La prueba de fuego

jueves, 24 de junio de 2004
México, D F, 23 de junio (apro)- La marcha en contra de la inseguridad en todo el país será una prueba de fuego para el presidente Vicente Fox, pero sobre todo para el jefe de gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador: o se adhiere a una justa exigencia social de un sector de la población afectado por asaltos, secuestros y atracos, o la rechaza simplemente porque, a su ver, es una acción disfrazada de la ultraderecha que pretende desestabilizarlo La manifestación social del próximo domingo 27 se prevé será de dimensiones considerables y ya ha rebasado a los grupos de intereses políticos que le dieron origen Se trata de una expresión social que poco a poco ha cobrado fuerza en las calles y en los centros sociales donde se habla de participar en ella bajo una sola consigna: ¡Ya basta! a la inseguridad pública y a la criminalidad Frente a esta expresión social, el tabasqueño enfrenta una prueba que puede afectarle seriamente en sus aspiraciones políticas rumbo a las elecciones del 2006 A diferencia del complot que ha ido comprobando en el caso de los videos de René Bejarano y Gustavo Ponce, la marcha en contra de la delincuencia tiene un sustrato de justicia que no puede invalidar de antemano A estas alturas el propio López Obrador sabe con claridad que se han acotado los alcances de los grupos de derecha que se quisieron aprovechar de esta convocatoria, toda vez que en distintos medios de comunicación –entre ellos Proceso--, se han denunciado públicamente la pretendida actuación de personajes vinculados con la ultraderecha en esta iniciativa de protesta social Sabe también hasta dónde existen otras organizaciones sociales apartidistas y familias directamente afectadas por la delincuencia, las cuales se han sumado a este llamado como una forma de manifestar el enojo y la demanda para que se detengan ya los altos índices de asaltos, atracos, secuestros y asesinatos que se han desatado no sólo en la Ciudad de México, sino en todo el país López Obrador tiene la suficiente información y también la inteligencia como para deslindar las intenciones aviesas de grupos políticos e incluso gubernamentales a los que sólo les interesa afectarlo, de aquellas familias que llevan en su seno una herida abierta provocada por la delincuencia cada vez más violenta y organizada Familias que no tienen más interés que ser escuchadas por autoridades para que sean resueltos sus problemas y, al mismo tiempo, por los demás ciudadanos para que nos demos cuenta de la grave situación de inseguridad pública en la que nos encontramos El jefe del gobierno capitalino ha dado muestras de sensibilidad social desde muy joven, cuando fue director del Centro Indigenista Chontal, desde donde supo de la miseria, la marginación y la violencia institucional que enfrentaban los indígenas de Tabasco con las autoridades estatales y federales Igualmente ha mostrado sensibilidad política cuando renunció al puesto de Oficial Mayor de Gobierno con el que el gobernador Enrique González Pedrero quiso sustituir su salida del PRI estatal luego de que se enfrentó a los caciques locales que lo que menos querían era democratizar a su partido mediante asambleas municipales López Obrador sabe bien diferenciar entre aquellos que son arribistas y pretenden aprovechar la ocasión, de las voces legítimas que quieren ser escuchadas luego de ser lastimadas También conoce cuáles son las responsabilidades que le tocan a su gobierno, al de Vicente Fox y al de los gobernadores que enfrentan este problema de la inseguridad como el del Estado de México, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, entre otros Ese es el reto Saber escuchar y saber diferenciar Andrés Manuel, tienen ante si la prueba de fuego de escuchar una demanda social justa de ciudadanos que sufren en la Ciudad de México una situación de inseguridad pública como aquella que se vivió en 1994 y 1995 cuando, a raíz de una severa crisis económica generada por la pésima actuación de los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, donde la falta de empleo, la pérdida de fuentes de trabajo y el desgaste del poder adquisitivo se expresó de manera muy clara en el incremento de los índices de la delincuencia Hoy, los mexicanos enfrentamos una crisis económica más silenciosa pero igualmente ignominiosa como la de hace diez años Esto lo conoce bien el jefe de gobierno capitalino y no hay por qué calificar de “ultraderecha” a quienes simplemente han recibido el impacto doloroso de la violencia delincuencial generada por la actual crisis política y económica que atraviesa todo el país y no sólo el Distrito Federal El domingo 27 Andrés Manuel López Obrador tendrá la prueba de fuego como gobernante ante una manifestación silenciosa que ya no está dirigida en su contra, sino que lleva la consigna de hacer un fuerte llamado de atención al gobierno de Vicente Fox, a las autoridades estatales y municipales para que de una vez por todas detengan estas olas de delincuencia y de impunidad que ya rebasaron las instituciones y que amenazan la armonía familiar y el Estado de derecho

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