Cardoza y Aragón, esencia del arte mexicano

lunes, 20 de diciembre de 2004
* Coinciden los investigadores Rita Eder y Renato González Mello * El libro es reeditado por la UNAM y Landucci Editores * Su contenido sigue siendo vigente México, DF, 15 de diciembre (apro) - A cien años del nacimiento del poeta de origen guatemalteco Luis Cardoza y Aragón (1904-1992), el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM decidió reeditar su libro La nube y el reloj, publicado inicialmente en 1940 Se trata de un libro de crítica de arte, en el cual el poeta arraigado en México hasta su muerte aborda, a su elección, la obra de siete pintores: Agustín Lazo, Carlos Mérida, Rufino Tamayo, Julio Castellanos, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes fueron sus contemporáneos En su momento, el propio Cardoza y Aragón aclaró en el prólogo que la crítica de contemporáneos "es siempre sumamente difícil, porque es casi imposible librarse de las alucinaciones del presente" Han pasado ya 64 años desde entonces Sin embargo, a decir de la historiadora de arte Rita Eder, investigadora y exdirectora del IIE, los ensayos reunidos en el libro "siguen siendo un hito en la crítica del arte mexicano" Destaca en la presentación de la nueva edición: ", más allá de ser un importante estudio, una entrega intelectual y analítica acerca de siete vidas creativas, siete visiones del mundo, siete artistas indispensables para la cultura mexicana, e incluso universal, es en sí misma una obra verbal de mesura y desborde, de alcance poético y reflexivo Una obra que funde con inteligencia y pasión crítica los dominios de la pintura y la literatura" Según información del IIE --coeditor con Landucci del lujoso volumen de 318 páginas-- es "quizá el libro de crítica de arte más polémico en México", porque mediante él su autor defendió a los artistas "modernos en su expresión e indiferentes o atrasados en sus ideas políticas y sociales", contra aquellos artistas "avanzados en sus ideas políticas y sociales e indiferentes o atrasados en sus ideas estéticas" Según consignó el semanario Proceso en un texto publicado hacia septiembre de 1992, el poeta nacido en Antigua, autor también de Orozco y México: pintura activa, tuvo en la crítica de las artes plásticas una de sus vertientes creativas: "Ojos para ver lo que otros apenas perciben Su modelo de crítica fue tan personal e intransferible que hizo un gran arte de su experiencia como espectador de la pintura Nunca abandonó el rigor al escribir crítica" El mismo Cardoza y Aragón decía con humor y certeza: "Un cuadro es inefable: no se expresa más que en su propio lenguaje Para hablar de él, a menudo recurrimos a la metáfora, no cuando estamos más a oscuras, sino más precisos estamos" Muchos de los ensayos que se publicaron en La nube y el reloj aparecieron originalmente en el diario El Nacional y fueron reescritos por su autor para el libro, según relata Renato González Mello, investigador del IIE en un estudio preeliminar que acompaña la segunda edición, y en el cual ahonda en los porqué de la crítica de Cardoza y Aragón Recuerda incluso que la obra causó al poeta una confrontación con la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), porque en el trasfondo del escritor existía una "pregunta ética": "Si era posible y justo compaginar la disidencia política con la innovación estética; si las buenas obras de arte están reñidas con las buenas obras a secas; si la disciplina política impide la indisciplina creadora" Y aclara González Mello que su estudio no pretende dar respuesta a esa "angustiante cuestión, pero sí explorar las respuestas de Cardoza, quien recorrió ambos caminos" Algunos de los pintores que no fueron del gusto de Cardoza y Aragón por su militancia política son hoy parte del patrimonio cultural de México, pero también los que consideró atrasados en sus ideas políticas Así, quizá nadie podría decir que se equivocó González Mello destaca incluso que "las certidumbres de hoy parecen opuestas a las que el rechazaba hace seis décadas; las dudas, en cambio, son muy semejantes" Lo cierto, según palabras del propio historiador de arte, es que el libro ha sido y sigue siendo "punto de referencia para la historia de las ideas estéticas en México"

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