La UE enfrentada por Cuba

lunes, 8 de noviembre de 2004
Madrid (apro) - La derecha española, representada por el Partido Popular (PP), trata de boicotear el intento del gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero por variar sustancialmente la estrategia que actualmente mantiene la Unión Europea (UE) en sus relaciones con el régimen cubano Para ello no han dudado en movilizar al Grupo Parlamentario Popular Europeo (formado por partidos conservadores, mayoritario en la Cámara de Bruselas), e incluso organizó un escándalo diplomático en La Habana, protagonizado por el diputado Jorge Moragas, también secretario de Relaciones Internacionales del PP El 12 de octubre anterior, con motivo de la celebración de la Fiesta Nacional de España, el embajador español en La Habana, Carlos Alonso Zaldívar, pronunció un discurso durante la recepción oficial en la sede diplomática, en el que desveló la intención de dar un giro sustancial a las relaciones hispano-cubanas y, lo que puede resultar aún más trascendente, la pretensión de que ese cambio también se produzca en la relación de toda la UE con el gobierno de Fidel Castro Zaldívar calificó en su discurso de “profundamente insatisfactorias” las relaciones entre la UE y Cuba Criticó con dureza la ineficacia de la actual política comunitaria, y admitió sin ambigüedad que “España está dispuesta a liderar un cambio en esta orientación”, en el sentido de poner fin a las sanciones y retomar el diálogo directo con las autoridades de La Habana El embajador también vaticinó que el acuerdo con los socios europeos para desarrollar una nueva política hacia la isla era cuestión de tiempo, “y no de mucho tiempo”, sostuvo, ya que “existe un consenso sobre la dudosa utilidad práctica de las medidas que se adoptaron desde junio de 2003 y sobre la necesidad de sustituirlas” Estas palabras provocaron que el líder del denominado Proyecto Varela, el disidente cubano Oswaldo Payá, abandonara la legación española --a la que había sido invitado a regañadientes-- por “una cuestión de dignidad” Le acompañó en su marcha Marta Beatriz Roque quien, curiosamente, había sido liberada de la prisión el verano anterior gracias a la mediación del gobierno español Pero no todos los disidentes presentes en el acto expresaron una reacción negativa El líder socialdemócrata cubano Manuel Costa Morúa, portavoz del denominado Arco Progresista, respaldó al embajador: “Las sanciones, además de ineficaces, han potenciado un enrarecimiento del clima interno y alimentado la lógica confrontacional Hace falta una posición común de la UE hacia Cuba, y ésta debería pensar más en la eficacia que en el simbolismo” Días antes de este acto, era evidente la tensión entre el PP y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Uno de los acuerdos tomados por la UE en 2003 establecía que la disidencia cubana sería invitada a todas las recepciones de carácter oficial que las embajadas de los respectivos países organizasen en La Habana Sin embargo, la distinta orientación sobre esta cuestión que mantiene el nuevo gobierno socialista español, le hizo resistirse a cursar esas invitaciones, aunque finalmente lo hizo, sólo con cuatro días de antelación Los dirigentes de la derecha habían amenazado con organizar un viaje masivo a la isla para entrevistarse con destacados disidentes si, definitivamente, no se producían esas invitaciones El plan Las invitaciones se cursaron, pero el discurso del embajador español sirvió de detonante para una “acción audaz” diseñada por el Partido Popular Tres días después de la recepción oficial, el secretario de Relaciones Internacionales del PP y congresista, Jorge Moragas, organizó, acompañado de dos diputados de la coalición derechista en el poder en Holanda, un viaje sorpresa a La Habana, con el objetivo de entrevistarse con destacados líderes de la disidencia y entregar a Oswaldo Payá el Premio Sajarov, que le fue otorgado por el Parlamento Europeo en 2002 El planeado conflicto fue inevitable: las autoridades impidieron su entrada y los pusieron de vuelta en el mismo avión en el que habían llegado desde París Desde su regreso a España se ha desatado una auténtica tormenta política Por una parte, el grupo parlamentario conservador europeo, a instancias del Partido Popular español, se movilizó para condenar a La Habana Por otra, se desató una fuerte pugna entre las fuerzas políticas españolas Aunque las autoridades españolas calificaron de “inaceptable” la prohibición de entrada a Moragas y llamaron a la embajadora cubana en Madrid, para que diera explicaciones, la carga de profundidad lanzada por el PP contra la nueva política exterior de Madrid no se detuvo El propio Moragas declaró en el Parlamento que “el diálogo con los dictadores, como el diálogo con los terroristas, es un simple chantaje, y la pretensión del gobierno español de establecer un diálogo con el dictador Fidel Castro puede ser una trampa” Con munición de mayor calibre ha intervenido el número dos del PP, su secretario general, Ángel Acebes, que tras expresar la “indignación” de su partido por la “intolerable actuación de la dictadura castrista con un diputado español que iba a realizar un trabajo en defensa de los derechos humanos”, arremetió directamente contra el Gobierno de Madrid Dijo: “Zapatero ha preferido ponerse al lado del dictador, intentando agradar al tirano, en lugar de respaldar a los que defienden la democratización de Cuba” Y el líder de la derecha española, Mariano Rajoy, tampoco se quedó al margen Aseguró que el gobierno comete un error cuando “toda la UE está haciendo un esfuerzo de apoyo a los disidentes y a la democracia, y el Gobierno de España, en lugar de estar con demagogias y con ideologías trasnochadas y baratas, también debiera hacer un esfuerzo en esa dirección” Para los representantes gubernamentales y para el resto de los partidos representados en el Parlamento (a excepción del PP) parece evidente que el viaje de Moragas forma parte de una estrategia para convertir en piedra de choque esta cuestión con miras a la confrontación doméstica, en primer lugar, y para frenar los intentos de ese giro político respecto de Cuba por parte de la UE Diálogo roto Las reacciones en Cuba a todo este complicado entramado destilan una cierta distancia y una aparente solidez El ministro cubano de Exteriores, Felipe Pérez Roque, ha tildado el viaje de Moragas de “asunto menor” Para ellos constituye una “payasada patética de un bufón que busca protagonismo Con respecto del cambio de orientación que el gobierno español está dispuesto a emprender, se ha limitado a comentar que esos esfuerzos le parecen “correctos, demuestran sentido común y, aunque han sido zigzagueantes, van en la dirección de restablecer las relaciones de diálogo político entre Europa y Cuba” Pero en el terreno de las medidas concretas, la posición cubana se ha demostrado más dura Las embajadas de determinados países de la Unión Europea están siendo “inutilizadas” de hecho Cada una que haya invitado a miembros de la disidencia a recepciones oficiales es sistemáticamente boicoteada por las autoridades de la isla, por lo que, en la práctica, el diálogo diplomático ha quedado roto Este es uno de los argumentos fundamentales esgrimidos por el gobierno español para promover este giro con Cuba: la pérdida de interlocución directa, lo que va en detrimento de la eficacia de la gestión diplomática De hecho, no todas las embajadas de países miembros de la UE en La Habana han invitado a la disidencia; de las 25, sólo 11 lo han hecho y ésa es una de las razones que provoca la confianza del canciller español Miguel Ángel Moratinos en su capacidad de convencer del “cambio” al resto de los socios comunitarios El pasado 19 de octubre tuvo lugar una reunión preparatoria de expertos de la UE en América Latina para estudiar la propuesta española que intenta modificar los criterios de la relación con Cuba Volverán a verse las caras el próximo día 16, en el que se preparará un documento para que en diciembre, en la cumbre de jefes de Gobierno, se tome una decisión definitiva Paralelamente a esta reunión, el Grupo Parlamentario Popular Europeo aprobó una resolución en contra de “toda relajación, suavización o debilitamiento” de la postura de la UE Pero aunque es el grupo mayoritario de la Cámara, no cuenta con mayoría absoluta Moratinos ya ha indicado que numerosos países, entre los que ha destacado a Reino Unido, Francia y Bélgica, comparten la nueva visión estratégica del gobierno español Incluso en el mismo seno del Partido Popular en España existen visiones menos radicalizadas El presidente fundador del PP y presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga –que mantiene una relación personal cordial con Fidel Castro--, aboga por tratar por todos los medios de “mantener siempre las mejores relaciones con Cuba” y el portavoz popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, ha declarado en tono conciliador que “tenemos que empezar a serenar el debate en materia de política exterior No podemos estar convirtiendo continuamente el debate de política exterior en una cuestión de política interior Es un error” La cuestión de fondo está en lo que los líderes europeos vayan a sustanciar el próximo diciembre, en la reunión que marcará el final de la presidencia de turno holandesa Las fuerzas políticas llevan tiempo moviendo sus fichas y tratando de ganar posiciones Pese a los esfuerzos de la derecha por mantener la política de dureza frente a La Habana, también la mayoría de los empresarios con intereses económicos en Cuba –España es el primer inversor europeo en la isla-- verían con muy buenos ojos un cambio de actitud por parte de la UE Esta política actual de la UE, impulsada por entusiasmo por José María Aznar en su época como presidente del gobierno español --en 1996, una de sus primeras medidas fue la suspensión de las partidas dedicadas a ayuda al desarrollo en Cuba-- está causando muchos problemas y sembrando el camino de dificultades a los inversores europeos, quienes podrían presionar en sus respectivos países para conseguir un nuevo rumbo En palabras del secretario general del grupo parlamentario Socialista en el Congreso de Madrid, la “relación económica que mantiene la Unión Europea con Cuba es la peor del mundo Es escandaloso Existen mejores relaciones con dictaduras más feroces, de corte casi feudal Esta situación no tiene justificación”

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