Los años perdidos

jueves, 20 de mayo de 2004
México, D F, 19 de mayo (apro)- Poco a poco las oportunidades de un cambio en la vida política y social del país se fueron perdiendo en los últimos tres años, y por lo que se avizora, el trienio que falta a la administración de Vicente Fox también será tiempo perdido en el avance del país La crisis política que actualmente tenemos tiene un tinte peligroso porque se podría convertir en una crisis social con resultados poco favorables para la estabilidad que necesita México en esta etapa de transición El enfrentamiento entre el presidente Fox con Andrés Manuel López Obrador; las diferencias insalvables del jefe del Ejecutivo federal con el Poder Legislativo; la falta de entendimiento entre la Secretaría de Gobernación y los partidos políticos; la molestia de los empresarios más importantes del país con el primer mandatario; la ineficiencia del sistema de justicia, así como los yerros constantes del gabinete y el creciente desempleo, son signos preocupantes de una situación de la que varios son responsables, entre ellos principalmente los partidos políticos y el gobierno en turno Si en julio del 2000 una parte importante de la población se mostraba satisfecha con la derrota del PRI y al mismo tiempo esperanzada por la promesa del cambio, hoy muchos añoran los tiempos en que el oficio político del gobierno era evidente y hasta hay quienes estarían dispuestos en apoyar a un presidente autoritario con tal de ver reflejada una mejoría económica en sus bolsillos La luna de miel del presidente Fox con la sociedad y algunos medios de comunicación nacional y extranjeros duró sólo un año Precisamente el 2 de julio de 2001, día en que contrajo matrimonio con su protagonista jefa de prensa, Marta Sahagún Jiménez, el tiempo de hojuelas sobre miel concluyó Si para entonces las diferencias entre el Congreso de la Unión y el presidente Fox eran manifiestas --sobre todo por la intención del presidente de aplicar IVA de 15% a alimentos y medicinas, y de abrir el sector energético a la iniciativa privada--, a partir de entonces se abrió más la distancia a raíz de la actitud de enfrentamiento del primer mandatario Lo mismo ocurrió con miembros del gabinete Las discrepancias entre algunos funcionarios como Jorge Castañeda, Francisco Barrio, Francisco Gil Díaz y Santiago Creel fueron claras, y este caos ofreció una apariencia poco confiable para la clase política y empresarial A esta situación se le sumó el cero crecimiento de la economía que chocaba con la promesa de un crecimiento de 7% y, así mismo, los errores de la política internacional manipulada al capricho de Jorge Castañeda, que derivó en los actuales enfrentamientos con Cuba La ambición evidente de Marta Sahagún ocasionó problemas gratuitos para el gobierno foxista ya que chocó con la institucionalidad de la Presidencia La fundación Vamos México, el proyecto transexenal de la consorte presidencial, provocó diferencias entre algunos secretarios, los más evidentes con Castañeda y Creel A pesar de ello, Fox la defendió y permitió que se inmiscuyera en la política gubernamental Los partidos políticos, por su parte, se perdieron en el laberinto de sus propios intereses y en una crisis que vienen arrastrando en los últimos años El PRI quedó en manos de las manos oscuras de Roberto Madrazo; el PRD perdió con los casos de corrupción de Rosario Robles, Carlos Imaz y René Bejarano el mediano avance político en 15 años de vida; el PVEM sacó el cobre con la corrupción del senador Jorge Emilio González, y el PAN nunca supo jugar su papel de partido en el gobierno El presidente Fox, mientras tanto, también se perdió en sus propias contradicciones y fue rebasado por la complejidad política, social y económica nacional Siguió comportándose como candidato, entró a un juego difícil de ajedrez político para el cual no estaba preparado y, en resumen, le quedó grande el paquete de gobernar el país en un periodo de transición Los pocos logros en la macroeconomía, en la lucha contra la corrupción y en la transparencia del ejercicio de gobernar se perdieron en la maraña de escándalos que se han tejido desde el 2001 y que ahora se hace más difícil con los enfrentamientos con Andrés Manuel López Obrador a partir de los fraudes del empresario argentino Carlos Ahumada La incapacidad política para resolver el galimatías que Ahumada creó con la utilización de los videos donde aparece Bejarano, Imaz y el secretario de Finanzas del gobierno capitalino, Gustavo Ponce, y que fue denunciado como un complot del gabinete foxista –PGR, Cisen y las secretarías de Hacienda y Gobernación--, ha derivado en una situación de enfrentamiento con el PRD y López Obrador, quien podría ir a la cárcel por el desacato de una orden judicial que le impedía abrir una calle para un hospital El afán ciego de hacer cumplir la ley queda en entredicho con las intenciones políticas de algunos integrantes del gobierno federal y del PAN por eliminar a López Obrador de la carrera presidencial en el 2006 Así, el panorama para los próximos tres años se ve difícil y complicado, sobre todo para un equipo de gobierno que ha sido incapaz de resolver una ecuación política de tercer grado Todo parece indicar que los tres años que vienen serán convulsos políticamente y sin mayores avances en el gobierno del cambio

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