Asesinan a un editor del semanario Zeta

miércoles, 23 de junio de 2004
* Francisco Ortiz Franco fue emboscado por tres individuos; sus hijos presenciaron el crimen * El gobernador Elorduy y diversos sectores de Tijuana condenan el homicidio Tijuana, BC, 22 de junio (apro) - Uno de los editores del semanario Zeta murió asesinado tras ser emboscado al momento de salir de una terapia de rehabilitación en compañía de sus hijos, quienes resultaron ilesos del ataque Se trata de Francisco Ortiz Franco, uno de los tres editores de la publicación, quien fue emboscado por un comando de tres individuos encapuchados que lo esperaban a bordo de una camioneta Ford Lobo color negro modelo 2003 El ataque ocurrió al mediodía de este martes en las afueras de una pequeña clínica de rehabilitación física, donde Ortiz Franco acudió a recibir terapia facial El lugar de los hechos fue en el cruce de las calles Río Bravo y Río Yaqui Las primeras versiones indican que el periodista fue advertido por sus hijos de que los estaban siguiendo, momento en el que ambos –un niño de 10 años y una niña de ocho--, descendieron del vehículo, tras lo cual sobrevino una ráfaga de metralla desde la camioneta de los agresores, quienes ultimaron en forma inmediata a Ortiz Franco En el lugar de los hechos fueron encontrados cinco casquillos percutidos calibres 380, tres de los cuales dieron en el cuerpo del periodista, específicamente en la cabeza y tórax, informó en entrevista el portavoz de la Procuraduría de Justicia del estado en Tijuana, Raúl Gutiérrez Al lugar de la agresión –situado a escasas cuatro calles de la sede de la Procuraduría de Justicia en la ciudad--, se presentaron los policías ministeriales, encabezados por el comandante Jaime Niebla Gutiérrez precisó que las primeras investigaciones policiales consisten en efectuar el levantamiento de datos en la escena del crimen, con el fin de determinar los ángulos de tiro, así como empezar a recabar elementos del entorno de la vida del periodista, Ortiz Franco, abogado de profesión, se especializó en temas judiciales en su columna “Para empezar”, aunque el narcotráfico no fue uno de sus temas principales Por su parte, el coeditor del semanario Zeta, Jesús Blancornales, declinó declarar en torno a este ataque, y su personal se concretó a precisar que posteriormente emitirán un comunicado en el que fijarán la postura de la casa editorial El propio Blancornelas fue blanco de una emboscada de la cual salió vivo el 27 de noviembre de 1997, fecha desde la cual se hace acompañar de un numeroso contingente de escoltas militares, quienes vigilan su integridad En el gremio periodístico tijuanense, el ataque fue interpretado como un mensaje al propio Blancornelas, ya que sus condiciones de seguridad imposibilitan un ataque similar al que este día sufriera Ortiz Franco Los otros editores del semanario, Adela Navarro Bello y Héctor Javier González Delgado, podrían empezar a recibir seguridad a partir de estos hechos Tras el ataque, elementos de la Policía Municipal y Ministerial montaron un operativo de búsqueda de los responsables del ataque en toda la ciudad, y reforzaron la vigilancia en las carreteras y garitas a Estados Unidos para impedir que pudieran huir a otro municipio o al extranjero, aunque en informes de última hora, se reportó la localización del vehículo abandonado a unas calles de la escena del crimen, con las portezuelas abiertas y el motor en marcha El crimen fue condenado por el gobernador de Baja California, Eugenio Elorduy, quien pidió a la ciudadanía no especular en torno a este ataque La muerte del periodista suscitó reacciones de repudio en los diversos sectores sociales de la ciudad, pues tanto empresarios como comunicadores manifestaron su condena a este crimen “Nos indigna y condenamos cualquier asesinato; pero más, sobre todo, tratándose de un periodista; la forma en que se hace es un reto a la autoridad y a la sociedad de Baja California”, afirmó el mandatario, quien pidió: “No especulemos y esperemos el resultado del trabajo que ya está realizando la Procuraduría General de Justicia del estado y que, seguramente, lo hará con la coordinación del orden del gobierno federal como también de otras instancias a nuestra disposición

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