Al-Sistani: del poder espiritual al político

domingo, 1 de febrero de 2004
Casi desconocida su imagen y también su voz pues no aparece ni habla en público, el ayatolá Ali al-Hussein al-Sistani, un enigmático hombre de 74 años, venerado por 150 millones de chiitas en el mundo y con particular devoción por los 15 millones de chiitas iraquíes, parece amenazar realmente los planes de Washington en Irak, dice Proceso en su edición de este domingo 1 de febrero Y es que este anciano enclaustrado en su modesta casa de Nadjaf, ha lanzado a decenas de miles de chiitas iraquíes a las calles Primero en el sur del país y luego en la capital, en demanda de elecciones generales, única solución, según el religioso, para reconstruir un Irak democrático Los decretos y comunicados de Sistani –emitidos desde el 28 de junio-- pidiendo elecciones generales fueron subestimados por Estados Unidos que no tomó en cuenta que el Consejo Interino del Gobierno Iraquí (CIG) –nombrado y controlado por Washington— está integrado por 13 chiitas que no se pueden dar el lujo de disentir con el ayatola venerado por alrededor de 60% de la población iraquí Mientras el “procónsul” estadunidense en Irak, Paul Bremer, argumenta que la petición del ayatola de realizar elecciones generales es técnicamente imposible porque falta un censo reciente y listas electorales, Sistani ya recurrió a la ONU para que dictamine sobre la viabilidad de dichas elecciones a corto plazo Acorralado por el ayatola, Bremer encargó oficialmente Bremer a la ONU abogar en favor del plan estadunidense, pero en los hechos quedó demostrado que a nueve meses de la caída de Hussein, Washington corre el riesgo de ahogarse en el pantano iraquí Además los sunitas y los kurdos no quieren las elecciones generales, pero los chiitas, ampliamente mayoritarios saben que sólo podrían asumir un papel político proporcional a su importancia demográfica a través de elecciones generales Eso sin contar con que la palabra y dictamen de Sistani, por ser de inspiración divina, son indiscutibles, destaca Proceso en su edición de este domingo 1 de febrero

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