El Yunque: Más allá de la marcha

viernes, 25 de junio de 2004
México, D F, 24 de junio (apro)- Reivindicado el espíritu ciudadano de la marcha del domingo 27, una vez que se exhibió la intentona de la ultraderechista Organización Nacional del Yunque de lucrar políticamente con ella, lo que procede ahora es que la sociedad obligue a desmontar ese entramado clandestino que conspira contra la democracia En este empeño nadie puede soslayar una definición, salvo que la convicción democrática no tenga solidez, y el primero de ellos es el presidente Vicente Fox, cuyo gobierno está integrado por numerosos miembros del Yunque, incorporados a la nómina por su filiación, no necesariamente por su aptitud administrativa El Partido Acción Nacional (PAN), que en sus documentos básicos antepone el interés general al propio y a los de sus grupos, está obligado a procesar institucionalmente --no sólo intramuros y a nivel de corrillos-- la presencia obvia de quienes tienen una doble militancia, pero que tienen sobre todo el compromiso de “primordialidad” con la organización secreta El tema es ineludible, porque ya se ancló en amplios espacios de la sociedad y es preferible, tanto para el gobierno como para el PAN, que sean ellos los que tomen la iniciativa Si efectivamente, como proclaman, los demócratas actúan con transparencia, que actúen y sean congruentes No existe un solo argumento para mantener la vigencia de una organización que opera en el secreto si, tal como los panistas pregonan, en México están garantizadas todas las libertades que consagra la Constitución y el contexto político alienta la actividad política abierta, porque al final la que decide es la sociedad No tiene ningún asidero legítimo una organización que lucha contra las “fuerzas de Satanás”, entre ellas la izquierda, la masonería y el judaísmo, porque ese propósito implica atentar contra la de por sí débil institucionalidad vigente en el país Tampoco tiene sentido, y más bien es criminal, manipular la fe católica de jóvenes que siguen siendo reclutados por la Organización Nacional del Yunque a lo largo del territorio nacional para envenenarlos, por una parte, con una doctrina que corresponde a otra circunstancia política y, por la otra, con ofertas de empleo seguro Esas no son las formas de la democracia No es cierto, como dicen algunos panistas, incluyendo quienes no pertenecen al Yunque, que el asunto del PAN lo resuelven sus militantes Los partidos políticos son, de acuerdo con la Constitución, entidades de interés público y por tanto sus asuntos incumben a la sociedad que los sostiene mediante sus impuestos Pero si Fox, como jefe del Estado mexicano, y el PAN, como partido político que se ha comprometido con el respeto a la ley y las prácticas democráticas, no asumen una decisión que exhiba su congruencia, tendrá que ser la sociedad, porque se trata de un asunto de interés público que tiene que ver con el futuro del país En este empeño, es alentador que miembros de esta Organización Nacional del Yunque, fundadores inclusive, están conscientes de que ya no es posible seguir en el secreto ni mantener las prácticas jerárquicas como desde hace medio siglo, cuando nació la agrupación Y en este sentido, el hecho de que estos militantes hablen y den su “testimonio de vida”, como es la misión de los miembros del Yunque, es lo más saludable para que de una vez por todas contribuyan a la democratización del país y, también, a iluminar esas partes opacas de la historia de México que, desde la década de los cincuenta y hasta ahora, los considera retrógradas y socios de la violencia Comentarios: delgado@procesocommx

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