Un allanamiento previo al rancho presidencial

lunes, 16 de febrero de 2004
* “El Carrizos”, historia de su incursión a la casa de Echeverría México, D F, 16 de febrero (apro)- El allanamiento al rancho San Cristóbal, propiedad de la familia Fox Quesada, en Guanajuato, si bien impactó y mereció ser reprobado en todos los ámbitos políticos y sociales, que se sepa, no es la única incursión ilegal que se ha registrado en el pasado reciente a una propiedad de un mandatario en turno Durante la administración de Luis Echeverría, en el punto más alto de su nula popularidad, no fueron miles de personas las que allanaron su residencia, en San Jerónimo, al sur-poniente de la ciudad, sino un solitario delincuente que, en los hechos, causó más estragos que los miles de exbraceros en el rancho de la familia Fox El sábado pasado, cerca de 2 mil integrantes del Movimiento Alianza Braceroproa se metieron a la casa de la madre del presidente Vicente Fox y, hasta donde se sabe, sólo se les podrá fincar allanamiento de morada, aunque se pretenda adjudicarles algunos otros delitos federales En el caso del solitario delincuente que burló la vigilancia civil y militar de la residencia de la familia Echeverría, ni siquiera hubo denuncia Los exbraceros, en su desesperación, justifican su acción con la esperanza de que se les cubra el pago del dinero que les retuvieron en Estados Unidos, y que les fue descontado para un fondo de retiro de 1942 a 1997 Esos recursos, hasta el momento, están hechos humo En el asalto a la residencia de Echeverría no hubo escándalo Nadie se rasgó las vestiduras Ni siquiera trascendió el hecho Todo quedó como un hecho anecdótico Fue hasta finales de la gestión de José López Portillo, cuando Arturo Durazo Moreno, en ese entonces jefe de Policía capitalina, reveló –en entrevista con Proceso-- los primeros datos sobre el asalto a la residencia del exprimer mandatario Simplemente, recordó que fue un delincuente solitario, Efraín Alcaraz Montes de Oca, que se le conocía por el mote de “El Carrizos”, y al que también le atribuía, entre muchos otros asaltos, el robo de joyas de la mansión de la bailarina y volinista Olga Breeskin Los pormenores del asalto a la residencia de Luis Echeverría fueron revelados años después por el propio Alcaraz Montes de Oca quien, cansado de “trabajar para la policía” como informante, clamó porque lo dejaran en paz “El Carrizos” lo mismo servía a los comandantes del desaparecido Servicio Secreto como a los de la Policía Judicial, no sólo para el esclarecimiento de los casos más sonados, sino para perpetrar un sinnúmero de asaltos a casas habitación, a pedido de los agentes que lo extorsionaban El caso de la residencia de Echeverría no fue con el aval y protección de la policía, sino que lo realizó bajo su cuenta y riesgo Según su propio relato, primero asaltó dos residencias cercanas a la de la familia presidencial Cuando ya se disponía a concluir sus actividades nocturnas, se topó con otra mansión y, sin más, decidió hacer un último “trabajito” de la noche y saltó la barda Recuerda que de pronto se vio en medio de un doble cerco de vigilancia Dentro y fuera había agentes vestidos de civil, miembros del Ejército y personal del Estado Mayor Presidencial (EMP) Imposible dar marcha atrás Durante varios minutos se mantuvo agazapado en lo alto de la barda Ese tiempo fue suficiente para determinar el tiempo en que los militares realizaban su rondín Incluso, dice que pudo suspender la acción y dar marcha atrás en su osadía, sin embargo, decidió “aventarse el tiro”, sin saber a quién pertenecía la residencia Conforme a su relato, en menos de quince minutos consumó el atraco en la residencia de Luis Echeverría El botín: joyas (“pura bisutería”) y un radio-transmisor El escándalo al interior del gabinete presidencial no se hizo esperar De inmediato empezaron a fluir las órdenes y las amenazas de cese y castigo contra los jefes policíacos, y éstos a su vez contra sus subordinados En el Servicio Secreto todo mundo se puso a trabajar en el caso Sin embargo, el comandante Jorge Téllez Girón, conocido como “El Drácula”, pronto dio en el clavo Luego de descartar a un sinnúmero de delincuentes que podrían haber perpetrado el asalto, concluyó que el único capaz era “El Carrizos” Una llamada telefónica bastó para confirmar el hecho Luego de cruzar saludos, el “Drácula” le dijo que “tenía que regresar la tela” “El Carrizos” dijo que no sabía a qué se refería Así transcurrieron varios minutos, hasta que el comandante del SS le ofreció que no le pasaría nada, pero que tenía que devolver todo el botín Enojo de María Esther Al día siguiente, con el botín a cuestas, en el que se incluía las joyas de otras dos residencias, “El Carrizos”, en lugar de ser puesto a disposición de la autoridad competente, fue llevado hasta la residencia de Echeverría para dejarlo en manos de la señora María Esther Zuno de Echeverría, que no ocultaba su enojo Recuerda “El Carrizos” que en cuanto la primera dama vio las joyas, hizo a un lado su enojo y ordenó que lo sacaran de inmediato No hubo preguntas Simplemente gritó: “Sáquenlo de aquí” “El Carrizos” sólo lamentó que “la señora se quedara con todo el botín, incluidas las joyas de las otras residencias” Aparentemente todo había concluido Pero al salir del lugar donde fue recibido por la señora Echeverría, personal del EMP lo retuvo hasta obligarlo a que revelara dónde estaba el radiotrasmisor de uso personal del presiden te Echeverría Por varios minutos fue sometido a “un intenso interrogatorio”, hasta que confesó que ya lo había vendido El aparato finalmente fue localizado en Guadalajara “El Carrizos” quedó libre En tanto, “El Drácula” fue ascendido Uno y otro tomaron caminos diferentes Ambos aún viven “El Carrizos” dejó a un lado el robo a casa habitación para enrolarse en el tráfico de estupefacientes Jorge Téllez Girón, “El Drácula”, dejó la policía, concluyó la carrera de leyes y ahora se desempeña como abogado litigante

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