidatos igual de ultra-conservadores; uno es Clarence Thomas, afroamericano católico, acusado de acoso sexual, pero ferviente defensor de la pena de muerte para los menores de edad La otra perla es Antonin Scalia, un hombre que defiende la religión por encima del derecho, y sostiene que todos los ateos o los agnósticos no tienen los mismos derechos que los creyentes Ambos candidatos neocons votaron en las elecciones del 2000 por suspender el recuento de papeletas en el fraude electoral de Florida, que arrebató a la mala el triunfo de Al Gore La Florida de estas elecciones fue Ohio; allí Bush logró 3 mil votos de más en un suburbio de Columbus llamado Franklin, por un “fallo” en el sistema de votación Matthew Damschroder, director de la Junta Electoral de ese condado, dijo al periódico Columbus Dispatch que, en realidad, Bush sólo obtuvo 365 votos, ya que el error se debió a un desperfecto en una de las tres máquinas utilizadas Un caso entre decenas Con estas trampas, cualquiera gana En fin, la verdad es que Bush arrasó a la mala o a la buena El mapa de Estados Unidos se pintó de rojo, un mal presagio por la sangre que promete seguir derramando Bush, quien ha advertido que su principal objetivo será combatir el terrorismo con una política agresiva para “extender la democracia” en Cercano Oriente: “Gané capital político y pretendo gastarlo para lo que le dije a la gente que lo gastaría” Quienes intentan ver “unidad” en Bush, se equivocan El presidente gobernará en un país fracturado, donde 40% de sus ciudadanos considera que el inquilino de la Casa Blanca dividirá más a la nación, según un sondeo de Gallup, que revela que 81% de los votos dirigidos a Bush fueron por la religión, no por el miedo, el terrorismo o la guerra de Irak Bush será el presidente de los cristianos renacidos, evangélicos, protestantes o católicos; el resto del mundo son unos apostatas que no merecen “la salvación” que él promete

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