ATUENDO: Los naturalizados

lunes, 26 de abril de 2004
* “Mexicanos, vosotros me habéis deseado”: Maximiliano de Habsburgo Guadalajara, Jal , 23 de abril (apro)- El inminente llamado del brasileño Antonio Naelson “Sinha” a la selección mexicana de futbol, y su casi segura inclusión en la nómina de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, ha desatado nuevamente la polémica, tal como ocurrió cuando Javier Aguirre insistió en convocar al argentino Gabriel Caballero, a quien llevó hasta el mismísimo Mundial de Corea-Japón 2004 Los nacionalistas sufren un shock cuando se producen actos así porque se considera que con puros jugadores nacidos en territorio nacional se deben disputar competiciones internacionales, para exponer realmente la calidad de nuestro futbol interno Los universalistas dicen que el mundo del balón es internacional y que, por tanto, todos aquellos jugadores que tengan calidad pueden ser naturalizados para integrarlos a la selección En el futbol mexicano se vivió como la “fiebre del oro” el periodo en que los extranjeros querían naturalizarse Unos lo hicieron con documentos apócrifos, falsificados y otros, en regla El caso de siete extranjeros que se naturalizaron con papeles falsos alertó a las autoridades migratorias porque algunos empleados incurrieron en delitos y no fueron castigados porque al final la PGR los exoneró En todo caso, el factor más importante no ha sido puesto en la mesa de las discusiones: ¿son mejores los naturalizados que los mexicanos? En el caso de “Sinha”, un mediocampista con habilidad y panorama ofensivo, que de repente también mete goles, es significativo porque no parece ser mejor “10” que Luis Ernesto Pérez o Cuauhtémoc Blanco y Adolfo Bautista, en caso de que Ricardo LaVolpe decidiera habilitarlos en esa posición que no desconocen Tampoco Gabriel Caballero tenía una justificación de mejor nivel futbolístico sobre los mexicanos de aquel entonces Si los extranjeros naturalizados fuesen la solución de todos nuestros males, ¿por qué desaprovechamos la oportunidad histórica de integrar a la selección mexicana a Miguel Marín, Alberto Quintano, Carlos Reynoso o Evanivaldo Castro “Cabinho”? Estos cuatro jugadores fueron infinitamente superiores a “Sinha”, Gabriel Caballero o cualquier otro de los jugadores naturalizados de estos días La opinión pública de aquel tiempo (era una época de esplendor la de los setenta) los exigía en el equipo nacional, como refuerzos para las Copas del Mundo, pero el nacionalismo a ultranza entre los directivos y entrenadores lo impidió Que LaVolpe convoque a “Sinha” para los Juegos Olímpicos no sólo roba una oportunidad para los mexicanos, sino que no tiene justificación alguna en materia de calidad

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