Análisis político: El peligro de la dictadura

jueves, 13 de mayo de 2004
México, D F, 12 de mayo (apro)- Los partidos políticos en América Latina están en crisis, tanto que sólo 14% de la población confía en ellos, y 547% de los ciudadanos de 18 países estarían dispuestos a aceptar un gobierno autoritario que les resuelva una situación económica precaria que sus partidos y gobiernos democráticos no han podido solucionar Este es uno de los resultados más sorprendentes que tiene el estudio “La democracia en América Latina”, elaborado en 18 países por un grupo de intelectuales auspiciado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuya publicación el 21 de abril en Perú llamó poderosamente la atención de la opinión pública internacional, pero que el gobierno de Vicente Fox y los partidos de México ignoraron casi por completo, ya que estaban más involucrados en el asunto de los video-escándalos de corrupción de René Bejarano y Gustavo Ponce En muchas ocasiones se había escuchado la opinión de algunos analistas e investigadores sobre el riesgo del retorno del autoritarismo en América Latina, pero no se tenían datos duros que soportaran esta apreciación, hasta que se publicó el estudio del PNUD, el cual incluye una encuesta aplicada a 18 mil 643 ciudadanos de los 18 países participantes Con datos irrebatibles, el informe explica, en primer lugar, la crisis de credibilidad de los partidos Según los resultados de la encuesta Latinobarómetro 2002, sólo 14% de los latinoamericanos tiene confianza en los partidos políticos Detrás de esta desconfianza está una cruda realidad: para el 2003 América Latina contaba con 225 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, es decir, 439% de la población es extremadamente pobre Destaca el análisis “Parecería que nos alejamos de los riesgos de los golpes militares de Estado, pero surgen otros peligros: la democracia parece perder vitalidad; se la prefiere aunque se desconfía de su capacidad para mejorar las condiciones de vida; los partidos políticos están en el nivel más bajo de la estima pública; el Estado es mirado con expectativa y recelo a la vez y, en algunos casos, el ímpetu democrático que caracterizó las últimas décadas del siglo pasado se debilita La sociedad está en la calle, pero sin un objetivo que unifique sus reivindicaciones y demandas” La encuesta realizada en mayo del 2002 para conocer la percepción ciudadana sobre la democracia en 18 países –incluido México-- mostraba la decepción de los latinoamericanos sobre los magros resultados de la democracia en las condiciones materiales de vida: El 58% de la muestra total dijo estar de acuerdo con que el presidente vaya más allá de las leyes para que se resuelvan los problemas de su país El 563% cree que es más importante el desarrollo económico que la democracia El 547% dijo que apoyaría a un gobierno autoritario si resuelve los problemas económicos El 439% manifestó que no creía que la democracia podía resolver los problemas del país El 40% cree que puede haber democracia sin partidos El 382% opina que puede haber democracia sin un Congreso nacional El 372 está de acuerdo en que el presidente ponga orden por la fuerza El 372 también está de acuerdo en que el presidente controle los medios de comunicación El 36% está de acuerdo en que el presidente deje de lado al Congreso y los partidos El 251% no cree que la democracia sea indispensable para lograr el desarrollo Estas respuestas, señala el largo estudio de 250 páginas que ya circula en Internet, “son un llamado de atención: una proporción sustancial de latinoamericanos valora al desarrollo económico por sobre la democracia y estaría dispuesta a dejar de lado ésta en caso de que un gobierno no democrático pudiera solucionar sus problemas económicos” Dante Caputo, un exlegislador de Argentina y coordinador del grupo que hizo este estudio los últimos dos años, resume estos resultados: “No hay malestar con la democracia, pero hay malestar en la democracia” Esto bien podría aplicarse en México, donde los partidos políticos, el gobierno federal y los locales han caído en un descrédito tan profundo que mucha gente ya duda en votar en las elecciones del 2006 Sería recomendable que esta investigación fuera conocida en la mayor parte del público y que fuera tomada en cuenta por la clase política y gobernante del país, sobre todo en estos momentos de crisis y de descrédito profundo ante la ciudadanía Comentarios jgolmos@procesocommx

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