Argentina: Kirchner se queda sin gas

sábado, 1 de mayo de 2004
Buenos Aires, (apro) - “Yo también lo quiero saludar”, gemía un niño de 8 años que intentaba en vano, junto a su madre, estrechar la mano de Néstor Kirchner durante una visita presidencial relámpago a la Feria del Libro de Buenos Aires La escena se repetía en cada acto político o recorrido que Kirchner realizaba por cualquier ciudad o pueblo de la Argentina Y es que el presidente se sentía en su salsa cuando se regalaba sus “baños de popularidad” ante las masas que aplaudían sus primeros meses de gestión en un país que busca salir de la peor crisis socioeconómica de su historia Kirchner llegó a gozar de una popularidad de casi 90%, aunque el último sondeo publicado en el diario liberal La Nación, reveló una imagen positiva de su gobierno de 632% Según allegados que conocen de cerca al mandatario, Kirchner vive obsesionado por su popularidad y presiona a su equipo para producir continuos “golpes de efecto” en el humor de la población para mantener bien en alto su imagen “Es una buena forma para mantener a raya a sus enemigos (tanto dentro del partido peronista como en la oposición) en la lucha por el poder Nadie en su sano juicio pondría palos a los planes de un gobierno que goza de una popularidad de 80%”, define a Apro una fuente del oficialista partido Justicialista (peronista) Pero un año después de resultar electo presidente tras la renuncia de su rival Carlos Menem para participar en la segunda vuelta electoral el 27 de abril del 2003, Kirchner se enfrenta a una dura prueba: Argentina atraviesa una grave crisis energética que está llamada a convertirse en una piedra en el zapato, difícil de sobrellevar en sus próximos meses de gestión Especialmente, con el riesgo cada vez más latente de cortes de energía, o falta de gas, cuando faltan dos meses del crudo invierno austral “Es injusto echarle la culpa a este gobierno, que asumió hace apenas once meses, de una situación heredada”, se excusó el mandatario ante las primeras críticas Por lo pronto, el gas y la electricidad empezaron a escasear y la alarma dejó paso a un nerviosismo difícil de disimular en los pasillos de la Casa Rosada, sede del gobierno argentino “Seguro que (la crisis energética) influirá en la popularidad” del presidente, “pero dependerá de cómo se manifieste”, dice a Apro el analista Rosendo Fraga, titular de la consultora Centro de Estudios para la Nueva Mayoría Kirchner enfrentó ya un descenso de popularidad cuando sufrió a principios de abril una hemorragia intestinal que lo alejó del primer plano nacional durante dos semanas Según algunas consultoras, la “ausencia” del presidente hizo descender sus niveles de popularidad hasta un poco más de 60% frente a una “imagen de vacío de poder” que proyectaba su convalecencia El asesinato de un joven, Axel Blumberg, secuestrado en la periferia de Buenos Aires, profundizó una sensación de inseguridad que cubre al país por el aumento generalizado de la delincuencia Unas 200 mil personas se movilizaron el 1 de abril frente al Congreso, convocadas por el padre de la víctima, Juan Carlos Blumberg, para pedir mayor seguridad Los delitos en Argentina se multiplicaron en los últimos años a niveles jamás imaginados por su población, aunque los índices delictivos siguen siendo sensiblemente menores a los que sufren otras ciudades latinoamericanas Kirchner buscó responder de inmediato: saltó de la cama donde guardaba reposo y se puso al frente de una serie de reformas, fuertemente criticadas por la oposición, para agravar las penas contra los delincuentes Pero la crisis energética se asoma en el futuro como un problema difícil de subsanar, involucrando incluso a países vecinos, como Chile, al que Argentina dejó de exportar grandes volúmenes del fluido para garantizar el consumo interno La decisión argentina tensó las relaciones bilaterales y produjo encontronazos entre ambos lados de la cordillera de los Andes “Kirchner va a privilegiar el frente interno”, fue la escueta respuesta presidencial El invierno El invierno austral es muy crudo, especialmente en la Patagonia, en el sur del país, donde las temperaturas bajan hasta 20 o 30 grados bajo cero En Buenos Aires –“Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”, es el dicho popular que sintetiza la importancia de la capital argentina-- las temperaturas llegan a bajar hasta un par de grados bajo cero El fantasma de cortes en los suministros de luz y gas comenzó a cambiar el humor de los argentinos Las empresas privadas que administran el vicio empezaron a idear campañas publicitarias para hacer conciencia entre los argentinos a consumir menos La empresa Aguas Argentinas reconoció que, en caso de haber restricciones eléctricas, no tiene como cubrir el déficit para garantizar un servicio normal Su consumo eléctrico mensual es igual que el de una ciudad de medio millón de habitantes Las grandes industrias ya comenzaron a sufrir cortes en el suministro de gas y el gobierno anunció, con bombos y platillos, una política de “premios y castigos” para consumidores pequeños para incentivar el ahorro Las empresas automotrices empezaron a instalar convertidores de gas propano para reemplazar el gas natural Y la población empieza a apuntar el dedo acusador hacia el gobierno Está pasando algo que es normal A los 12 meses, la gente deja de juzgar a su presidente por su grado de esperanza y empieza a juzgarlo por lo que hace”, dice Rosendo Fraga en entrevista con Apro Fraga elaboró un informe especial sobre la popularidad del presidente, en el que afirma que Kirchner “parece perder el periodo de gracia con la opinión pública La convergencia de tres situaciones determinó el cambio: la crisis energética, el conflicto interno del peronismo (fuertemente dividido y sin una conducción homogénea) y la manifestación reclamando por la inseguridad” Fraga recuerda en su análisis que en marzo la imagen del presidente se situaba en 71%, pero ya a fines de ese mes caía a 66 “Ya no era 80 o 90% que mostraban varios sondeos hasta comienzos de 2004”, indica el estudio Ahora, todo dependerá de lo que haga el gobierno de aquí al invierno “Lo más relevante es que de ahora en adelante el consenso de la administración Kirchner estará determinado por la eficacia en la gestión, es decir, por su capacidad para resolver problemas concretos y ya no por la esperanza o expectativa favorable de la gente frente a un nuevo gobierno”, señala Fraga La crisis energética que atraviesa el país trae aparejada serias consecuencias económicas, además de los jaloneos con Chile por el corte en las exportaciones de gas y la firma de un acuerdo para adquirir el fluido a Bolivia con el compromiso de no re-exportarlo a Santiago El gobierno boliviano no quiere que su gas sea utilizado por Chile, su “enemigo histórico” y a quien presiona por recuperar su salida al Pacífico, perdida en una guerra del siglo XIX La poderosa Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que la crisis energética causaría un retroceso de entre 15 y 25% del PBI, en un país que el año pasado creció 87% El gobierno aspira a crecer este año cerca de 9%, pero esta expectativa se ve seriamente amenazada por la crisis energética Si bien los índices económicos han sido positivos, con una inflación y la cotización del dólar controlada y una paulatina baja en los índices de desempleo, la situación social del país está lejos de normalizarse tras la crisis La pobreza, según el gobierno, bajó de 57% –un índice que alcanzó en el apogeo de la crisis del 2001-- a 48% en el último año Argentina, hasta 1998, cuando empezó la recesión, mantenía estable su índice de pobreza en torno a 20%, con una extendida clase media consumista y de alto nivel cultural para el promedio de la región Hoy, la desocupación se mantiene en torno a 15%, contra 21% del 2001 Pero el gobierno debe afrontar otro frente de batalla aún más apremiante en el corto y mediano plazos: la deuda externa Kirchner y su equipo económico se ven cada vez más presionados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo de los 7 (G7), liderado por Estados Unidos, para que cierre de una vez por todas un acuerdo con los acreedores privados, cuyos bonos están en default desde diciembre de 2001 Argentina propuso pagar sólo 25% del valor de dichos bonos, por un total de deuda a privados de 80 mil millones de dólares, una propuesta rechazada de plano por las asociaciones de acreedores La deuda total de Argentina, entre acreedores privados y organismos internacionales, es de 140 mil millones de dólares Argentina debe pagar el año próximo 13 mil 162 millones de dólares y, en 2006, 12 mil 347 millones de dólares a entidades financieras y tenedores de títulos de deuda externa que no está en cesación de pagos En resumen, un futuro complicado para una gestión que se esfuerza para mostrarse “fuerte” en las negociaciones con el FMI y los acreedores privados “En conclusión –dice Fraga-- lo que ha sucedido no es el fin de Kirchner ni mucho menos, ni tampoco es el principio del fin Si comprende que la sociedad tiene una visión más pragmática que ideológica de los problemas y asume que la sociedad se ha expresado genuinamente el 1 de abril (contra la inseguridad), puede tener éxito en la nueva etapa” que se abre y “en la cual la eficacia será la clave del consenso de ahora en más”

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