Jalón de orejas

lunes, 31 de mayo de 2004
México, D F, 31 de mayo (apro)- Aunque México mantuvo su compromiso de proteger y promover los derechos humanos, era previsible el jalón de orejas de Amnistía Internacional al gobierno del presidente Vicente Fox, por muchas razones En principio, las iniciativas promovidas por la administración foxista no fueron suficientes para frenar las frecuentes y generalizadas violaciones a las garantías más elementales Para Amnistía Internacional los fallos estructurales del sistema de justicia penal siguieron siendo una de las causas clave de las violaciones a los derechos humanos y la impunidad Tan previsible era el regaño, que la secretaria de Amnistía Internacional, Irene Khan, se refirió a México desde los primeros párrafos del prólogo de su Informe “Resonaron las voces de los jamás escuchados”, para destacar cuando en México un grupo de mujeres ganó la primera batalla de la lucha encaminada a obtener justicia para sus hijas asesinadas Y es que en un alarde autosuficiencia y de manejo de poderes sobrehumanos, las autoridades se comprometieron a acabar con los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua Y el tiempo los puso en su lugar Poco o nada se ha hecho Por el contrario, el número de víctimas sigue en aumento En los hechos, los gobiernos --el de Vicente Fox no es la excepción-- se sirven de los derechos humanos como un manto que se puede utilizar o desechar en función de intereses políticos Amnistía Internacional sostiene que son muy grandes los desafíos a los que se enfrenta hoy el movimiento global en favor de los derechos humanos Los defensores de los derechos humanos afrontan de manera cotidiana la amenaza que representan los actos despiadados, crueles y criminales cometidos por individuos y grupos armados También tienen que resistir la reacción contra los derechos humanos producida por la aplicación resuelta de una doctrina de seguridad global que tiene al mundo profundamente dividido Y más aún, deben luchar para remediar la inoperancia de gobiernos y de la comunidad internacional en el cumplimiento de las exigencias de justicia social y económica En México y en el mundo, sostienen los estudiosos, el camino hacia una seguridad viable pasa de forma ineludible por el respeto a los derechos humanos Y todo ello, el mal ejemplo es el programa de seguridad global divulgado por la administración estadunidense, a todas luces falto de principios y desprovisto de perspectiva La política de sacrificar los derechos humanos en nombre de la seguridad nacional, cerrar los ojos a los abusos en el resto del mundo y utilizar de forma preventiva la fuerza militar donde y cuando convenga no ha aumentado la seguridad ni garantizado la libertad Para el gobierno del presidente Fox el uso de un doble lenguaje desacredita la verdadera lucha que presuntamente enarbola a nivel mundial en defensa de los derechos humanos Por ello, no puede olvidar ni pasar por alto que los derechos humanos son un estandarte capaz de movilizar a personas de todo el mundo en favor de la justicia y de la verdad Además de que, en los hechos, la opinión pública se está volviendo contra el imperio de la impunidad

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