Andanzas del "Niño Verde" en Hidalgo

viernes, 27 de febrero de 2004
* Impuso a un incondicional que luego hizo diputado plurinominal * Ochoa Fernández cobró casi medio millón por una campaña inexistente Pachuca, Hgo , 26 de febrero (apro)- Entre diciembre del 2001 y enero del 2002, el entonces candidato a diputado local por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Cuauhtémoc Ochoa Fernández, cobró, sin el consentimiento del Comité Ejecutivo Estatal, tres cheques de 165 mil pesos cada uno, con el fin de realizar actividades proselitistas Sólo que su postulación era por la vía de representación proporcional Para llevar a cabo esta maniobra, el ahora legislador federal se valió de la ayuda del presidente de este instituto político, Jorge Emilio González Martínez, ya que tras recibir la denuncia de parte de la entonces presidenta estatal, Elizabeth Flores Sánchez, en lugar de llamar a cuentas al entonces aspirante, le ordenó a la dirigente guardar silencio Incluso la orden para entregarle el dinero a Ochoa Fernández vino precisamente del “Niño Verde”, quien meses después la requirió para solicitarle su renuncia sin que hubiera un proceso de renovación, sino simplemente porque iba a arribar “su amigo” Cuauhtémoc Ochoa Fernández, cercano colaborador del presidente del PVEM, sin siquiera milita en este instituto político, y como consta en los expedientes internos, fue “premiado” con la dirigencia estatal, y en mayo del año anterior, fue colocado en primer lugar de la lista plurinominal del Verde para diputados federales La “comprobación” con que fue sustentado el dinero que en el 2002 utilizó Ochoa Fernández, fueron unas facturas de presuntas empresas publicitarias, pero en realidad se trataba de recibos de la constructora “Ochoa”, con sede en el municipio de Huichapan, de donde es originario el político hidalguense Un cheque fue cobrado la segunda semana de enero y los otros dos el 2 de febrero, para una campaña que nadie de los plurinominales realizó y que, sin embargo, fue registrada como parte de los gastos y enviada a los archivos contables del Partido Verde, cuya sede estatal se encontraba en la calle de Emilio Carranza 21, en la colonia Periodistas de la capital hidalguense Desde aquel entonces, Ochoa Fernández se destacó por obtener el dinero de la entonces dirigente Flores Sánchez por medio de amenazas, mismo trato que recibió de parte de González Martínez, cuando fue relevada sin una elección de por medio Incluso, Flores Sánchez relata que fue advertida --de parte del senador Jorge Emilio González Martínez-- que “algo” le pasaría a ella y su familia si se llegaba a saber lo que sucedía dentro del partido, por lo que prefirió guardar silencio y retirarse de la política, a la que se había entregado atraída por el proyecto ambientalista Pero su salida fue también el inicio de la renovación de todos los comités estatales del partido del tucán, que tenía el claro propósito de poner en las dirigencias a incondicionales del Niño Verde, quien no ocultaba sus intenciones de postularse como candidato a la Presidencia de la República y, por qué no, decía, llegar a ser mandatario del país Para completar legalmente la maniobra, se convocó a una asamblea espuria, donde no asistieron los dirigentes municipales ni los militantes El quórum se validó únicamente con acarreados y gente externa, que firmaron el acta como testigos del “democrático” relevo Los auténticos ambientalistas se fueron con Flores Sánchez --quien posicionó al partido en la entidad, logrando cerca de 21 mil votos en la elección del 12 de febrero del 2002—y dejaron un partido con finanzas sanas --más de cien mil pesos en caja-- y una fuerte simpatía, ya que todos los militantes trabajaban con quien les respondía Su lugar fue ocupado por Ochoa Fernández y Jorge Malo, dos personajes desconocidos, que junto con varios expetistas se apoderaron del partido, donde un “toque elitista” pareció apoderarse de la dirección estatal

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