¡Puro cochinero!

jueves, 4 de marzo de 2004
México, D F, 3 de marzo (apro)- Como pocas veces en la historia del país, en estos días los escándalos en la clase política nacional han sido de tal magnitud, que han salpicando al gobierno y a todos los partidos políticos, y lo único que han generado es la desconfianza ciudadana “¡Puro cochinero!”, es la frase que quizá puede definir de mejor manera este espectáculo que hemos presenciado en el escenario político Los videos están de moda y hoy todos los políticos se cuidan de no decir nada en sus propias oficinas Temerosos están de que sus propios enemigos graben algunas de sus tranzas para luego golpearlos en la televisión, como ha sido en los últimos tres casos: el del senador del PVEM, Jorge Emilio González Martínez; el tesorero del Gobierno capitalino, Gustavo Ponce; y el líder perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, René Bejarano Todos agarrados con las manos en la masa Esto apenas comienza, pero habría que decir que quizá es algo que ya esperábamos desde que empezamos con el toallagate, los libros sobre Marta Sahagún, el “cochinito” de Rosario Robles, los negociazos de Guido Belsasso, los Amigos de Fox, el Pemexgate, y ahora la corrupción en el equipo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador Partidos y gobierno están enfrascados en una pelea a muerte, sin importar las consecuencias Así es para ellos, ya que en juego está la Presidencia de la República, su principal preocupación, la razón de su existencia A la distancia de tres años habría que señalar con gravedad que los partidos políticos y la estructura gubernamental están en una severa crisis, y que el espionaje al que se han sometido entre ellos mismos es un síntoma de la descomposición que ya olíamos desde que gobernaba el PRI Sí, desde que el PRI estaba en el gobierno ya sabíamos que había muy poca diferencia entre los políticos y la delincuencia organizada Pero poco sabíamos que los demás partidos también estaban manchados de corrupción Hoy ya sabemos que priistas, perredistas, panistas y los “niños” verdes también tienen cola que les pisen, que también llevan en los zapatos el olor de la mierda de la corrupción El espectáculo de los últimos días es el extremo de la putrefacción que el sistema político mexicano sufre desde hace varias décadas, un sistema que lo mismo está manchado por el narcotráfico que con los asesinatos de cardenales, candidatos y jefes de partidos políticos Un sistema en donde todos tenemos una responsabilidad: los partidos y el gobierno por participar directamente, y los ciudadanos por condescendientes La corrupción ha rebasado los sistemas judiciales, y los videos presentados en televisión muestran que a los legisladores y a los políticos en general les vale un bledo el respeto a las leyes Les interesa más el escándalo mediático, el golpe al enemigo, que la denuncia legal para corregir y castigar un delito Para la opinión ciudadana, López Obrador, ahora, está en el mismo nivel que Madrazo, quien fue acusado de usar miles de millones de pesos en su campaña del 94 para el gobierno de Tabasco Y los dos tabasqueños ya juegan en el mismo chiquero del senador Jorge Emilio González Martínez ¡Puro cochinero! Pero más allá de la crítica y del rechazo generalizado a la corrupción que hoy vemos entre los políticos y los gobernantes, hay dos aspectos que preocupan: la crisis de gobernabilidad que provocan y la desconfianza ciudadana que acarrearán en las elecciones del 2006 ¿Quién va a votar por partidos corruptos? Si las cosas siguen como hoy, si el espectáculo de espionaje –por cierto violatorio a los derechos humanos y a las leyes penales– se mantiene, el abstencionismo en las elecciones presidencial será el más alto en la historia del país, rebasará el 57% que tuvimos en 1994 Con la crisis política vendrán las amenazas a la gobernabilidad, de por sí frágil, y la posibilidad de un autoritarismo que ya ha hecho mella en la historia del país Quizá el único aspecto positivo de esta crisis es que, al tocar fondo, los partidos y los gobernantes podrían aprovechar la oportunidad y limpiar el camino de la corrupción, deshacerse de los delincuentes que están protegidos por el fuero legislativo o el puesto en el gobierno, y establecer por fin un diálogo con la ciudadanía, a la cual han abandonado desde hace mucho tiempo Sin embargo, la historia no ha terminado Todo indica que la podredumbre seguirá saliendo de los partidos y que el olor de la corrupción se mantendrá por un buen tiempo Todo, todo, por la ambición de alcanzar el poder presidencial en el 2006 Comentarios jgolmos@procesocommx

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