El espionaje a México, escándalo sin bases

martes, 17 de febrero de 2004
Londres - El gobierno de México se enredó con el caso del supuesto espionaje de Estados Unidos y Gran Bretaña a su delegación ante Naciones Unidas Y es que la Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que tras conocer dicha información –publicada en marzo del 2003 por el periódico británico The Observer-- presentó“un extrañamiento verbal” a los gobiernos de Washington y Londres Al no obtener respuesta les envió el 19 de diciembre de ese año sendas notas diplomáticas de protesta En ellas manifestó su “preocupación por este presunto caso de espionaje” y solicitó a dichos gobiernos “la información que posean sobre estos hechos” Más: Amenazó que, de comprobarse el espionaje, “haríamos una enérgica protesta” La estridencia del gobierno de Vicente Fox llamó la atención en Londres La razón: el nombre de México no aparece en el memorando de inteligencia que provocó el escándalo, ni en los reportajes publicados por The Observerni ha sido mencionado por Katherine Gun, la exempleada de los servicios de inteligencia que reveló la información del espionaje La filtración El caso –que levantó revuelo en México– no es nuevo Empezó en febrero de 2003, cuando el periodista Martin Bright, del periódico británico The Observer, fue abordado por una persona desconocida, también periodista, que lo buscó en la redacción del diario en Londres Bright recibió de esta persona un documento que enviaba una empleada del gobierno británico: Katherine Gun, quien –después se supo-- trabajaba como traductora del servicio de inteligencia inglés El documento era un memorando de la NSA, agencia estadunidense de seguridad nacional especializada en interceptar comunicaciones en todo el mundo Estaba fechado el 31 de enero del 2003 y contenía detalles para una agresiva operación de espionaje en contra de las delegaciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que involucraba la interceptación de teléfonos en las casas, mesas de trabajo y cuentas de Internet de los diplomáticos El documento está firmado por Frank Koza, jefe del Departamento de Blancos Regionales de la NSA, que espía a países considerados como estratégicos para Estados Unidos Y ordena al equipo de la NSA identificar la escucha de operaciones, “particularmente dirigida a miembros del Consejo de Seguridad (excepto a Estados Unidos y el Reino Unido)”, con el fin de obtener informes secretos para agentes del gobierno de Bush sobre las intenciones del voto que podrían emitir los países miembros del Consejo de Seguridad sobre la cuestión iraquí En esos días, Washington y Londres querían presentar un proyecto de resolución ante el Consejo de Seguridad que avalara el uso de la fuerza en Irak En el documento, Koza enfatiza la necesidad de “revivir/crear esfuerzos contra las delegaciones de Angola, Camerún, Chile, Bulgaria y Guinea, así como poner atención extra en Paquistán” Estos países, junto con México, eran miembros no permanentes del Consejo de Seguridad Pero México no fue mencionado en el documento estadunidense En los primeros días de marzo, el periódico inglés publicó la información, en la que, por cierto, tampoco se mencionó a México Una semana después, Katherine Gun fue arrestada bajo la acusación de revelar secretos de Estado Los periódicos que publican este tipo de informaciones también son sujetos de sanciones Hasta hoy, Catherine no ha hablado con la prensa británica por prohibición de la justicia británica Inmediatamente después de que The Observer publicó la información, el embajador de Chile en Londres se comunicó con la redacción A partir de entonces, cuenta el periodista Bright, los chilenos iniciaron una investigación El tema pasó sin pena ni gloria en México A mediados de ese año, Adolfo Aguilar Zinser, entonces embajador de México ante el Consejo de Seguridad, expresó públicamente su sospecha de que la delegación mexicana había sido espiada Tampoco hubo reacción alguna en México El 8 de febrero último, Juan Gabriel Valdés, actual embajador de Chile en Argentina, que fue representante de su país en el Consejo de Seguridad cuando se discutió el proyecto de resolución para autorizar el uso de la fuerza en Irak, confirmó en entrevista con el diario El País el resultado de la investigación chilena: Se habían encontrado aparatos electrónicos de escucha en la oficina de su delegación en Nueva York Sin embargo, no acusó de ello a gobierno alguno Dos días después, el nuevo embajador de México ante la ONU, Enrique Berruga, concedió una entrevista telefónica a varios diarios mexicanos para hablar sobre los temas pendientes en dicho organismo A partir de las declaraciones de Valdés, la reportera Georgina Saldierna de La Jornada preguntó si la delegación mexicana también había sufrido espionaje Berruga contestó: “Hay un caso ahorita mismo en las Cortes de Gran Bretaña de una funcionaria del grupo de inteligencia donde ella misma planteó que en las discusiones (en el Consejo de Seguridad) hubo esfuerzos de espionaje de parte del gobierno británico y precisamente eso ha sido motivo de consultas” --¿Pero México fue espiado también? --De acuerdo con lo que esta señorita ha dicho, México sería una de las misiones que estuvo bajo observación No sabemos a qué se refiere exactamente ella Y señaló que el gobierno mexicano se mantiene a la expectativa de la evolución del caso para tomar “alguna determinación” Dijo que por situaciones de esta naturaleza, “normalmente sigue un extrañamiento como mínimo” Al día siguiente –miércoles 11— La Jornada tituló a ocho columnas: “Gran Bretaña espió a México antes de invadir a Irak: SRE” Las reacciones fueron inmediatas Diputados y senadores de todos los partidos criticaron que México no hubiese protestado por ese hecho Ese mismo día, funcionarios de Tlatelolco informaron que el 13 de diciembre del 2003 Relaciones Exteriores había enviado a Washington y a Londres, por intermedio de sus embajadas en México, notas diplomáticas en las que el gobierno de Fox expresaba su preocupación por el presunto espionaje y solicitaba información al respecto Las críticas continuaron al día siguiente La razón: Las notas diplomáticas fueron enviadas nueves meses después de que se había informado del caso de espionaje Allan Nahún, vocero de la SRE, señaló entonces que sí se había protestado inmediatamente mediante un “extrañamiento verbal” Y amenazó que, de confirmarse el espionaje, “haríamos una enérgica protesta” a Washington y Londres por violaciones a la Convención de Viena y al acuerdo entre la ONU y Estados Unidos que otorga al organismo internacional un estatus de extraterritorialidad En Londres, los hechos causaron extrañeza México estaba fuera del escándalo hasta antes de la declaración del embajador Berruga Incluso México, a diferencia de Chile, reconoció que no tiene evidencias del espionaje, pero –también a diferencia de Chile, que no acusó directamente a país alguno— el gobierno de México advirtió que “protestaría enérgicamente” ante Estados Unidos y Gran Bretaña Todo ello a pesar de que su nombre no aparece en el caso de Katherine Gun Las preguntas En la semana de marzo del 2003 en que The Observer publicó dicha información, una fuente de la ONU buscó al reportero Bright “Recibí un tip de que, además de las delegaciones elegidas (en el documento de la NSA), misiones de países permanentes del Consejo de Seguridad también habían sido también objeto de espionaje” Por ello, el periodista inglés considera que, a pesar de México no es citado en el documento estadunidense, a esta altura nadie puede descartar que su delegación haya sido igualmente intervenida “¿Por qué solamente México habría de estar exento? No tiene sentido”, comenta Sin embargo, en la hipótesis de que la delegación de México también fue víctima de espionaje, Bright se pregunta: “¿Por qué hasta ahora viene a pedir a Estados Unidos e Inglaterra explicaciones por lo ocurrido? ¿Por qué ahora, cuando las pruebas físicas probablemente no existan más y sólo justo después de la declaración chilena? ¿Y señalar sin pruebas?” Por lo pronto, es probable que México pueda encontrar la información que desea el próximo 25 de febrero, cuando se realizará la primera audiencia del juicio contra Katherine Gun, quien –según sus abogados– se va a declarar inocente En los medios diplomáticos se sabe que el espionaje es un hecho común y corriente, “hasta entre los propios países aliados”, comentó una fuente diplomática británica La diferencia en el caso Gun es que esta vez existe un documento que delata a los espías y el embajador chileno afirma tener pruebas físicas Si se comprueba que las delegaciones de la ONU fueron víctimas de escucha electrónica, eso será considerado una violación a la Convención de Viena y será otra fuerte evidencia sobre la ilegalidad de la invasión a Irak En el caso Gun muchas preguntas permanecen sin respuesta La justicia británica tardó en iniciar el proceso en su contra Fuentes del gobierno afirman que se decidió esperar a la conclusión de la Investigación Hutton, que declaró inocente al primer ministro británico Tony Blair de haber manipulado información para sustentar la invasión a Irak Al preguntársele si Katherine alguna vez mencionó a México en sus revelaciones, su abogado James Welsh apenas respondió: “Sin comentarios”

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