El TLCAN dejó de ser factor de estímulo para la economía: Gazol

martes, 20 de julio de 2004
* El acuerdo comercial ya está agotado en sus funciones básicas México, D F, 19 de julio (apro)- El economista Antonio Gazol afirmó que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte “se agotó y dejó de ser un factor de estímulo para la economía del país” Dijo que México debe considerar como asunto de seguridad nacional la diversificación de su comercio exterior, y señaló que el acuerdo ya dio de sí todo lo que debía dar en sus dos funciones básicas: ser promotor de oferta exportable e imán de la inversión extranjera directa orientada hacia fines productivos “En ambos temas, países no vecinos y sin tratado alguno han superado a México”, explicó Gazol añadió que durante los 10 años que lleva en vigor, es evidente que el tratado no ha sido acompañado por políticas públicas internas, en rubros como industria, comercio, tecnología, fisco o ramo agropecuario, para mitigar sus inevitables impactos negativos –como se observa en algunos sectores del campo, por ejemplo–, o para potenciar los positivos y obtener recursos para compensar a sus partes Afirmó que no sólo se dejó en manos del mercado la distribución de la plusvalía y de los eventuales beneficios del tratado, sino que se le delegó la responsabilidad de ordenar la actividad económica y procurar los cambios estructurales del proceso de desarrollo Al afirmar que “no podía esperarse más de éste instrumento”, el profesor de la Facultad de Economía de la UNAM dijo que, “aunque sí ha habido un aumento en el comercio con Estados Unidos, éste obedece al marco de certidumbre que significó, más que por abatir las tarifas aduanales” Así, agregó, la composición de las exportaciones sugiere una influencia parcial del acuerdo, debido a que las ventas de maquiladoras e industria automovilística son anteriores a su firma, pero el acuerdo las consolidó “En la maquila, las ventas crecieron al 181 por ciento anual entre 1984 y 1993, frente a 128 de 10 años después, mientras que las del ramo vehicular alcanzaron 225 por ciento en la década previa al acuerdo comercial, y se ubicaron en 152 en el decenio siguiente”, explicó El especialista señaló que otro aspecto de los envíos hacia ese país es que hay una tendencia a la concentración en unos cuantos sectores, como el electrónico y automotriz, así como máquinas, aparatos y artefactos mecánicos, textiles y de la confección A su juicio, esto refleja que el tratado contribuyó a centralizar la actividad económica y la generación de riqueza, sin contener los instrumentos para procurar su distribución, lo que va más allá de las limitaciones de una zona con estas características Señaló que los flujos de inversión extranjera directa proveniente de Norteamérica registraron un alza a raíz de la entrada en vigor del acuerdo, en 1994, pues el promedio anual entre 1984 y 1993 ascendió a mil 900 millones de dólares, en tanto que, de 1994 a 2002, registró siete mil millones, aun sin considerar los 12 mil millones por la adquisición de Banamex por parte de Citi Bank, en 2001 “Sin embargo –añadió--, esto no se ha reflejado en el conjunto, ya que, entre 1984 y 1993, la tasa media anual de crecimiento del Producto Interno Bruto registró 23 por ciento y un 25 en la década siguiente” El economista indicó que, “en 1958, el salario mínimo era 58% más alto que en 1993, y en 2003 era 21 por ciento inferior al de una década anterior La tasa de desempleo abierto es hoy mayor a la de los años precedentes al inicio del TLCAN o, como en los casos de 1993 y 1994, sólo de rango similar, en el orden de 33 a 36 por ciento” Aclaró que “existen tres escenarios que pueden preceder al tratado y todos son preocupantes: de inercia, renegociación o el comienzo de un camino hacia el mercado común, el cual provocaría mayor aglutinamiento Por ello, es necesario que el país sea competitivo, rearticule sus cadenas productivas, se especialice en sectores y deje atrás la dependencia de mano de obra barata”, concluyó

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