El final de Soraya (Primera parte)

viernes, 28 de mayo de 2004 · 01:00
* Cuatro años después de la medalla de oro Guadalajara, Jal , 27 de mayo (apro)- “En México no hay quién nos enseñe qué hay después del triunfo”, dice Soraya Jiménez Mendívil, como si soltara frase perdida, pero que encierra la realidad del deporte amateur nacional Los deportistas saben cómo disfrutar y aprovecharse de la popularidad Pero nadie los prepara para enfrentar su nueva realidad, lejos de los reflectores del triunfo Soraya Jiménez Mendívil, nacida en Naucalpan, Estado de México, el 5 de agosto de 1977, ha venido sufriendo desde Sydney 2000 el peso terrible de la fama Y hoy, a menos de tres meses de la cita olímpica, Soraya ni siquiera sabe si acudirá a defender su cetro de los 58 kilogramos rama femenil De última hora decidió no participar en la última cita para clasificar, en el Panamericano de Colombia y hoy pende de un hilo su participación Es evidente su caída y vive la zozobra posterior a las grandes conquistas Se bebió de golpe las estrellas de la fama y ahora no ha podido despertar “Nadie puede permanecer indemne cuando lo atropella el tren de la fama”, ha dicho con aire filosófico el exfutbolista Jorge Valdano Y aunque Soraya Jiménez llega a entrenar al Code de Guadalajara en un Mercedes Benz convertible rojo que causa admiración entre los deportistas amateurs, carga en su interior todas las angustias del post-trauma de la gloria Y sufre también el dolor, que se ha convertido en su amigo inseparable Diez operaciones en su carrera Un cuerpo castigado por la pesada carga que levanta en entrenamientos y competencias, pero también agobiado por las lesiones que no la dejan en paz Fue una molestia en la rodilla derecha el pretexto para no asistir a la cita en Colombia Su entrenador, el guatemalteco Luis Rosito, no oculta la situación de las lesiones: “Estamos trabajando en riesgo máximo y angustia extrema, por las condiciones en que se encuentra Soraya Si hay dolor, ponemos el semáforo en luz amarilla para cambiar de plan de trabajo, sabiendo la potencialidad del atleta y del ejercicio para que haya economía de esfuerzo y alta eficiencia en la adaptación del sujeto” --¿Encontró el cuerpo de Soraya hecho añicos? --Las rodillas son la parte primordial aquí Soraya tiene cinco operaciones en la rodilla izquierda, incluyendo una fractura de peroné Es algo así como ir siempre cuesta arriba No ha habido un plató de descanso, para tomar aliento, porque aquí todo ha sido cuesta arriba Lo que se tenía que hacer en tres años yo tengo que hacerlo en seis o siete meses Son factores que van a incidir en el resultado --¿Espera un milagro? --No estoy ofreciendo milagros porque no existen El milagro lo va a hacer la capacidad de respuesta del organismo, la calidad de estímulos que se apliquen La paciencia, la comprensión y la tolerancia son tres factores importantes dentro de un proceso de entrenamiento, en la adaptación del sujeto para que dé su mejor resultado en la medida de esas posibilidades físicas y mentales En el caso de Soraya su mentalidad es combativa, perseverante, tenaz y audaz Y eso compensa el lastre de dificultades con las que hemos trabajado El oro pesa más que la barra Soraya Jiménez consiguió el 18 de septiembre de 2000 la medalla de oro en el levantamiento de pesas, categoría de 58 kilogramos, en los Juegos Olímpicos de Sydney con marca de 2255 kilogramos, venciendo a la favorita coreana Ri Song Hui y a la tailandesa Suta Kassaraporn Nadie esperaba una conquista así De golpe, Soraya, la gemela de Magali Jiménez Mendívil, trepó al podio para escuchar el himno nacional, para ver el izamiento de la bandera mexicana y para llorar la emoción de su conquista Lo que ha sucedido después ha sido enfrentar con el estoicismo un dolor tras otro Le vinieron las lesiones, entre ellas dos operaciones más en la rodilla izquierda, además de las tres que ya le habían practicado antes de los juegos consagratorios Hoy suma diez intervenciones quirúrgicas en su cuerpo Soraya carga (como fiel de la balanza) en un plato los dolores físicos y en el otro los emocionales La acusaron el 25 de octubre de 2002 de haberse dopado en el campeonato Panamericano de Venezuela La Federación Mexicana de Halterofilia, a través de su entonces presidenta Martha Icela Elizondo, la condenó sin escucharla, aplicándole una sanción de seis meses Luego vino otro dolor: la acusaron de falsificar documentos oficiales para acreditarse como egresada de la UNAM y así intentar competir en el Campeonato Mundial Universitario La Asamblea General Extraordinaria de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas, unos días después, el 7 de septiembre del mismo 2002, le otorgó el perdón para que siguiera compitiendo La salvaron, dijo la extitular de la Federación, por su palmarés de campeona centroamericana, medallista en un Mundial Juvenil de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 1997 (primera medalla de bronce para un halterista mexicano, tanto en femenil como en varonil) y oro (el pesado oro) de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 Minutos antes se les había informado que la Federación Internacional de Halterofilia la había exonerado de doping porque se comprobó que la sustancia prohibida por el COI desde 2001, Wellbutrin, un antidepresivo que supuestamente se le infiltró en la rodilla para evitar el dolor, había sido recetado por el cuerpo médico del Comité Olímpico Mexicano y antes de la competencia se dio aviso a los organizadores Los años y los dolores Los años y los dolores, decía Eduardo Galeano sobre el poeta Juan Gelman, “en lugar de mutilarlo, lo han multiplicado” Una pequeña pero muy alegre Soraya Jiménez recibe al reportero luego del pesado entrenamiento en el Code-Jalisco --¿Qué pasó después de que te colgaron la medalla de oro? ¿Cómo cambió tu vida, no sólo en lo deportivo sino en lo social y en lo familiar? --Fue un cambio de 360 grados De alguna forma se pierde la privacidad Y no nada más tú, sino también la gente que te rodea Lo que es familia y amigos Pero también es muy bonito el reconocimiento de la gente Las demostraciones de cariño son muy padres, ¿no? --Pero después de la medalla te ha costado trabajo mantener un paso en lo deportivo Un poco por las lesiones y un mucho porque las exigencias crecieron ¿Ha sido así? --Obviamente las exigencias crecieron, tanto de uno como también de la gente Y bueno, dentro de lo que cabe es normal Pero también he tenido un poco o un mucho de problemas con las lesiones --Si no vas a los Juegos de Atenas, ¿dirías adiós al deporte? --Siempre dije que Atenas serían mis últimos juegos y no tiene caso continuar con otros --¿Y qué va a hacer en su vida Soraya? --En mi futuro está terminar mi carrera de derecho en la universidad y posteriormente ejercer como abogada Hay que empezar en otra rama de la vida --¿Qué tiene de bueno y de malo la fama que ganaste después de los juegos? --Híjole, de bueno creo que trae muchas cosas No cambiaría el cariño de la gente La demostración que te da el reconocimiento Pero lo malo para mí, para mi forma de ser, es que perdí mi privacidad --Los requerimientos de entrevistas, ¿no resultan desagradables? --Lo que pasa es que hay de todo tipo de periodismo y entonces uno aprende de alguna forma a conocer o reconocer el tipo de periodismo que quieren llevar Y también aprendes a cuidar mucho lo dices y lo que no se dice para no tener ningún problema --¿Cuáles son los peores momentos que has vivido después de la medalla de oro? ¿El escándalo de la falsificación de documentos, el caso del doping? --Todo eso Lo de la falsificación de documentos claro que me lastimó, pero lo que más me dañó fue el caso de doping, que mucha gente habló y habló sin saber En su momento me tuve que callar porque yo sabía lo que había hecho Siempre reconocí lo que estaba tomando, tanto que lo presenté en el oficial de doping Pero en ese momento tienes que callar Lo mejor es callar para no entrar en el dime y te diré Es duro porque se meten con tu familia, se meten con tus amigos, dudan de muchas cosas y como persona te llegan a lastimar --¿Se manejó el caso con ligereza, con irresponsabilidad? --Sí Lo que pasa es que creen que por ir a preguntar determinada cosa ya la saben o son ‘expertos de’ Pero también de eso aprendes --¿Cuál fue la verdad del caso? --Pues la verdad fue que ingerí un medicamento que reporté en su momento, como debe ser, como marca el reglamento de la Federación Internacional Y bueno hubo muchos manejos allí o intereses de parte de mi exfederativa (Martha Icela Elizondo), y eso fue lo que provocó todo Siempre lo dije: jamás cometí una falta Y por eso mismo me exoneraron Aparte de que no era un medicamento que me ayudaba a obtener un beneficio físico Así lo hice saber Tenía la copia de lo que presenté y por eso mismo se dio la exoneración --¿Había algún problema personal con la expresidenta de la Federación? --Vaya, había un problema personal y la verdad nunca lo entendí Se supone que deben apoyarte tus directivos Pero, bueno, no siempre se obtienen los apoyos como uno espera

Comentarios