Comienza nuevo ciclo para los pueblos indígenas: Del Val

sábado, 17 de julio de 2004
* Llegó la hora de pagar la deuda que les debe la nación, afirma México, D F, 16 de julio (apro)- Los pueblos indígenas terminan un ciclo y comienzan otro nuevo: han dejado de ser objeto de atención por parte de las instituciones creadas por los gobiernos latinoamericanos y se han convertido en sujetos políticos plenos Conocedor del fenómeno indígena, el etnólogo José del Val, quien lleva cinco años al frente del Instituto Indigenista Interamericano (III), organismo especializado de la OEA, considera que el siglo XX “fue la amenaza más formidable que enfrentaron los pueblos indios con respeto a su desarrollo como pueblos diferenciados”: “Por primera ocasión en su historia, los pueblos indios tienen ya voz y asiento en la disputa por la nación Esto es lo que comenzamos a concluir en el mundo entero Estamos a semanas de que se legisle la ley de derechos de los pueblos indígenas cuyo contenido esencial parte de su reconocimiento como sujetos plenos, con derecho a elegir sus autoridades, establecer la autonomía, a una concepción diferente del territorio y del desarrollo Su empoderamiento Y apenas es un primer paso” El análisis de Del Val regresa en el tiempo: de no ser por el Primer Congreso Indigenista Interamericano de 1940, celebrado con delegaciones de 17 países en Pátzcuaro, Michoacán, que buscó integrarlos e incorporarlos a los Estados de América Latina, “los indios probablemente habrían desaparecido con el siglo” Por supuesto, aquella concepción de “integración e incorporación era falaz”: los pueblos indígenas estaban y siguen estando integrados e incorporados, “pero mal” La Independencia, consumada mayoritariamente por ellos les generó un espacio específico, error que está por corregirse a comienzos del siglo XXI: “Los 300 años de colonización dejaron a los pueblos indígenas en condiciones de miseria absoluta Al concluir la Independencia y plantearse el problema de la nación mexicana, hay una falsa identificación: las condiciones de absoluta marginación no se explicaron por efecto del periodo de colonización, sino por la característica de ser indígenas” Juárez y la Reforma, con las leyes de desamortización del clero y las comunidades, les significaron su expropiación territorial, un golpe del que no se han recuperado Y luego de la Revolución, cuando los indígenas eran 4 millones de una población de 10 en todo México, la Constitución de 1917 fue “avara con ellos”, convirtiéndose en “su formidable enemigo”: ni siquiera los menciona De triunfar el proyecto revolucionario, hubieran desaparecido Por ello, a partir de 1940 arrancó la estrategia continental indigenista, estando México representado en aquel congreso por Lombardo Toledano, Manuel Gamio, Moisés Sáenz y Miguel López Portilla, entre otros Se aceptó que los países de América Latina revisaran sus estructuras políticas y garantizaran unidades territoriales homogéneas para los pueblos indígenas “El Congreso de 1940 propuso realizar congresos sistemáticos cada cinco años para evaluar la situación de los indígenas del continente y la creación del III para acopio y difusión de informativa de los pueblos indígenas No sabíamos nada de ellos Ahora llevamos 61 años en este conocimiento y 60 ininterrumpidos de la revista del III, América Indígena”, señala Del Val Paternalismo “Con Lázaro Cárdenas se ideó que se hicieran partidos de la Raza, pues no se sentían bien representados en la discusión nacional, aun en el régimen corporativo del siglo XIX como clase campesina; pero se les designó como subsector de la CNC que hasta la fecha existe “Los pueblos indígenas están mal incorporados y mal integrados Aunque estén en la punta de un cerro, si dan un paso fuera les asestan un golpe y llegaron a la punta de los cerros a punta de culatazos Su integración es profundamente desigual”, abunda Del Val Hoy se ha cambiado aquella idea revolucionaria de un Estado culturalmente homogéneo que garantizara las condiciones de desarrollo “Esto viene de los finales de los años 60, con la crisis del Estado Nacional Contemporáneo, en el malestar y la protesta mundial Así surge lo que hoy conocemos como la sociedad civil, cuando los pueblos indígenas de todo el Continente empiezan a romper con el Estado Hoy vemos que esa emergencia del movimiento indígena continental cumple un ciclo e inicia otro: los indígenas dejaron de ser un sector de la sociedad que tiene una atención especializada por voluntad del Ejecutivo”, señala --¿Cómo fue esta relación durante la gestión de Zedillo? --El sexenio anterior fue uno de los peores en desatención completa de los pueblos indígenas que ha habido y no sólo de presión e incomprensión en las negociaciones del zapatismo No se trata ahora de un nuevo paquete de derechos, sino de reconocer una situación de hecho: que los pueblos indígenas elijan autoridades, que tienen autonomía que en muchos casos es de facto, sin relación con el gobierno, y un desarrollo propio” Advierte que será una larga senda: “Establecer la versión que quede de la Cocopa, sin modificaciones o precisiones jurídicas, significa que la nación les abre la puerta a los pueblos indios para entrar a la casa; sin embargo, la hospitalidad que la nación les debe no es sólo pásale, sino acomódate Falta una cascada de leyes reglamentarias y así empieza un ciclo nuevo de combate y de luchas tan fuertes o más que las que hasta ahora han llevado a cabo” Del Val se siente satisfecho por la dimensión del Congreso Indígena de Nurío: “El abigarrado grupo de organizaciones y pueblos indígenas de México por vez primera cuenta con un programa común, que es lograr la aceptación de la iniciativa de Cocopa y que de ahí se modifiquen las constituciones de los estados “La Ley de Derechos y Cultura Indígena adquiere transformaciones profundas en la estructura política de México Tenemos que remunicipalizar (sic) las zonas indígenas, como por ejemplo, los yaquis que están metidos en Ciudad Obregón Se trata de que los pueblos indios puedan empoderarse de las estructuras políticas reales del país; si no, la autonomía no tendrá un asiento político real Esto ya estaba planteado desde 1940, pero nunca se llevó a cabo y hoy los pueblos están fragmentados en muchos municipios y varios estados El indigenismo no falló, fueron las aplicaciones de los programas indigenistas” Así, la condición democrática es la única para que los pueblos puedan defender sus derechos, concluye Del Val: “Es inútil que nos vengan con la filosofía autoritaria a intentar escatimar los derechos de los pueblos indígenas por los problemas que se pueden crear constitucionalmente Hay que ampliar la Constitución, porque si los derechos colectivos caben sin modificar la Carta Magna, valientes derechos En toda democracia hay conflictos y no hay que asustarse “Simbólicamente hablando, la marcha zapatista viene a México para que los pueblos indígenas se queden con su ley para siempre Quieren la paz; pero una paz democrática que es una paz de conflicto Además, la deuda de la nación con los pueblos indios es inmensa, comencemos a pagar Si calculamos el dinero para que estos 10 millones de indígenas tuvieran la media nacional de satisfactores, la deuda externa de México palidece Con la misma prontitud con que se comenzó a pagar la deuda internacional, debemos empezar a pagar esta nuestra deuda interna con ellos Estamos en el umbral de una nueva lucha”, concluye

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