Imparable, la pobreza de las madres campesinas

martes, 11 de mayo de 2004 · 01:00
* Insta la CNC a impulsar políticas públicas en el campo con enfoque de género México, D F, 10 de mayo (apro)- La Confederación Nacional Campesina (CNC) afirma que nada a cambiado la situación de las mujeres en el campo Sostiene que en las zonas rurales no sólo sufren discriminación sino que se les escamotea el poder obtener salarios similares a los hombres Ante tal situación, el presidente de la CNC, Heladio Ramírez López, sostuvo que es indispensable una visión de género en las políticas públicas destinadas hacia el campo que reviertan la desigual distribución de los recursos productivos en la sociedad rural Por ejemplo, dijo que en el caso del crédito, en el último año, sólo se destinó 5% de los recursos a las actividades realizadas por mujeres, mientras que, en un universo de 300 mil unidades ejidales de producción rural y comunidades campesinas, sólo la cuarta parte cuenta con superficies de explotación exclusiva para las mujeres En un encuentro con campesinas cenecistas, el dirigente consideró insuficientes los cien millones de pesos que prevé el Acuerdo Nacional para el Campo (ANC), con los cuales se pretende ampliar sus proyectos productivos, y expresó que mientras no se reconozca y modifique la condición subordinada de las campesinas, en cuanto a su acceso a la tierra, el crédito, la asistencia técnica y los programas de comercialización que hagan su producción rentable, la pobreza seguirá afectando de manera significativa a las madres del campo Al reconocer su trabajo en sus hogares y en las tareas productivas del campo, el líder campesino dijo que ya es hora de que la sociedad mexicana valore su aportación al desarrollo económico del país y esto se refleje en una mejoría en sus ingresos, porque “no es justo que, de las mujeres que trabajan, 80% ganen entre uno y dos salarios mínimos” Señaló que alrededor de 900 mil madres campesinas se ven obligadas a fungir como jefas de familia, debido principalmente a que cada año aproximadamente 200 mil padres abandonan a sus mujeres e hijos, ya que emigran en busca de oportunidades de trabajo Esto agrava las condiciones económicas familiares y se refleja en detrimento de la alimentación, salud, educación, vivienda, producción agrícola y relaciones laborales De acuerdo con datos del Censo General de Población, realizado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), apuntó el dirigente cenecista, en la última década el número de familias rurales con jefatura femenina aumentó de 618 mil 546 en 1990, a 885 mil 721 en el 2000, situación que se acentúa en entidades como Guerrero, con 244%; Veracruz y Morelos, en donde esta situación se presenta en 227% de las familias campesinas Les siguen entidades como Zacatecas, Coahuila y Michoacán Estas madres y jefas de familia, dijo, además de enfrentarse a problemas cotidianos de sus hijos y labores domésticas, son víctimas de relaciones laborales practicadas desde la época colonial, de discriminación y explotación En este tema, agregó, aunque las mujeres campesinas que fungen como cabezas de familia son las más afectadas, se debe hacer un reconocimiento a todas ellas, pues desde temprana edad se incorporan a las tareas del agro sin recibir reconocimiento ni remuneración alguna “No es justo –indicó-- que más de 2 millones de mujeres campesinas trabajen en situaciones precarias, pues laboran más de ocho horas diarias, reciben salarios inferiores al mínimo regional, carecen de servicios de salud y de cualquier tipo de prestación social que requieren para ellas y sus hijos” Por ello, reiteró el líder de la CNC, “nuestra insistencia en que el Acuerdo Nacional para el Campo no debe quedar en sólo buenas intenciones; en que el gobierno federal impulse una reforma estructural que asegure rediseñar y reconstruir políticas públicas generales, sectoriales, por ramas de producción, regionales y para beneficio de los grupos vulnerables del campo, como son las trabajadoras del agro”

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