Fueros y desafueros, el negocio

martes, 27 de abril de 2004
México, D F, 26 de abril (apro)- El proceso de desafuero de René Bejarano, involucrado en el “videoescándalo” junto con el argentino Carlos Ahumada, pareciera en primera instancia un procedimiento fácil y rápido de desahogar, sin embargo la negociación de diversos expedientes en manos de la Sección Instructora y los objetivos políticos de los partidos involucrados podría hacer más tortuoso el camino Aunque el PRD, del cual uno de sus integrantes es presidente en la Sección Instructora, está en favor del desafuero por conveniencia política, ya que una vez desaforado Bejarano dejará de estar en la mira de los ataques, el camino de dicho proceso podría correr la misma suerte que el del exdiputado Carlos Romero Deschamps y el senador Ricardo Aldana, ambos del PRI e involucrados en el llamado Pemexgate La Sección Instructora cuenta con el expediente de Aldana, el mismo que el propio PAN y PRI votaron para que no se instalara el Jurado de Procedencia al inicio de la actual Legislatura y con el cual se podría haber iniciado el juicio jurídico contra el aún senador El PRI bien podría negociar el retraso del desafuero de Bejarano a cambio de darle más largas al procedimiento contra su senador Ricardo Aldana; sólo basta echar un vistazo a quien --de los dos lugares que tiene este partido en la Sección Instructora--, será el encargado de la parte política Se trata de un priista sinaloense, Frías Castro, un hombre muy cercano a Francisco Labastida, principal beneficiado del Pemexgate, con quien trabajó durante su paso por la gubernatura del estado norteño En los hechos, el desafuero debiera darse en tan sólo 50 días, sin embargo, desde un inicio se retrasó el arranque del mismo, primero porque sus integrantes ahondaron en la discusión sobre si contaba o no con fuero, ya que el mismo Bejarano solicitó licencia para ponerse en manos de la justicia, desde el momento en que fue dada a conocer a la opinión pública su involucramiento con Carlos Ahumada Los diputados primero sufrieron con la composición de quiénes integrarían la Sección, luego si contaba o no con fuero y ahora, muy probablemente, amén de las maniobras e intereses políticos de cada partido, enfrentará un posible amparo parte de René Bejarano De hecho, el recurrir al amparo fue un recurso que el exdiputado Carlos Romero Deshamps utilizó para evitar así el sometimiento a la justicia, el cual se vio más tarde, que no era necesario, ya que aún después de haber concluido su periodo como legislador aún anda libre, a pesar de no contar ya con fuero En repetidas ocasiones el exdiputado priista no acudió a los citatorios que la Procuraduría General de la República le hizo; se le multó y aun así sigue sin orden de presentación y, por lo tanto, sin ser juzgado Y en medio de ese escándalo, el Pemexgate y el proceso electoral federal del 2000, así como el que vive René Bejarano, el común denominador es el mismo: el uso de recursos para el pago de campañas electorales en medios electrónicos, como quedó constancia en la revista “Proceso”, la cual documentó que parte del dinero que recibió Romero Deschamps lo usó para el pago a Televisa por spots transmitidos en favor del entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, Francisco Labastida Ochoa Ahora, el caso de Bejerano más allá de la corrupción, el motivo pareciera ser el mismo, el uso de dinero de procedencia ilícita --aportado por Carlos Ahumada--, para el pago de campañas electorales Así, mientras los partidos políticos siguen negociando fueros y desafueros la ciudadanía sigue sin saber dónde quedó el dinero y sin ver que los involucrados en hechos de corrupción, de cualquier instituto político, sean juzgado por su falta de ética política, por su descaro y su pretensión, como siempre, de burlarse de quienes le dieron o a quienes le pidieron su voto en su momento La actual Legislatura, que a dos periodos ordinarios de sesiones no ha podido realizar un trabajo digno, tiene en sus manos la decisión sobre el desenlace de uno de los acontecimientos más importantes en los últimos tiempos, los “videoescándalos”, los cuales reflejan no sólo la corrupción en un gobierno y sus políticos, sino también el uso faccioso de la justicia, el contubernio de autoridades federales para allanarle el camino a su gente y poner piedras a quien ven como posible y futuro presidente de México, Andrés Manuel López Obrador “El peje”, como se le llama, es uno de los afectados, pero más la sociedad que tiene que vivir con sus políticos de baja estatura moral y falta de visión de Estado

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