Poco importa la imagen, decía JLP en 1982

miércoles, 18 de febrero de 2004 · 01:00
* Crónica de la nacionalización de la banca, publicada en Proceso 305 México, D F, 17 de febrero (apro)- El día en que José López Portillo nacionalizó la banca, aquel uno de septiembre de 1982, el último año de su sexenio, todavía es recordado como una fecha que marcó al país “No nos volverán a saquear”, fue la frase inolvidable que pronunció en ese entonces al decretar la estatización En aquella ocasión, Proceso publicó “Exultación en la tribuna, frente a la indignación empresarial y duda de priistas”, en su edición 305 del 6 de septiembre de 1982 A continuación reproducimos la crónica que en ese entonces escribió el periodista Elías Chávez: –Lo importante viene ahora– prevenía López Portillo, como diciendo: ‘¡Agárrense!’ Y era que además de nacionalizar la banca y establecer el control de cambios, la nación, de pronto, volvía a tener líder Aunque fuera al cuarto para las doce y a pesar de anteriores yerros, pifias y quizá complicidades, el presidente de la República se revaluaba Y lo avalaba, ahora sí, la gran mayoría de los mexicanos que veía, por fin, de su lado al Estado y al gobierno, y creía –sin necesidad de gacetillas con elogios pagados– que lo dicho por López Portillo era cierto: "Hemos roto tabúes La devaluación se libera de temores y acelera su paso" Por lo pronto, López Portillo se salvaba a sí mismo y salvaba al sistema Esos eran los hechos el 1 de septiembre, al margen de que hayan sido auténticas o no las lágrimas, los gritos, la voz entrecortada y los manotazos en la tribuna de la Cámara de Diputados Ciertamente, la emotividad campeó ese día en el recinto parlamentario y en todo el país Estalló, contagiosa, cuando el presidente informó: "he expedido, en consecuencia, dos decretos: uno que nacionaliza los bancos privados, y otro que establece el control generalizado de cambios, no como una política superviviente del más tarde que nunca, sino porque hasta ahora se han dado las condiciones críticas que lo requieren y justifican Es ahora o nunca Ya nos saquearon, México no se ha acabado" Con un grito de coraje y dolor, culminó el párrafo: "¡No nos volverán a saquear!" Algarabía Sí, porque momentos antes había anunciado que en unos cuantos, recientes años, ha sido un grupo de mexicanos, "encabezado, aconsejado y apoyado por los bancos privados, el que ha sacado más dinero del país, que los imperios que nos han explotado desde el principio de nuestra historia" Y entre aplausos y gritos –"¡Viva López Portillo!"–, los comentarios hacían la fácil –¿simplista?– comparación: "Está a la altura de Lázaro Cárdenas" "Entró a la historia" "Nacionalizar la banca es tan importante como la expropiación petrolera" Pero no había unanimidad: entre el júbilo de la mayoría, los rostros de algunos funcionarios y legisladores priístas se mostraban confundidos, preocupados: quizá formaban parte de ese "grupo de mexicanos" a quienes López Portillo acusó de traidores y que, encabezados por los banqueros, saquearon al país mucho más de lo que nos han explotado los imperios desde el principio de nuestra historia "Los que nos traicionaron", decía el presidente, cuando en su emotividad se apartaba del texto del Informe y explicaba: "En este caso (la nacionalización de la banca) el gobierno no sólo está eliminando un intermediario, sino un instrumento que ha probado más que suficientemente su falta de solidaridad con los intereses del país y del aparato productivo La banca privada mexicana ha pospuesto el interés nacional y ha fomentado, propiciado y aun mecanizado la especulación y la fuga de capitales El país ya no puede admitir que salgan dólares para pagar inmuebles adquiridos en el extranjero" Desde antes que llegara a la Cámara y empezara a leer su sexto informe, circulaba la versión de que López Portillo entregaría al Congreso una lista con los nombres de los principales sacadólares Según los enterados, la investigación había costado diez millones, aunque no se sabía si de pesos o de dólares López Portillo confirmó en la tribuna la versión: "El Ejecutivo a mi cargo dispone de muestreos generales y datos y listas iniciales de lo que significan estas operaciones Los pongo a disposición de esta soberanía y propongo se integre una comisión que los estudie y concluya soluciones Sería aconsejable una reunión interparlamentaria con los legisladores de Estados Unidos Para nosotros es más, mucho más grave este problema, que el tráfico de drogas para ellos Además: ¿cómo no vamos a exportar brazos si los capitales que podrían darles empleo aquí, allá están?" Reconoció que poco se puede hacer respecto de los depósitos de mexicanos en bancos extranjeros, por lo que apeló a su buena voluntad: "Sería un gesto hermoso –dijo– que tanto ellos (los sacadólares) como los adquirientes de inmuebles se solidarizaran con su nación y convinieran con la banca mexicana algún sistema para reciclar en nuestra economía los recursos que son tan necesarios para México" Y volvía a dominarlo la emoción: " es doloroso que estemos arañando las paredes por unos cuantos miles de dólares, cuando los mexicanos tienen decenas de miles en Estados Unidos" En el palco de prensa tres edecanes lloraban sin recato, mientras otra alegaba: –No puede ser Si el gobierno está en bancarrota ¿cómo se va a hacer cargo de los bancos? ¿Con qué confianza le vamos a entregar nuestro dinero? Y arriba, en las galerías, sumidos en sus butacas, los representantes empresariales del país manifestaban con caras largas su desacuerdo con López Portillo Ahí estaban, entre otros, Carlos Abedrop, líder de los banqueros; José María Basagoiti, de la Coparmex; Emilio Goicochea, de la Concanaco; Manuel J Clouthier, del Consejo Coordinador Empresarial, Alfonso Pandal, de la Concamín Y todos hacían ostensible su contrariedad; permanecían –como los panistas y los pedemistas– sentados, inmóviles, cuando todos los demás, en pie, aplaudían al presidente –No se trata de cazar brujas– aclaró el presidente, aunque también amenazó: "tendremos que acudir a medidas posiblemente fiscales, y en todo caso al razonamiento internacional" para castigar a los sacadólares Y dio un plazo: "A los desnacionalizados démosles un mes, septiembre, el mes de la patria, para que mediten y resuelvan sobre sus lealtades Después actuaremos nosotros" Según López Portillo, las cuentas bancarias recientes de mexicanos en el exterior ascienden, por lo menos, a 14 mil millones de dólares A ellos sumó 30 mil millones de dólares, valor de inmuebles urbanos y rurales en Estados Unidos, también propiedad de mexicanos, los cuales han pagado, por concepto de enganches y primeros abonos, unos 8 mil 500 millones de dólares Respecto de la dolarización de la economía nacional, calculó que las cuentas en bancos mexicanos denominadas en dólares son del orden de 12 mil millones "Conservadoramente podemos afirmar, en consecuencia, que de la economía mexicana han salido ya, en los dos o tres últimos años, por lo menos 22 mil millones de dólares, y se ha generado una deuda privada no registrada, para liquidar hipotecas, por alrededor de 20 mil millones de dólares más, que se adicionan a la deuda externa del país Estas cantidades sumadas a los 12 mil millones de mexo-dólares, es decir, 50 mil millones de dólares, equivalen a la mitad de los pasivos totales con que cuenta en estos momentos el sistema bancario mexicano en su conjunto y alrededor de dos tercios de la deuda pública y privada documentada en el país", enumeraba el presidente Quizá por eso, en una breve entrevista, Carlos Abedrop, enfadado, decía: –Las deudas en dólares es lo que nacionalizaron Pero en fin, que sea por Dios –¿Por el país no? –preguntó un reportero –No saque hebra –contestó el presidente de los banqueros Bueno, y ustedes los banqueros, ¿a qué se van a dedicar ahora? –Quizá a periodistas en la fuente financiera Ahí seguramente nos irá muy bien Clouthier, por su parte, demandaba que la nacionalización de la banca fuera sometida a plebiscito nacional, porque "esta decisión no puede ser tomada por un solo hombre" Pero ese hombre parecía haber previsto la reacción: "Que no ensombrezcan nuestro horizonte –advertía momentos antes López Portillo– aquellos que concurren a fortalecer y dar cauce interior a las fuerzas externas interesadas en desunirnos y disolvernos y se pliegan a su designio en inconciencia ingenua, lo que es lamentable; vanidad exhibicionista, lo que es triste; convencimiento mercenario, lo que es grave; o lo que es peor: malicia destructiva por impotencia" Y exhortaba: "No es hora de denuncias apocalípticas, pero sí de llamar a mi pueblo a mantenerse serenamente alerta contra toda forma de agresión y de injerencia extranjera, así sean las más sutiles" Aunque le quedaban casi tres meses de poder por delante, López Portillo aprovechó su VI Informe para hacer un balance de todo su mandato y expresar emotivo agradecimiento al pueblo en general, y en particular a las mujeres, a los jóvenes, "a los pesimistas que depusieron sus resentimientos y su cólera para no viciar su inteligencia", "a los extremistas que renunciaron a la violencia" y dieron "fértil destino a su vocación de justicia", a los trabajadores, a los empresarios que dieron "función social a la riqueza", a los intelectuales "que no humillaron su talento frente al poder", a los soldados que salvaguardan la integridad de la patria, "a los que no se dejaron arrastrar por rumores y chismes" Y también: "A los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón (se le va la voz, toma un sorbo de agua, los ojos se le humedecen y, de un manotazo en el atril, rompe el silencio) un perdón que he venido arrastrando como responsabilidad personal –como si fuera exclusiva por haberlo formulado–, les digo que hice todo lo que pude para organizar a la sociedad y corregir el rezago; que avanzamos; que si por algo tengo tristeza es por no haber acertado a hacerlo mejor Es compleja la tarea de todos, propósito orientador del proyecto nacional Hay que crear simultáneamente las condiciones de riqueza que lo propicien por el camino del trabajo y la redistribución del ingreso, por la vía del gasto público Hicimos todo lo que pudimos, incluso nos lo han satanizado, pero afirmo que sigue siendo imperativo del sistema, conquistar por el derecho y el desarrollo, la justicia Mas no puede hacerlo" En el recuento de lo cumplido y lo frustrado, la nación se conmovía con la nacionalización de la banca y el control de cambios Eso hacía historia, ante la cual López Portillo confesaba su angustia, su preocupación más íntima Y también en esto descargaba su emotividad: " a fin de cuentas –decía el presidente– poco importa el destino, la imagen o el prestigio individual de un hombre y la suerte que la posteridad le depare Lo que importa es que se salve nuestro patrimonio común de instituciones y esperanzas" (Proceso 305, 6 de septiembre de 1982)

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