El factor Ahumada

miércoles, 14 de abril de 2004
México, D F, 13 de abril (apro)- Una llamada que duró siete minutos entre el presidente de México, Vicente Fox y el de Estados Unidos, George W Bush, dio lugar a especulaciones sobre la posición mexicana ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, en las que se afirmó que nuestro país ya habría acordado con el país del norte el voto en contra de Cuba Aunque la reacción tanto de la Presidencia como del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, de gira por Sudamérica, fue desmentir la noticia que se difundió desde Washington, es evidente que el “factor Carlos Ahumada”, encarcelado en Cuba, ya comenzó a operar Todavía es muy pronto para establecer quién se beneficiará de la situación, si Cuba, México, Andrés Manuel López Obrador, Estados Unidos o el mismo Ahumada Lo cierto es que por lo pronto el gobierno mexicano vio prender sus luces de alerta roja por la afirmación de que Estados Unidos y México ya habían acordado el voto, según había asegurado Scott McClellan, vocero de la Casa Blanca El acuerdo es en el sentido de que México votará en favor de una condena contra Cuba, como lo hizo el año pasado Probablemente a Estados Unidos no le importe el caso Ahumada y haya negociado con México para lograr su voto Pero metidos en las cuestiones domésticas, tampoco está claro quién se beneficiará con la eventual extradición, si Rosario Robles, René Bejarano, Andrés Manuel, Vicente Fox, Televisa, etcétera Aun antes de que estallara el escándalo de la corrupción Ahumada-Bejarano, era imposible pensar que México cambiaría su voto El exembajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe Pierce, declaró al periodista Homero Campa, que Cuba espera que México vote en contra de ellos Y afirma, en la entrevista contenida en la edición de Proceso de esta semana, que “sería inconcebible que México cambiara su voto por la cabeza del empresario Carlos Ahumada” Y remata: “México no tendría argumentos para justificar un cambio de votos” Al parecer lo que preocupó al presidente de la República y a la Cancillería no es que se haya dado a conocer su posición, sino que la noticia saliera de Washington, como si aquel gobierno tuviera que fijar las posiciones de México La respuesta oficial mexicana ha sido en el sentido de que México ni siquiera ha tomado una decisión de cuál será la postura en la reunión de Ginebra De acuerdo con Pascoe, el gobierno de Cuba está esperando a que pase la votación en Ginebra para, sin importar la postura de México, dar a conocer el futuro de Ahumada La tesis de Pascoe, sin embargo, es en el sentido de que “a lo mejor a nadie en México le conviene la extradición” de Ahumada, pero eso no se puede saber todavía La decisión de dar a conocer en Washington la postura que asumirán México y Estados Unidos en Ginebra es una demostración clara de que a Bush no le interesa la política doméstica en México, por lo que ya da por seguro --y probablemente así ocurrirá-- que obtendrá el voto mexicano, lo cual confirma lo que se viene observando del gobierno foxista, su debilitamiento en la política exterior

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