Análisis político: La rechifla

lunes, 1 de marzo de 2004
México, D F, 1 de marzo (apro)- El presidente Vicente Fox le apostó desde el inicio de su sexenio, inducido por su secretario del Trabajo, Carlos Abascal, a un corporativismo sindical desmantelado a medias, atomizado y paralizado; y está pagando las consecuencias de ello La rechifla que recibieron el presidente Fox, Carlos Abascal y el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Leonardo Rodríguez Alcaine, además de que en si misma es el claro ejemplo de una decisión mal tomada, pues probablemente el presidente no debió aceptar presidir la reunión cetemista y, mucho menos, pronunciar un discurso tan provocador, se notó la impopularidad de la política laboral y de los responsables de aplicarla Todavía más, aunque el presidente de la República no le abrió un espacio en su agenda para asistir a su toma de posesión como presidente del Congreso del Trabajo (CT), el dirigente ferrocarrilero Víctor Flores anunció que se entrevistará con Fox en los primeros días de marzo, para tratar asuntos relacionados con la política laboral Desde los tiempos en que el sector obrero --y de éste, la CTM-- era el pilar más importante del PRI, los discursos de los presidentes, a la hora de comparecer en los actos obreros, los discursos generalmente no tocaban los temas laborales porque siempre han provocado reacciones, pero sí hablaban de temas colaterales y nunca faltaban las loas a los líderes Los temas, los oradores, los tiempos, el programa, eran revisados minuciosamente por el responsable de la política laboral, por los asesores presidenciales, por el secretario general de la central, etcétera Calculaban y controlaban todo Por eso los actos pocas veces se les salían de control Y por eso no provocaban a los trabajadores En esas ceremonias se acostumbraba --y por lo que se ve todavía es una práctica común-- “calentar” el auditorio para darle “calor”, “arropar” al presidente, a los funcionarios; y para ello las porras se colocan en lugares estratégicos, se distribuyen consignas, se establecen competencias entre ellos y siempre, había una norma, al presidente no lo tocaban A Ernesto Zedillo, cuando ya había fallecido Fidel Velásquez, lo abuchearon en el primer acto masivo que encabezó Leonardo Rodríguez Alcaine, en el Auditorio Nacional “¡Quiero mi cocol!”, fue lo menos que le gritaron al dirigente obrero En esta ocasión, el abucheo caló más al presidente Fox y su secretario del Trabajo, porque en el auditorio, además de la “guerra” de consignas entre las porras, había alrededor de 20 invitados extranjeros Por eso, las cifras, los conceptos y las afirmaciones de Fox en el sentido de que los obreros están mejor que antes, tuvieron que ser reforzadas por el mismo presidente horas después, en un discurso que destacó el origen de la información: fuentes oficiales Refugiado entre los empresarios, varios días después, Fox tuvo que pedirle a un grupo de ellos, en Jalisco, que le aplaudieran y el aplauso fue del tamaño de la petición, muy parco Por otra parte, la política laboral será enjuiciada, en un hecho sin precedente, este miércoles en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por grupos sindicales mexicanos que demandan libertad sindical Algo que, sin duda, debe preocupar a los responsables de la política laboral mexicana, quienes también tendrán su oportunidad de defenderse Vicente Fox apostó a un corporativo sindical y está pagando las consecuencias A los líderes sindicales, principalmente los identificados con el gobierno, desde hace mucho tiempo ya no les hacen caso los obreros y, al parecer, era algo que Vicente Fox no sabía

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