"El hombre en llamas", descarnado retrato de México

domingo, 30 de mayo de 2004 · 01:00
Una sangrienta radiografía de corruptelas, mafia y siniestra implicación de las autoridades mexicanas en el "negocio del secuestro" es denunciada sin ambages en la película El hombre en llamas Se trata de un ataque frontal contra todo un sistema anquilosado hasta en las más altas esferas de la administración pública, que con la llegada del presidente Vicente Fox parecía destinado consecuentemente a su destrucción SAN FRANCISCO- El mensaje es claro: plagiarios y policías, son lo mismo Protagonizada por Denzel Washington y filmada íntegramente en la Ciudad de México durante seis meses con serios problemas de logística por la poca o nula colaboración de las autoridades correspondientes, El hombre en llamas (Man On Fire) es la película más taquillera del momento en Estados Unidos; pero también una acusación contra el sistema policial y judicial de México, que en ocasiones forma parte del rentable negocio del secuestro La cinta cuenta con la estupenda actuación del actor mexicano Jesús Ochoa en el papel de jefe de la policía judicial del Distrito Federal y, a la vez, presidente de la mafia La hermandad, una organización criminal compuesta por policías y empresarios dedicados al secuestro El reparto incluye a Marc Anthony, Christopher Walken, Mickey Rourke, Giancarlo Giannini, Radha Mitchell, Rachel Ticotin y la pequeña Dakota Fanning; junto a los mexicanos Carmen Salinas y Roberto Sosa El filme encabeza las cifras de recaudación con 25 millones de dólares y las críticas favorables no se han hecho esperar, al calificarlo como "la película del año": "Sorpresivamente efectiva, envolvente y poderosa", según Los Angeles Times Es un thriller que gira en torno a un intenso drama de acción y violencia al más puro estilo de Hollywood, pero con un innovador formato de cámara en movimiento como el utilizado en la película brasileña Ciudad de Dios" Una película multilingüe, en la que puede disfrutarse de los esfuerzos de Denzel Washington hablando en español y de Jesús Ochoa hablando inglés: Speak slow, my russian is better than my english (Hable despacio, mi ruso es mejor que mi inglés), comenta en broma el actor mexicano Pobre México La historia atrapa al espectador desde el principio John Creasy (Denzel Washington) es un exagente de la CIA con serios problemas de alcoholismo a punto del suicidio, al que su amigo Rayburn (Christopher Walken) consigue un trabajo de guardaespaldas en México, DF La misión: proteger a Guadalupe Pita (Dakota Fanning), hija de Samuel Ramos (Marc Anthony) un potentado empresario mexicano y su esposa estadunidense Lisa (Radha Mitchell) quienes viven en una suntuosa mansión en la capital de la República, donde según el guión de la película han ocurrido 24 secuestros en los últimos seis días, un promedio de cuatro secuestros diarios, una industria en plena actividad El atormentado y malhumorado Creasy se va rindiendo día a día a los encantos de la pequeña Pita, una dulce niña anglosajona que domina a la perfección el español con apenas acento gringo Él la lleva al colegio todos los días y luego a sus clases de natación, en las que le muestra paulatinamente el valor de competir bajo el firme objetivo del triunfo: "Hoy usted es el padre de Pita", le dice la madre superiora del colegio el día del concurso Un día, saliendo de su clase de piano, Pita es secuestrada después de una dura emboscada organizada por los miembros de La hermandad, bajo una intensa balacera donde el guardaespaldas resulta herido A partir de entonces, la intensidad de la historia va en aumento: Creasy no espera su recuperación para ir en busca de los culpables y consumar su venganza, dado que durante su convalecencia los secuestradores y el padre de la pequeña han buscado infructuosamente un acuerdo satisfactorio para ambas partes Es allí donde entra en escena Marina (Rachel Ticotin), una intrépida reportera de Reforma con pocos escrúpulos, que cambia sexo por información, amiga personal de Manzano (Giancarlo Giannini), jefe del FBI en México, quien investiga las conexiones de la mafia de los secuestros con las autoridades Carmen Salinas tiene un pequeño papel del lado de los villanos, pero mantiene un intenso cara a cara con Denzel Washington que muestra sus dotes artísticas e indiscutible experiencia actoral La película intenta huir de los estereotipos utilizados por Hollywood cuando representa a latinoamérica y lo logra en parte; sin embargo, comete ciertos errores, como la imagen de la Virgen de Guadalupe que muestra en varias ocasiones y nada tiene que ver con la patrona de México El productor ejecutivo de la cinta es el mexicano Lance Hool y el guión corre a cargo de Brian Helgeland (Mystic River y L A Confidential); un texto que muestra desprovistas de maquillaje las enormes desigualdades sociales, la abismal distancia entre ricos y pobres que padece México Baños de sangre Man on fire no es una idea original, está basada en la novela del mismo título de A J Quinnell que fue llevada al cine en Italia en 1987 dirigida por Elie Chouraki (con Scott Glenn como Creasy, el de Puerto Vallarta Squeeze y La ciudad desnuda), en un momento en que Roma era la capital de los secuestros La crudeza del tristemente célebre secuestrador mochaorejas es un elemento puramente mexicano, más allá del remake, y Tony Scott director de la película, ofrece la visión de un México sumido en la impunidad y la anarquía de los poderosos: políticos o empresarios Scott profundiza con absoluta maestría en los códigos de conducta y convivencia de los capitalinos; se cuela en los ambientes sórdidos y muestra la cara amable y ficticia de los ricos El realizador de las reconocidas películas Top Gun, True romance, Enemy of the State y Spy Game acierta sin caer en clichés Sin embargo, nos presenta al héroe Creasy al más puro estilo "Rambo", que de un plumazo y con violencia implacable resuelve el problema Durante la proyección el público celebra las escenas de destrucción y vejación ejecutadas por "el justiciero de México" La violencia es extrema: el filme recibió la clasificación de R, sólo para mayores de edad; pero los gritos y silbidos de aprobación de la audiencia una y otra vez, recuerdan al destructivo Terminator de Schwarzenegger Como buen agente de la CIA, Creasy conoce las técnicas de la organización, utilizadas en sus andanzas en Oriente Medio y las pone en práctica en la moderna capital del secuestro "Está buenísima, porque muestra realmente lo que sucede en México, ¿o no?", dice un exultante joven nicaragüense Manuel Centeno, quien acudió con su amigo colombiano Carlos Sierra, que interrumpe: "Me parece inaudito que se juegue con la gente de esa manera en los secuestros, especialmente con los niños Qué bueno que se hacen estas películas para denunciar quien está realmente detrás de todo esto" Gerardo Gamboa, originario de Michoacán, es más explícito: "A los mexicanos no nos sorprende nada A ellos sí", dice mostrando a sus acompañantes estadunidenses: "Nosotros ya sabemos que es la policía la que está metida en todo esto y especialmente el gobierno" Luego del final de la película, un rótulo aparece en letras grandes: "Un agradecimiento a la ciudad de México, un lugar especial" Es todo, nada más Un pletórico Denzel Washington lo reiteró durante el estreno de la película en Los Ángeles: "Amo México, tiene una cultura grandiosa Para mí filmar allá fue un privilegio, algo especial y muy diferente a lo que he hecho en mi carrera cinematográfica Espero que a todos los mexicanos les guste el trabajo que hicimos en su tierra, porque se hizo con mucho respeto"

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