Presentan el libro Cementerio de papel, de Fritz Glockner

miércoles, 9 de junio de 2004
* Carlos Montemayor cuestiona el rescate de archivos de la DFS, si no es para documentar la historia México, D F, 8 de junio (apro)- El salón Tarkovsky, de la Casa Lamm, estaba lleno, en silencio El historiador Carlos Montemayor hablaba pausada, lentamente, como reflexionando, cuando de pronto cuestionó: “¿De qué sirven los documentos, los archivos de la Dirección Federal de Seguridad que han revelado poco a poco la represión contra movimientos políticos y sociales durante la década de los setenta? “Creo que podrían servir como pretextos, porque el texto fundamental de la lectura de estos datos pertenecía a la corriente de información policíaca y política de hace 30 años y a partir de ese contexto el material podría ser útil Mutatis mutandis, esos textos pueden ser pretexto para encontrar la liga, el orden de la represión”, por lo que se podrían insertar en una estructura lógica Porque los archivos no sirven por sí mismos, resaltó el autor de la novela histórica Las armas del alba, Los informes secretos, Guerra en el Paraíso, Mal sin retorno, Minas de Piedra, entre otros cuentos y poemas, crónicas y ensayos Como uno de los presentadores del libro Cementerio de Papel, de Fritz Glockner, Montemayor fue el crítico; cuestionó que la historia no fuera parte fundamental del libro, así como la idea de nombrar “los cuatro fantásticos” a los cuatro personajes principales, tomados de la realidad, pero enfrascados en una historia de ficción (Rosario Ibarra, Jacinto Murguía, Primitivo Rodríguez Oceguera y otro más, resultado de la fusión del autor con su hermano Enrique) “¿Y la historia qué?” Inquirió Montemayor, para quien ésta es un componente fundamental en la actualidad, respecto al contenido de los archivos de la DFS amarrados, dijo, en sogas hechas de agave de maguey y apilados en el Archivo General de la Nación, ubicado en el antiguo Palacio de Lecumberri, donde en la década de los setenta fueron encarcelados luchadores sociales, a consecuencia de la represión gubernamental de la época Estos documentos, comentó, “se están convirtiendo en una especie de puente” porque la sociedad quiere seguir recordando lo que fue y lo que quiere seguir siendo Es el “nuevo eslabón de la lucha, la memoria y la esperanza” Por eso, añadió, los archivos “solamente servirán en función de una voluntad de rescatarlos” “Estamos ante un proceso de resignificación, recuperación de la integridad moral, histórica y política”, apuntó Montemayor habló antes del escritor y poeta Benito Taibo, invitado también a presentar el libro, quien con un discurso más relajado, hasta bromeó la ausencia de Rosario Ibarra de Piedra, quien no pudo llegar al acto porque estaba de una diligencia en Monterrey, de acuerdo con Glockner, quién se limitó a agradecer a los presentadores, a la familia Taibo y a Ediciones B, que lo apoyaran para publicar Cementerios de Papel “Rosario está desaparecida”, dijo Taibo, en un chiste que fue celebrado por algunos, pero criticado por otros En nueve puntos Taibo contó lo que le provocó la invitación a presentar el libro de Fritz Resaltó experiencias personales, como la entrevista a un secretario de Gobernación, al que calificó como “nieto de la Revolución”, y citó El Príncipe, de Maquiavelo, para contextualizar el ambiente político de la década de los setenta, cuando México vivió una época de masacre y represión gubernamental “Vivimos en un país de maquiavelitos”, resaltó Taibo, al referirse a “aquellos que creen que se pueden lavar las culpas en agua bendita” En Cementerios de Papel, de Glockner, narra “historias de violencia y muerte” que “se vuelven a escuchar en el viejo Palacio de Lecumberri” usando nombres y personajes reales La investigación que dio paso a la historia novelada es el resultado de más de dos años de investigación en los archivos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS)

Comentarios